Cantera de cofrades burgaleses

La procesión infantil del Amor y la Esperanza ha partido desde la iglesia de San Gil Abad | Nervios entre los participantes, compañerismo de mayores hacia pequeños y auténticos expertos

Los pequeños cofrades sacan la imagen de la Virgen por la puerta de la iglesia de San Gil Abad. / APM
Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

El año pasado se estrenó en Burgos la Procesión Infantil del Amor y la Esperanza pasada por agua. El cielo este año no presentaba ninguna nube, no había peligro. Es más, los cofrades mayores portaban botellines de agua que han suministrado a los pequeños participantes porque la sed ha apretado en algunos momentos.

Los nervios del primer año seguían presentes entre los niños y jóvenes por el deseo de completar la procesión sin ningún percance. Así ha sido. A la puerta de la iglesia de San Gil Abad, antes de comenzar la procesión, risas y gritos. Todos los participantes en esta procesión son menores de edad. Los más mayores cuidaban de los más pequeños que miraban sorprendidos todo lo que ocurría a su alrededor.

Todos los menores de 18 años que han participado en la procesión han acompañado a la talla de la Virgen del Socorro, que data del siglo XVI, desde la salida en la iglesia de San Gil Abad hasta este mismo punto, donde ha concluido. Padres, abuelos, familiares y amigos han acompañado a los niños bien de cerca, guiándoles, observándoles. Así, acompañados por la banda infantil de tambores de la Sangre del Cristo de Burgos, han ido recorriendo las calles del centro de la ciudad.

Las órdenes estaban claras, los costaleros y veteranos se lo indicaban, despacio y sin pisar al de delante, manteniendo el ritmo. Ellos han cumplido. La procesión se ha desarrollado sin incidentes y ha levantado, en varias ocasiones, los aplausos del público. Con la procesión terminada se podía observar en sus caras el orgullo, también cuando acudían a sus familiares que les felicitaban con alegría.

Los días de ensayo han surtido su efecto, los niños han sabido alzar a la Virgen y mantener el paso, siempre entre aplausos del público. Así la Procesión Infantil del Amor y la Esperanza, organizada por la parroquia de San Gil y la Real Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores, ha completado su segundo año y se afianza en la Semana Santa burgalesa.