«No hay una búsqueda que sea igual que otra»

Imagen de la intervención en Puentedura/Cruz Roja
Imagen de la intervención en Puentedura / Cruz Roja

Tres voluntarios del equipo de búsqueda y salvamento terrestre de Cruz Roja Burgos nos cuentan cómo gestionan una situación de emergencia

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La desaparición de Violeta, el pasado abril en Puentedura, es el caso que más frecuentemente les viene a la memoria. Ha sido uno de los más largos en los que han colaborado, con casi un mes de intensa búsqueda, y también uno de los más duros. Sin embargo, no es el único. Las búsquedas de un niño con autismo en Marmellar de Abajo (en septiembre de 2016), de otro menor en Lerma (en diciembre de 2016) o la más reciente de un anciano desaparecido en Cortes (en la que les activaron pero no llegaron a intervenir) también salen en el relato que nos hacen tres voluntarios sobre su labor en un Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias.

Chechu Castro, Marisol Calvo y Javier Román son tres de las veinte caras que conforman el equipo de búsqueda y salvamento terrestre de Cruz Roja Burgos. Voluntarios, pero profesionales con una amplia (y renovada) formación, que les hace estar perfectamente preparados para atender una situación de emergencia. Como explica Chechu Castro, el responsable del equipo, están permanentemente en formación, entrenándose y realizando jornadas, cursos y preventivos de montaña.

Tienen que estar preparados en todo momento, por si se les activa para una emergencia; actúan en situaciones «muy variadas», pero en general «complejas», con un alto grado de implicación personal. «No hay una búsqueda que sea igual que otra», explica Marisol Calvo, quien reconoce que hay situaciones especiales que las complican aún más, como desapariciones de personas con alzheimer o problemas mentales.

Marisol, Chechu y Javi nos atendieron en la base de Cruz Roja
Marisol, Chechu y Javi nos atendieron en la base de Cruz Roja / PCR

«Lo más complicado es recopilar información», asegura Chechu, mientras que Marisol apunta que «hay que ser muy delicados» y filtrar mucho. Se trata de recabar la información más precisa posible, pues sobre ella se toman decisiones, y una decisión errónea puede demorar la resolución de la búsqueda, explica Javier Román. «Es tiempo perdido», un tiempo precioso en todo momento, y sobre todo en búsquedas de montaña, que son más complejas.

También es importante contar con la gente de la zona, que conoce el terreno, los caminos, los pozos... Agricultores, ganaderos, gente del pueblo, cazadores... Eso sí, esa colaboración debe estar coordinada, como lo está todo un operativo de búsqueda, para que no suponga un lastre. Los recursos de búsqueda tienen que ser autónomos y autosuficientes, «no se puede ser el guardián de nadie», por eso en búsquedas nocturnas se suele prescindir de los vecinos o agruparlos bajo el mando de un equipo de Cruz Roja, por ejemplo.

«Nunca hay que desestimar la ayuda de la gente», pero también entraña cierto peligro, por el impulso emocional de ayudar a los demás o, en algunos casos, cierto afán de protagonismo.

Siempre coordinados

Las búsquedas de desaparecidos, como cualquier otra intervención de emergencias, se coordinan con Guardia Civil, Policía Nacional, Protección Civil e, incluso, la Unidad Canina del GREM (Grupo de Rescate Espeleológico y de Montaña). La activación les llega, habitualmente, del centro de coordinación de Castilla y León, bien a través del 112, de Guardia Civil o por un requerimiento privado. Pero siempre se establece un protocolo de actuación, un operativo que está liderado por Guardia Civil o Policía Nacional, la máxima autoridad.

Cuentan con un amplio equipamiento / PCR

Marisol Calvo explica que, en un primer momento, les ponen en situación de prealerta. Se conforman los grupos de trabajo entre los voluntarios que estén disponibles y, en la base de Cruz Roja, se analiza la situación, se recoge información, se definen necesidades y se escogen los equipos a movilizar. Cruz Roja dispone de su propio puesto de mando, donde toman decisiones, asumen la gestión logística de la búsqueda, trabajan con la cartografía, la información GPS...

Son autónomos y autosuficientes, bajo coordinación del operativo, para que su trabajo sume al del resto de cuerpos movilizados. Marisol asegura que, en no pocas ocasiones, las activaciones se quedan en prealerta. Fue el caso del anciano desaparecido semanas atrás en Cortes, pues cuando Cruz Roja fue a incorporarse al operativo de búsqueda se le había encontrado, en buen estado.

Cruz Roja cuenta con un amplio equipo de respuesta inmediata en emergencias. Junto con el equipo de búsqueda terrestre está también el equipo acuático, una unidad especial con base en Miranda de Ebro que partició en el vadeo del Arlanza en la búsqueda de Violenta. El propio equipo sanitario, con sus ambulancias y el hospital de campaña, y un equipo de emergencia social para la atención psicosocial de familaires, testigos y participantes de una búsqueda. También los voluntarios deben recibir atención psicológica pues «el día a día es muy duro».

Apostando por las nuevas tecnologías

Y, en pleno siglo XXI, una búsqueda no se concibe sin la ayuda inestimable de los avances tecnológicos. «Hay que poner a nuestro favor las nuevas tecnologías», el GPS, el teléfono móvil, las cámaras de infrarrojos, las cámaras térmicas e, incluso, los drones. Dos de ellos, privados, se utilizaron para la búsqueda de Violenta y supusieron un gran avance en el operativo, pues sustituyen a las batidas tradicionales y ofrecen imágenes de alta calidad en relativamente poco tiempo.

Chechu Castro reconoce que, pese a que cuentan con recursos limitados, el equipo de Burgos está al mismo nivel que otros grupos nacionales. De hecho, están inmersos en un proceso de homologación dentro del sistema de Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias de Cruz Roja.

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