El día a día contra el Alzheimer

Este viernes se celebra el Día Mundial del Alzheimer

En Burgos el 6% de la población sufre Alzheimer/Afabur
En Burgos el 6% de la población sufre Alzheimer / Afabur
Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

Un 6% de la población burgalesa sufre alzheimer, según los datos ofrecidos por el Colegio de Médicos de Burgos, cada 4 segundos se diagnostica un caso nuevo de esta enfermedad en el mundo y se calcula que en 2050 habrá más de 100 millones de personas diagnosticadas. Afortunadamente, desde el año 1994 Burgos cuenta con la Asocición de Familiares de Enfermos de Alzheimer (Afabur), que suma dos centros de día que ayudan jornada a jornada a mejorar la calidad de vida de las personas con dicha enfermedad y a hacer que las familias sepan cómo afrontar la nueva realidad que se les plantea.

Este viernes se celebra el Día Mundial del Alzheimer y, a pesar de que en los últimos años se ha avanzado mucho en su divulgación, todavía existe mucho desconocimiento sobre ella. «No hay síntomas tipo, cada persona es un mundo, afecta a la memoria pero va más allá. También se ve afectado el comportamiento que vienen acompañados por cambios en el carácter, problemas en el lenguaje, desorientación y apatía», explica Raquel Moreno, psicóloga y directora de uno de los centros de día de Afabur. Ella es una más de los 40 trabajadores de la asociación, que en la capital atiende a 100 personas en sus centros, además de otras 35 a domicilio. El programa ofertado a los enfermos va dirigido a la estimulación cognitiva, que junto a cierta actividad física o incluso fármacos pueden frenar el desarrollo, al menos en la primera fase. Y es que, en pleno siglo XXI, el alzheimer no tiene cura.

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La media de duración de la enfermedad es de aproximadamente de 10 años, lo que supone un sufrimiento para los afectados y sus familiares, que buscan respuestas desde el primer minuto del diagnóstico. «Al principio crees que se le olvidan cosas que no tienen importancia, pero sí la tienen a la larga. Se le olvida que eres su hijo, los cumpleaños... se convierten en personas totalmente dependientes», confiesa Eloísa Bellospas, presidenta de Afabur y familiar de una persona que padeció la enfermedad. «Para ellos también es complicado porque se dan cuenta de que algo no está bien». Y eso tan solo es el principio.

Durante las siguientes fases, el papel de la familia es fundamental, señala Bellospas. «Deben arropar y acoger a las personas que cada día son más dependientes, porque es una enfermedad muy larga». A la vez que los centros de día se convierten en lugar en el que los enfermos luchan por frenar el desarrollo del alzheimer, son también el respiro de la familia, que encuentra el momento de «descanso», ya que «el familiar puede estar perfectamente atendido aproximadamente hasta 18:30 horas y en su vuelta a casa aún puede disfrutar de un tiempo en familia», explica la presidenta. Afirmación que suscribe Moreno. «Algunos no quieren ver lo duro que es enfrentarlo día a día, desestabiliza, se sienten culpables; pero es importante no dejarse caer, incluso por una cuestión de salud». Es de vital importancia que los más allegados puedan disponer de tiempo para sí mismos, pero igual de importante es que todos participen en la enfermedad también.

Afabur

De hecho, tan importante es el trabajo con los enfermos como el desarrollado con las familias. Su función es «apoyar e informarles para que sepan cómo afrontarlo en las etapas iniciales, y ayudarles a asumir que no van a recuperar a las personas», explica Moreno. Hacia el final de la misma, Afabur imparte «cursillos para poner pañales o asearles, que es algo tan natural que has hecho con tus hijos, pero en un momento dado toca hacerlo con tus mayores», asegura la presidenta.

La llegada de la asociación y los centros de día a Burgos supuso un «cambio total» en ese sentido. Pero se sigue trabajando para mejorar. «Los centros están abiertos a todo, a las nuevas formas que salen para que se retrase el desarrollo del alzheimer y hay formación para adelantarnos a la enfermedad», explica Bellospas. Y es que, el principal hándicap con el que luchan diariamente desde Afabur es simple y llanamente que todavía no hay cura para el alzheimer. Quizá en un futuro lo haya, pero mientras tanto, sólo se puede acompañar en el viaje hacia un olvido nunca deseado.

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