Cristo Resucitado inunda de alegría y color las calles de Burgos

La procesión del Anuncio Pascual, con el encuentro entre la Madre y el Hijo en el plaza de la Catedral, ha cerrado con esperanza la Semana Santa

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Una semana de pasión, de dolor, sufrimiento y duelo que se cierra con la esperanza y la alegría de Cristo Resucitado. A la sombra de la Catedral de Burgos, los burgaleses han sido testigos de uno de los momentos más esperados de la Semana Santa, el encuentro de la Madre con el Hijo, ya resucitado, que dota de sentido pleno a la fe católica, convirtiendo el Domingo de Resurrección en la fecha más relevante para los cristianos.

La procesión del Anuncio Pascual ha llenado de luz, color y música las calles de Burgos, a través de sendos recorridos de las tallas protagonistas de la celebración religiosa. La Virgen de la Alegría ha salido, rodeada de niños, de la Iglesia de San Nicolás de Bari. Los bailes del Grupo de Danzas de Mª Ángeles Saiz, la música del foclore burgalés y las campanillas iban avisando de la llegada de la imagen, que data del siglo XVIII.

La Virgen de la Alegría ha recorrido las calles del centro histórico hasta llegar al Paseo del Espolón, donde cientos de fieles (y curiosos) la estaban esperando, para rendirle homenaje tras días de intenso sufrimiento, y acompañarla en la alegría como la acompañaron ayer en el dolor por la muerte de Jesús. De nuevo, la entrada a la plaza del Rey San Fernando, a través del Arco de Santa María, ha sido uno de los más bonitos de la Semana Santa burgalesa.

Por su parte, el Cristo Resucitado, una moderna talla de 2005, ha entrado por la calle La Paloma, tras un largo periplo desde la Iglesia de la Sagrada Familia, como largo y duro fue también el recorrido de Jesús desde la Última Cena hasta su Resurrección. Sin embargo, el sufrimiento tiene su recompensa y, al son del Aleluya de Haendel, Madre e Hijo se han encontrado en la Catedral, momento emotivo que se ha celebrado con el tradional baile de las imágenes.

A continuación, el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, ha dirigido unas palabras a los asistentes en este domingo de Pascua, en el que si bien ha lucido el sol, también han estado los cielos encapotados. Como la vida misma, con momentos de alegría y tristeza, aunque el Domingo de Resurrección sea la fecha apropiada para la esperanza, y para renovar la alegría cristiana, ha afirmado Herráez, pues la resurrección del Señor es el triunfo de la alegría frente a la desesperanza «que acosa al ser humano».

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