Carbonell defiende la inversión en investigación para no perder los «semilleros científicos»

El convenio se ha suscrito esta mañana/BC
El convenio se ha suscrito esta mañana / BC

Fundación Atapuerca y Caja Viva Caja Rural han firmado un nuevo convenio para financiar una beca de investigación

EFE

El antropólogo Eudald Carbonell, uno de los tres directores del equipo de Atapuerca, ha advertido hoy de que si no se invierte más en investigación, se pueden perder los logros para un «semillero de científicos».

Durante una rueda de prensa, después de firmar un convenio de colaboración para una beca de investigación doctoral relacionada con la Evolución Humana, entre la Fundación Atapuerca y la Fundación Caja Viva-Caja Rural, Carbonell ha explicado que en los últimos años el marco europeo de financiación ha generado muchos apoyos a la investigación científica.

Sin embargo, ha alertado de que ese marco se está debilitando por la posición de países como Gran Bretaña o Italia, por lo que en su opinión «es necesaria la reactivación local de la ciencia», informa EFE.

Tras asegurar que las aportaciones públicas a la investigación científica son mucho más bajas que en otros países de nuestro entorno, Carbonell ha animado a que se cambien las leyes de mecenazgo para que al menos se anime más a las aportaciones privadas para este tipo de proyectos.

En este sentido, el director de Caja Viva-Caja Rural, Ramón Sobremonte, ha explicado que en este momento el esfuerzo de apoyo a la investigación y la ciencia en España es el 40 por ciento del que se realiza en Alemania.

El fuego

La beca, la décima sostenida por estos convenios, es para la investigación que realiza un doctorando, Aitor Burguet-Coca, sobre el fuego en la prehistoria, parcialmente centrado en Atapuerca. De hecho, Burguet-Coca ha explicado que sus investigaciones le han llevado a Estados Unidos y al Instituto Alemán Max-Planck.

También ha señalado que en Atapuerca no hay vestigios de fuego en los yacimientos más veteranos, aunque sí han aparecido en la Cueva del Mirador, donde la curiosidad es que el fuego se utilizaba para quemar estiércol.

«La cueva se utilizaba como establo para el ganado y después se quemaba el estiércol, seguramente para reducir su volumen, pero también para que ese fuego saneara el lugar para la llegada de nuevos animales«, ha explicado.

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