Cruz Roja anima a las familias a sumarse al programa de acogida, una experiencia de amor única

Las familias han celebrado un encuentro con los cuentos como protagonistas/PCR
Las familias han celebrado un encuentro con los cuentos como protagonistas / PCR

La entidad ha organizado el séptimo encuentro provincial de familias de acogida, una jornada de convivencia para intercambiar experiencias

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Lo volverían a hacer, una y mil veces, porque los buenos momentos superan con creces a los malos, que siempre los hay. Ser familia de acogida no es fácil, pues a los problemas habituales que traen bajo el brazo los hijos se les suman las realidades particulares de los niños de acogida. Sin embargo, la experiencia es tan satisfactoria, sobre todo por la ayuda que se presta a los pequeños, que las familias animan a aquellas otras que se lo estén pensando a, al menos, acercarse a Cruz Roja y conocer el programa de acogimiento familiar

La sede provincial de Cruz Roja ha acogido este sábado el séptimo encuentro de familias de acogida de Burgos, una jornada de convivencia para el intercambio de experiencias, en la que se ha abordado el mundo de las emociones a través de los cuentos. La cita ha congregado a un puñado de familias de acogida, veteranas y recién llegadas, de entre las 44 que existen en la provincia.

Es el caso de Marimar y Juan Carlos, que llevan desde 2011 colaborando con el programa de acogimiento familiar, que coordina la entidad social para la Junta de Castilla y León. Durante este tiempo han acogido a ocho niños, todos pequeños, menores de 5 años, pues el matrimonio cree que «pueden ayudarles más a los mayores». Estos niños se adaptan fácilmente a la nueva situación y, en términos generales, la experiencia es positiva. Lo duro es, sin lugar a dudas, la despedida, reconocen Juan Carlos y Marimar con emoción.

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El último acogimiento ha finalizado hace un par de meses y, ahora, se encuentran en un periodo de descanso, un parón emocional para recuperarse y reajustar su vida. Juan Carlos y Marimar colaboraban con Cáritas, en apoyo extraescolar a los niños, cuando entraron en el programa de acogimiento. Querían ayudar aún más a esos niños que tienen problemas en casa y, tras ver un anuncio de la campaña de sensibilización de Cruz Roja en un autobús urbano, acudieron a informarse.

Otro autobús urbano movió a Flori y su marido, padres de acogida de un niño de doce años, que llegó a su casa con cuatro. Flori reconoce que, durante este tipo, «ha habido de todo», buenos y malos momentos. El pequeño regresó durante un año con su familia biológica, pero no funcionó, así que ahora está con Flori en un acogimiento permanente. Mantiene el contacto con su familia biológica y es «muy feliz». Eso sí, está entrando en la adolescencia y eso son palabras mayores, como bien saben los sacrificados padres de adolescentes.

Más familias

Precisamente, Cruz Roja necesita familias para acoger a adolescentes, que junto con grupos de hermanos. En general, la entidad anda siempre escasa de familias de acogida. Ahora cuenta con 44 pero tiene 13 niños a la espera de encontrar un nuevo hogar. Sin embargo, es más complicado si se trata de niños mayores o grupos de hermanos. De ahí el llamamiento a las familias burgalesas para que se pasen por Cruz Roja y conozcan el programa, sin compromisos.

Los peques han pasado la mañana jugando
Los peques han pasado la mañana jugando / BurgosConecta

La colaboración está abierta a todo tipo de familias, monoparentales, biparentales, con hijos, sin hijos... Cruz Roja estudia una a una las solicitudes de ofrecimiento, valorando las capacidades educativas de las familias, pues el acogimiento no es una crianza al uso, es una crianza terapéutica. De ahí que, antes de convertirse en familia de acogida, sea necesario pasar por un curso de formación específico, y obligatorio. Los ofrecimientos son analizados también por los técnicos de Cruz Roja y de la Gerencia de Servicios Sociales antes de ser aceptados.

Desde Cruz Roja recuerdan que las familias nunca están solas. Cuentan con un teléfono de emergencias las 24 horas del día, además de con los grupos de apoyo y autoayuda organizados por la Gerencia. Existe una asociación de familias de acogida, Pon tu huella, y entre ellas también se prestan apoyo. No es fácil, hay momentos muy duros, pero es un acto de amor y solidaridad que compensa.

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