El conflicto por el cenador de la muralla llega a los tribunales

El cenador continñua instalado en la muralla casi tres años después. /Rodrigo González
El cenador continñua instalado en la muralla casi tres años después. / Rodrigo González

Hoy se celebra el procedimiento abreviado convocado en torno al expediente sancionador impuesto por el Ayuntamiento al propietario | En unos días se celebrará la vista oral que dirimirá la legalidad del cenador instalado por sobre un lienzo de la muralla

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La polémica del cenador de la muralla traspasa los muros del Ayuntamiento y entra en los tribunales. Hoy se celebrará el procedimiento abreviado programado en torno al expediente sancionador abierto en su día por parte del Consistorio sobre el propietario que instaló un cenador sobre el lienzo de la muralla medieval de Burgos. Un procedimiento que en unos días se complementará con la celebración de la vista oral convocada para dirimir la legalidad de la instalación de una estructura que sigue allí colocada.

Por partes. El propietario del inmueble desde el que se accede al lienzo de la muralla de la calle Trinidad decidió en agosto de 2016 instalar allí un cenador para hacer uso particular de él. Nada más conocerse la actuación, el Ayuntamiento tomaba cartas en el asunto, entendiendo que se trataba de una instalación a todas luces ilegal, ya que además de desarrollarse sobre un Bien de Interés Cultural (BIC), no contaba con la preceptiva licencia municipal.

Tomando ese criterio como punto de partida, el Consistorio abrió entonces sendos expedientes para restituir la legalidad mediante la retirada del cenador y sancionar al propietario. Parecía entonces que el asunto ya estaba encauzado, pero la emisión por parte del departamento regional de Patrimonio de un informe mediante el que ponía en tela de juicio la consideración de bien inmueble del cenador ralentizó las cosas.

Además, el Ayuntamiento también tuvo que analizar con mucho detenimiento la propia historia del lienzo de la muralla, ya que su titularidad no estaba tan clara como parecía en un principio.

Una vez solventados esos escollos, el Consistorio formalizó los expedientes, si bien, el propietario alegó y finalmente recurrió la decisión municipal ante el juzgado de lo Contencioso Administrativo. De esta forma, el asunto quedaba entonces en manos de los tribunales. Y ahora, casi tres años después de su instalación, los tribunales comenzarán a hablar.

Eso sí, desde el Consistorio reconocen que el proceso aún puede alargarse un tiempo, ya que, en caso de que el tribunal desestime el recurso, el propietario siempre podría acudir a una segunda instancia judicial, alargando un proceso que ha levantado muchas críticas en la ciudad.

No en vano, la actuación del Ayuntamiento en este asunto ha sido vigilada con lupa por parte de la oposición, que en todo mpomento ha exigido mayor contundencia mientras el equipo de Gobierno insistía en que se estaba haciendo todo lo legalmente posible para obligar al propietario a retirar el cenador.