Varias asociaciones burgalesas se unen para romper los prejuicios sobre el alquiler de vivienda a migrantes

El Ayuntamiento ha financiado con 9.000 euros la campaña 'Somos vecinos' que tiene como protagonistas a los testimonios de las personas que han elegido Burgos para vivir

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Muchas personas refugiadas y migrantes han acabado optando por vivir en Burgos, por voluntad propia o porque las circunstancias los han traído hasta la ribera del Arlanzón, forman parte de la sociedad burgalesa. Pero son un grupo de personas con dificultades que a otros puede que no se les presenten. El simple hecho de encontrar una vivienda es mucho más complicado para los refugiados y migrantes que viven en Burgos.

El Ayuntamiento de Burgos y varias asociaciones sociales ha puesto en marcha una campaña de sensibilización sobre los problemas de acceso a la vivienda que las personas refugiadas y migrantes sufren en la ciudad de Burgos.

Bajo el lema 'Somos vecinos', la campaña Burgos es hogar pretende sensibilizar y concienciar a la sociedad pero también quiere que las personas en disposición de una vivienda en alquiler no caigan en prejuicios ni estereotipos a la hora de arrendarla a personas migrantes y refugiadas.

El Ayuntamiento ha aportado 9.000 euros y la mesa de trabajo ha estado compuesta por Atalaya Intercultural, Burgos con las personas refugiadas, Burgos Acoge, Entreculturas, UT Coordinadora de Ongds, Cruz Roja, Intermón Oxfam y Accem. Mario Alaguero, de Burgos Acoge, ha sido el coordinador de la parte técnica y creativa de la campaña. La campaña ha conllevado varios meses de trabajo «es un tema sensible y hay que tener claros los aspectos».

Alaguero reconoce que los objetivos son «ambiciosos porque queremos conseguir buenos resultados en unos públicos objetivos muy complicados pero somos modestos en cuanto a presupuesto y recursos».

Antes de lanzar la campaña se realizaron encuestas 'online' y a pie de calle para entender al público al que se dirige. Alaguero reconoce que les sorprendió encontrarse un gran número de personas de entre 20 y 35 años, con vivienda disponible para alquiler pero reticentes a arrendarla a migrantes o refugiados. «Encontramos varios públicos objetivos a los que podíamos enfocar la campaña. A los que son muy recelosos es difícil cambiarles de opinión con una campaña de publicidad, es demasiado ambicioso, pero a los que tienen pocos recelos es más fácil».

El público objetivo también es la sociedad en general, «si las personas con más prejuicios ven que la sociedad va al unísono en un sentido, igual van eliminando sus prejuicios».

Varios soportes

La campaña será transmedia. El mensaje fundamental son las historias que en vídeo irán narrando las personas migrantes y refugiadas que han elegido Burgos como ciudad para vivir. Los testimonios de arrendatarios y arrendadores se irán colgando en la web de la campaña, www.burgoseshogar.es, hasta finales de marzo. Igualmente, en redes sociales se irá subiendo el contenido. La publicidad urbana lleva distribuida por la ciudad desde primeros del mes de febrero.

El viaje de Yannick

Yannick Biiyak es de Camerún y lleva cinco años viviendo en Burgos. Llegó a España hace cinco años y medio a través del mar. El camino hasta llevar a la estabilidad y tranquilidad de la que ahora goza no ha sido fácil, no lo fue tampoco encontrar piso en Burgos.

La primera etapa la pasó con la ONG Accem, después estuvo dos años con Burgos Acoge hasta que encontró un pequeño trabajo, «cobrando en negro con el que me podía permitir alquilar una habitación en un piso. En ese momento dejé Burgos Acoge para dejar ese hueco a otra personas que lo necesitara». Aún así, siguió acudiendo a Burgos Acoge para recibir comida y realizar los talleres.

Después consiguió los papeles de residencia, un trabajo mejor y alquió un piso con su novia. Después de todo este viaje, reconoce que «para mí no ha sido muy difícil». Así lo califica porque conoce historias peores. Un amigo suyo necesitó presentar los papeles para alquilar un piso pero también tuvo que acudir con una amiga española que se hizo pasar por su novia para que le alquilasen un piso.

«Te piden contrato de trabajo, estar casado con alguien español, los papeles...y si no cumples algo, no te alquilan el piso. Se puede alquilar un piso con el pasaporte o la tarjeta de residencia. Sigo buscando la respuesta a por qué te piden todo esto», reconoce Yannick.