Burgos se tiñe de morado

Los manifestantes apenas han cabido en la Plaza Mayor. / GIT

Más de 15.000 burgaleses se suman a la gran movilización del Día Internacional de la Mujer

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La oleada feminista que inundó en 2018 calles y plazas de todo el mundo ha tenido su réplica este año. Más de 15.000 personas han salido a las calles de la ciudad para sumarse a una movilización que ponía punto y final a otro 8-M histórico, marcado por la huelga y las innumerables actividades realizadas en la ciudad en torno al feminismo y la situación de la mujer en el mundo.

Ante esos precedentes, se antojaba otra gran movilización ciudadana. Y la realidad ha cumplido con creces las expectativas. Miles de voces coreando al unísono proclamas contra el machismo, el patriarcado y la violencia de género, pero también contra las desigualdades laborales o las crisis migratorias. También se han colado en la movilización otras grandes reivindicaciones, como la lucha contra el desempleo y la precariedad laboral, pero todas ellas teñidas de morado.

La manifestación arrancaba a las ocho de la tarde desde una Plaza del Cid que minutos antes ya estaba abarrotada. Poco a poco, la masiva comitiva ha ido emprendiendo la ruta habitual de las movilizaciones en Burgos, por la calle Vitoria, San Lesmes, Plaza de España, La Concordia, Laín Calvo, La Paloma, el Espolón y la Plaza Mayor. La oleada de gente llegaba a tal extremo que cuando la cabecera de la manifestación llegaba a los pies de la Catedral, la cola no había hecho sino arrancar.

Esa circunstancia da buena muestra del poder de convocatoria de un movimiento al que se ha unido la sociedad en su conjunto. Al frente estaban las mujeres más jóvenes, sí, pero también había abuelas, niñas, ancianos, madres, universitarios, jubilados y, en definitiva, una muestra efectiva de todo el abanico social.

Esa comunión, adornada por proclamas y cientos de carteles, pinturas en la cara, prendas moradas y música, ha alcanzado su cénit en la Plaza Mayor con la lectura del manifiesto. Un manifiesto con un cargado carácter político contra el «sistema capitalista patriarcal» que ha concluido con un mensaje rotundo: la lucha feminista no ha acabado. Ni mucho menos.

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