«Que no tengan dudas; no hay límites, el cerebro es increíble»

La ingeniera Mariella Graziano ha contado su experiencia en Stem Talent Girl/PCR
La ingeniera Mariella Graziano ha contado su experiencia en Stem Talent Girl / PCR

Mariella Graziano, directora ejecutiva de Sistemas Aeroespaciales y Robótica de GMV, participa en Stem Talent Girl

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Lo primero, conocerse a uno mismo. Saber quiénes somos y qué esperamos en la vida es el primer paso para ser felices. Los niños «saben muchos idiomas, pero cuando les dejas delante de un espejo no saben quiénes son», así que difícilmente van a poder tomar decisiones, de manera libre, encaminadas a buscar su felicidad personal y profesional. Mucho menos si los adultos estamos detrás cuestionándoles, metiéndoles dudas en la cabeza o manipulándoles.

Así se expresa Mariella Graziano, directora ejecutiva de Sistema Aeroespaciales y Robótica de GMV, a su paso por una nueva sesión del programa Stem Talent Girl. La italiana, impulsora entre otras de la asociación Woman Aerospace Europe, reconoce que «ha tenido mucha suerte» pues no ha vivido situaciones de discriminación laboral por ser mujer, si bien es consciente de que se trata de una realidad poco habitual, ya sea en la ingeniería o en cualquier otro ámbito profesional.

Por ese motivo, el mensaje que ha lanzado a las estudiantes de 3º y 4º de ESO y Bachillerato participantes en el programa es que «no tengan dudas» sobre sus capacidades. No hace falta ser un genio para se ingeniero, aeroespacial o del tipo que sea; solo «hace falta tener cerebro y mucho trabajo». Si se quiere, con esfuerzo todo se puede conseguir, hombres y mujeres. Esfuerzo y el convencimiento de que «no hay límites», pues el cerebro «es increíble».

En su experiencia personal, Graziano «no ha dejado a nadie que dudase de sus capacidades», pues considera que «no tiene que demostrar nada a nadie». Así la educaron sus padres, quienes no intentaron disuadirla de estudiar una ingeniería. Tenían miedo ante lo desconocido, por Graziano era la primera ingeniera de la familia, pero nadie cuestionó que pudiese desempeñar su carrera.

De ahí que la italiana insista en que las dudas que se generan entre los estudiantes a la hora de escoger una carrera de ciencias derivan, en muchos casos, de los padres. Son los progenitores los que «manipulan» a sus hijos, tratando siempre de buscar lo mejor para su felicidad, pero «no sabemos qué será mejor para ellos», ha insistido. Así que se les debe dejar elegir con libertad, haciéndoles responsables también de sus propias decisiones, pues todas tienen consecuencias.

Asumiendo decisiones

Mariella Graziano ha recordado que «no se puede tener todo en la vida». Cada decisión tiene una consecuencia, un precio a asumir. En su caso particular, el precio ha sido desarrollar su carrera profesional a 2.500 kilómetros de su familia. La sociedad tiene un problema cuando no es capaz de garantizar una igualdad de oportunidades a hombres y mujeres; cuando, por ejemplo, obliga directa o indirectamente, a una mujer a dejar su trabajo para dedicarse a la familia, ha reconocido.

En su experiencia profesional no se ha encontrado con esas limitaciones de género, pero considera que la forma de abordar la discriminación no debería pasar por la lucha. «No es una guerra de sexos», pues hombres y mujeres son igual de necesarios. Lo que se debe hacer es reconocer a cada uno en su dimensión, sin valorar a las mujeres desde los modelos de los hombres, y dejando a un lado los estereotipos.

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