Gobernar en tiempos revueltos

El cambio de signo político en el Ayuntamiento de Burgos ha generado un cambio de roles entre los concejales de PSOE y PP que no han sido bien asumidos en según qué áreas

El concejal 'popular' Jorge Berzosa recrimina al alcalde, Daniel de la Rosa /PCR
El concejal 'popular' Jorge Berzosa recrimina al alcalde, Daniel de la Rosa / PCR
Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Es momento de gobernar en tiempos revueltos. Los corporativos están tratando de asimilar su nuevo rol tras el escenario que dibujaron las pasadas elecciones municipales del 26-M. Los que gobernaban entonces hoy no lo hacen y viceversa. El PSOE encabeza el Ayuntamiento de Burgos tras muchos años de mandato 'popular' y eso ha generado unas tensiones en las diferentes áreas municipales que tres meses más tarde, y a las puertas de que se cumplan los cien días de Daniel de la Rosa como alcalde, son cada vez más insostenibles.

Gobernar es más difícil que hacer oposición y si encima tiene que hacerlo alguien sin los suficientes conocimientos en el área y, como es lógico, sin experiencia de gestión, los errores están asegurados. Prestación de servicios sin contrato, incapacidad para tomar decisiones en el día a día o informaciones malintencionadas son solo algunas de las acusaciones que se vierten en los mentideros de la oposición.

Como ejemplo de la diferencia entre estar en la oposición y en el Gobierno, la implantación de las nuevas líneas de autobuses que dejó programadas en el pasado mandato Jorge Berzosa y tiene ahora que poner en marcha Josué Temiño. Aún con lo que ya está avanzado se trata de una patata caliente que está llamando a la puerta, con contratos adjudicados y a la espera de acometer cambios necesarios para uno de los grandes avances en la movilidad de la ciudad.

El antiguo responsable del Samyt asegura que vela desde la oposición porque eso ocurra, pero desde el equipo de Gobierno la versión más extendida en esa y otras áreas es la de que en el PP están para bloquear. Entre tanto, el principal perjudicado, el Ayuntamiento porque mientras los socialistas acusan a los 'populares' de torpedear su labor, desde el otro bando aseguran que su aportación al mejor funcionamiento de la institución es leal.

Y son principalmente esas acusaciones, la del bloqueo, del PSOE al PP, y la del oscurantismo, del PP al PSOE, las que impiden un juego limpio en el que el beneficiado sea el ciudadano. El eterno juego político se recrudece en un escenario tan fragmentado que ninguna formación quiere perder cuota de poder y la labor de gobierno se agita mientras la responsabilidad sale por la ventana.