Más de un centenar de personas participa en el Programa de Alojamientos compartidos de la UBU desde 2006

Más de un centenar de alumnos de la UBU han participado en el programa./GIT
Más de un centenar de alumnos de la UBU han participado en el programa. / GIT

La responsable del programa destaca que supone «una experiencia inolvidable y un intercambio solidario y no lucrativo basado en la convivencia entre dos generaciones»

Noelia Mariscal / ICAL
NOELIA MARISCAL / ICALBurgos

El programa de alojamientos compartidos de la Universidad de Burgos surgió en el año 2006 como una iniciativa de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León, la Universidad de Burgos y el Ayuntamiento de la capital burgalesa, que se unieron en un convenio de colaboración para llevar a cabo esta idea. Desde su creación, hace 12 años, 101 personas han disfrutado de esta experiencia que busca mejorar la calidad de vida de las personas mayores y de los jóvenes universitarios. Esta idea surgió en Valladolid en el año 1997, y con el tiempo se fue extendiendo a las cuatro universidades públicas de Castilla y León.

La idea fundamental de este programa es lograr que los jóvenes estudiantes de la Universidad de Burgos y las personas mayores convivan en un alojamiento compartido durante el curso académico.

De esta manera se busca dar respuesta a las necesidades de compañía y apoyo de las personas mayores, así como a las necesidades de alojamiento de los estudiantes de la Universidad de Burgos. Es una opción interesante para las personas mayores que no quieren vivir solas y en ocasiones extrañan tener compañía. También beneficia a los jóvenes que no pueden permitirse un alto coste de alquiler y que en ocasiones extrañan estar en un hogar compartido.

La responsable del programa, Lourdes Bustamante, asegura que este servicio supone «una experiencia inolvidable y un intercambio solidario y no lucrativo basado en la convivencia entre dos generaciones». También opina que la motivación que lleva a los estudiantes a apuntarse a este programa es «la búsqueda de un lugar tranquilo para estudiar», encuentran un «ambiente más familiar». Bustamante agrega que muchos de estos jóvenes ya han estado anteriormente en residencias. Por otro lado, las personas mayores buscan compañía. Bustamante relata que muchos «llegan a casa, la ven vacía y se les cae la casa encima». «Saber que alguien va a ir a casa les aporta seguridad», añade.

Menos interesados

Sin embargo, pese a la gran cantidad de beneficios positivos que pueden encontrar para apuntarse a este programa, cada año el número de personas mayores interesadas en este programa desciende, mientras que aumenta el número de estudiantes. Bustamante confirma que esta situación se da desde que se inició el programa. «A las personas mayores les da más miedo», explica la responsable, «ves que quieren y no pueden, les puede más el miedo que las ganas», añade.

En cuanto al perfil de las personas que se apuntan a este programa, Bustamante asegura que es «un perfil no homogéneo», aunque sí que abundan las mujeres en ambos grupos, y en el caso de las personas mayores suelen ser mujeres viudas o solteras. En ámbito de los estudiantes «no destacaría ninguna edad», asegura Bustamante. Los jóvenes que se apuntan a este programa suelen ser de edades comprendidas entre los 18 y los 20.

Sin coste de alquiler

Uno de los aspectos más destacados de este programa ofertado por la Universidad de Burgos es la idea de que los estudiantes no tienen que pagar un alquiler por vivir en la casa, aunque sí que corren a cargo de los gastos de su propia manutención. Acerca de este tema se pronuncia Bustamante, y dice que «es variable en cada casa, depende de las reglas que decidan acordar ellos mismos». Tal y como está planteado el programa, los estudiantes no tienen que pagar alquiler , pero sí están obligados a compartir los gastos que genere su estancia (agua, luz, comida, calefacción, etc.). Además, antes de entrar en el programa, los interesados deben pasar por un proceso de selección que permite a los responsables del programa conocer mejor a los jóvenes y a los mayores, por medio de una entrevista exhaustiva. Bustamante confiesa que «a las personas mayores se las acaba conociendo más».

El programa de Alojamientos compartidos se anuncia sobre todo en la Universidad de Burgos y suele ser por medio de carteles y continuas informaciones acerca del tema. El problema reside en dar a conocer el programa a las personas mayores. Por este motivo, desde la Universidad de Burgos se intenta informar acerca del programa por todos los medios posibles. Bustamante se encarga de mandar información, dar charlas en los centros de día, las parroquias, la Cruz Roja o la Universidad de la Experiencia. «Intentamos la máxima difusión», dece Bustamante. En este proceso «es importante el boca a boca», reafirma.

Desde la Universidad de Burgos animan a apuntarse al programa a todas la personas mayores que quieran acoger a un estudiante en su casa. Recuerdan que los alojamientos compartidos entre personas mayores y universitarios son una opción muy interesante para aquellos que no quieren vivir solos y de esta manera se fomenta la ayuda mutua.

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