Burgos honra a San Lesmes al son de los bailes de la tierra

Imagen de un momento del baile de los Gigantillos/PCR
Imagen de un momento del baile de los Gigantillos / PCR

La ciudad celebra este domingo la Festividad de San Lesmes Abad y los panecillos y dulces típicos han compartido protagonismo con los Gigantillos

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Entre música, bailes, panecillos y dulces típicos, los burgaleses honran este domingo a su patrón, San Lesmes Abad. La Plaza de San Juan, la calle San Lesmes y alrededores se han llenado de curiosos, unos haciendo colas para comprar los tradicionales panecillos de San Lesmes y otros para ver de cerca el desfile de peñas y grupos de danzas o el baile de los Gigantillos, un clásico burgalés.

Y no lo vamos a negar, el frío ha sido también el protagonista, pero no se puede esperar otra cosas del mes de enero. Eso sí, ha llegado con solecillo, unos rayos que han caldeado el ambiente y han animado a los burgaleses a salir a la calle, y no solo para disfrutar de la Festividad de San Lemes, sino también para degustar las tapas que han preparado los hosteleros para este gran acontecimiento de la ciudad.

La celebración de la Festividad de San Lesmes, que se conmemora el 30 de enero (día de su fallecimiento en el 1097), ha arrancado con la tradicional comitiva por el Paseo del Espolón y la calle Vitoria hasta la Iglesia de San Lesmes. Las peñas y los grupos folclóricos se han sumado, una vez más, a la fiesta, acompañando en el desfile a la Corporación municipal y a las reina y damas de Burgos.

Más información

En el recorrido han estado también presentes representantes de las ciudades francesas de Loudun y La Chaise Dieu (hermandas con Burgos), en recuerdo del origen francés del monje benedictino, que llegó a la capital en el siglo XI, como parte del séquito del rey Alfonso VI y, aquí se quedó, fundando el Monasterio de San Juan y tomando parte de la vida diaria de la ciudad.

San Lesmes (Loudun, 1035) está muy presente en el sentir burgalés, precisamente, por su ejemplo de convivencia y amor al prójimo, y la atención que prestó siempre a los pobres y a los peregrinos. A ellos les alimentaba con roscos de pan y, tras su muerte, los burgaleses continuaron con la misión, que se ha convertido en tradición y, hoy en día, se observa en el reparto de roscos de mediodía.

Un reparto al que han acudido un buen número de burgaleses, antes, durante y después de la misa; burgaleses han podido disfrutar de las actuaciones de los grupos de danza y, pasada la una de la tarde, del baile de los Gigantillos. Los que más han disfrutado han sido los pequeños de la casa que, entre bocado y bocado al rosco, se han colocado en primera fila para ver de cerca a las figuras emblemáticas de la tradición burgalesa.

Ejemplo a seguir

Eso sí, previamente se ha celebrado la misa en honor a San Lesmes, en la iglesia que lleva su nombre, y en la que el arzobispo, Fidel Herráez ha recordado la figura del santo, animando a los burgaleses a seguir su ejemplo de amor. La Eucaristía ha contado con la tradicional ofrenda de panecillos, de mano de las reinas de las peñas, y también la entrega del cirio que presidirá, durante todo este año, el sepulcro del Santo.

La celebración de la Festividad de San Lesmes, que arrancó oficialmente el viernes, con el pregón de Maribel Bringas (aunque el programa festivo ha contado con actividades desde el 18 de enero), continuará durante toda la semana. Y dos serán los actos más destacado. El primero tendrá lugar el día 31, con una ofrenda floral a Diego Porcelos, fundador de la ciudad, en la estatua de la Plaza de Santa Teresa.

Y el segundo, para cierre del programa festivo, la entrega del Báculo de Oro, en el Monasterio de San Juan el domingo 3 de enero. El distintivo se entregará a la Hermandad Adelmus, por su medio siglo de vida, tras crearse en 1968 para custodiar el sepulcro del patrón y actualizar su espíritu hospitalario, manteniendo su preocupación por los pobres, los enfermos y los peregrinos.

Temas

Burgos