Más de 10.000 espectadores han disfrutado del Tablero de Música

Ambiente en el Hospital del Rey durante la actuación de Big Sam's Funky Nation/CC
Ambiente en el Hospital del Rey durante la actuación de Big Sam's Funky Nation / CC

El Hospital del Rey registró el tercer lleno del festival con el concierto de Big Sam's Funky Nation | El aforo se limitó de 3.200 a 2.800 personas por actuación

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

El Tablero de Música sigue siendo uno de los eventos musicales más esperados por los burgaleses. La decimoctava edición del festival, que se desarrolló durante los cuatro jueves del mes de julio, registró tres llenos y más de 10.000 espectadores.

El director de Actividades Culturales de la Universidad de Burgos, Carlos Lozano, ha valorado muy positivamente los datos de público, ya que, en esta ocasión, se redujo el aforo del Hospital del Rey de 3.200 a 2.800 personas para «evitar que la gente estuviera agobiada». Este hecho y la posibilidad de sacar las entradas de manera anticipada provocaron que muchos melómanos se acercaran hasta el recinto y se quedaran sin entradas.

En relación a los conciertos, Lozano se ha mostrado también muy satisfecho, pero ha destacado por encima del resto la actuación de Big Sam's Funky Nation del día 26. En concreto, ha reconocido la labor de los artistas estadounidenses y la simbiosis que lograron con el público, lo que convirtió la cita de clausura en «una fiesta de la música».

El Tablero comenzó el 5 de julio con la presencia del grupo Huntza, que trajo hasta Burgos los sonidos tradicionales del País Vasco mezclados con ritmos ska y rock. Este fue el único evento en el que no se colgó el cartel de 'entradas agotadas' en la taquilla, si bien es cierto que se celebró durante los Sampedros y competía contra un amplio abanico de posibilidades culturales e incluso gastronómicas, puesto a esa hora estaban abiertas las casetas y las gastronetas de la Llana de Afuera. Pese a ello, el director de Actividades Culturales ha explicado que acudieron unas 1.800 personas.

Tras las fiestas mayores se agotó el papel. El día 12 fue el turno de los argentinos Los Caligaris y su mestizaje pop con toques sudamericanos y el 19, de Kologbo, que acercó a latitudes más elevadas el afrobeat, es decir una fusión del jazz y la música africana. Por último, como aparece en unas líneas más arriba, el día 26 salió al escenario ajedrezado Big Sam's Funky Nation, que hizo vibrar a los asistentes, especialmente a los que se colocaron en las primeras filas.

Los conciertos, como es habitual, estuvieron precedidos por una sesión musical a cargo de un pinchadiscos. Este año, los elegidos fueron Dj Manobanana, Dj Wein, Dj Lino del Fango y Dj Javi Perkins. Los cuatro, mientras los más rezagados fueron entrando en el espacio universitario, fueron preparando el ambiente para que todas las actuaciones fueran un éxito, como lleva ocurriendo años. «Es un referente cultural de la ciudad», ha concluido Lozano.

 

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