Los amantes de la tecnología no paran de crecer

Panorámica del pabellón universitario/UBU
Panorámica del pabellón universitario / UBU

La tercera UBUParty contó con 200 participantes, el límite que se habían propuesto los organizadores

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

El Polideportivo Universitario de la capital ha reunido del jueves al domingo a aficionados a la informática, la tecnología y los videojuegos de Burgos, Madrid, Barcelona, Navarra, Córdoba, Cantabria e incluso Portugal. La tercera edición de la UBUParty ha contado con 200 participantes, el límite establecido por los organizadores, Burgos Gaming Club, que tuvieron que cerrar el plazo de inscripciones antes de tiempo. «Hubo gente que se quedó fuera», ha explicado Jorge Bustos, uno de los integrantes de la asociación promotora.

A la gran afluencia de asistentes se sumó, además, una respetable cifra de espectadores (los responsables de la Lan-Party han cifrado en 450) que se han acercado hasta el recinto deportivo de la Universidad de Burgos (UBU) para escuchar las charlas, talleres y ponencias. Este año, entre los temas a tratar han destacado, a juicio de Bustos, la robótica, los drones, la edición de videos o las impresoras 3D.

La actividad ha contado también con los habituales torneos que se diseñan en encuentros de este tipo. En esta ocasión, ha primado el hecho de participar y no el resultado, ya que los organizadores habían decidido cambiar el punto de vista de los campeonatos para que lo importante no fuera ganar. «La gestión no ha sido tan lineal y han podido jugar todos contra todos para que se lo pasaran todos bien», ha comentado el miembro de Burgos Gaming Club.

Pero no todo ha sido sentarse frente a un ordenador. Bustos ha afirmado que se han programado actividades alejadas de las máquinas para fomentar el contacto entre los asistentes a la UBUParty. «También hemos jugado al Twister o al Kahoot!, un concurso de preguntas personalizadas que tuvo mucho éxito durante el evento», ha asegurado.

El recinto dio cobijo a las ponencias, a los cursos y a las tiendas de campaña. / UBU

El pabellón que se llenó de monitores, teclados, ratones, cables e incluso, tiendas de campaña, para que los participantes vivieran cuatro días llenos de actividades ya está vacío, pero en la cabeza de los socios Burgos Gaming Club quedan los buenos recuerdos. «El balance es muy bueno. Ha habido un gran ambiente y así nos lo ha dicho los participantes».

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