Una burgalesa enseña los beneficios del agua potable en Bolivia

Lidia Rodrigo rodeada de niños en Punacachi Bajo/Burgosconecta
Lidia Rodrigo rodeada de niños en Punacachi Bajo / Burgosconecta

Lidia Rodrigo, arquitecta técnico, ha pasado tres meses en Morochata, ultimando una red de agua potable de la que se beneficiarán cerca de 5.000 personas

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Decidió dejar su puesto de trabajo en Burgos para vivir una experiencia en Bolivia que la ha permitido reconciliarse con su profesión y con la humanidad. «No era el trabajo de mi vida», confiesa Lidia Rodrigo, una arquitecta técnico burgalesa que acaba de llegar de Morochata, una localidad de Bolivia en la que ha estado trabajando durante tres meses para acercar el agua potable a las casas de los bolivianos.

En Burgos tenía un empleo acorde a su formación, pero necesitaba sentir que su profesión «merece la pena». Un cambio de aires que le ha reconciliado con las posibilidades que ofrece la arquitectura y la ha devuelto a su tierra renovada. «Te cambia la vida», resume Rodrigo tras recordar todo lo vivido en Bolivia.

La arquitecta técnico ha disfrutado de la beca Jóvenes Solidarios que ofrece anualmente la Junta de Castilla y León. De hecho, lo tenía claro y ya en 2016 la solicitó, pero no se le fue concedida y en el segundo intento fue seleccionada. Con esta ayuda, Rodrigo ha podido cubrir los gastos del viaje, el alojamiento y la manutención durante tres meses, al tiempo que participaba en un proyecto de la asociación Amycos.

Con la organización dedicada a la cooperación al desarrollo ha participado en el último tramo del proyecto de creación de una red de agua potable para pequeños municipios de la zona de Morachata. Concretamente, la burgalesa se alojó en Punacachi Bajo, desde donde no sólo aportó sus conocimientos en arquitectura, sino que ayudó en todo el proceso de construcción de las piletas -terminales de la red que aceran hasta la puerta de las casas el suministro básico-.

Este gran proyecto beneficiará a cerca de 5.000 personas que antes tenían que desplazarse varios kilómetros para conseguir agua potable. Esto supone un alivio para mujeres y niños, los habituales de esta labor. Además, el uso cotidiano del agua potable permitirá reducir las constantes enfermedades gástricas, ocasionadas por el consumo de agua no potable. Y es que en el río beben animales y se lavan prendas, ocasionando que el agua que baja de los municipios más altos sea insalubre.

Asimismo, estos avances permitirán desarrollar hábitos de higiene de los que carecían. Y es que, para los habitantes de esta zona tan recóndita del país será la primera vez que disponen de agua corriente a las puertas de casa.

Por otro lado, el agua también permitirá desarrollar mejores huertos y rentabilizarlos, haciendo de ellos una fuente de recursos económicos. Si bien, al mismo tiempo que se está terminando esta red de suministro, un Comité de Agua Potable está educando a los bolivianos en el uso de este recurso para que lo empleen adecuadamente.

Y, al mismo tiempo que la red de aguas, Rodrigo coincidió con Andrea López, otra burgalesa, en este caso educadora social, que disfrutó de la misma beca. López se dedicó a labores educativas, destacando un programa de formación de empoderamiento de la mujer.

Así las cosas, ambas burgalesas han retornado a casa, pero no son las mismas porque descubrir que otras personas son felices no teniendo nada les ha llevado a ver la vida de otra forma.

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