Empleo toma nota de las inquietudes de los burgaleses en materia laboral y fiscal

El encuentro se ha celebrado esta mañana en el Salón Rojo/Rodrigo González Ortega
El encuentro se ha celebrado esta mañana en el Salón Rojo / Rodrigo González Ortega

La Consejería de Empleo ha celebrado en Burgos el Consejo de Dirección Abierto, un encuentro con patronal, sindicatos, OPA's o entidades del tercer sector

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La precariedad laboral, la falta de oportunidades para colectivos en situación de exclusión social, la despoblación, la desigualdad entre autonomías, la siniestralidad laboral o la conciliación son algunos de los asuntos que preocupan a la sociedad burgalesa. O, al menos, a la patronal, los sindicatos, las organizaciones empresariales, las fundaciones bancarias, las organizaciones agrarias, los grupos de acción local y las entidades del tercer sector.

El consejero de Empleo, Carlos Fernández Carriedo, ha presidido esta mañana el Consejo de Dirección Abierto, un encuentro con el que la Junta de Castilla y León busca tomar el pulso de las inquietudes de los burgaleses en materia laboral. El objetivo es que las decisiones que se tomen en la Consejería no sean solo políticas, sino que se adecúen a la realidad que viven trabajadores, empresarios, entidades sociales y representantes de los ciudadanos, en general.

FAE, UGT, CC.OO., Cámara de Cómercio e Industria, ADEME o AJE han estado presentes en este encunetro, celebrado durante la mañana en el Salón Rojo del Teatro Principal. Pero también los responsables de organizaciones agrarias como ASAJA, de entidades sociales como la Fundación Lesmes o ASPANIAS, las fundaciones Cajacírculo y Caja Rural o responsables de la Diputación y de Sodebur. Cada uno ha puesto sobre la mesa sus preocupaciones y Fernández Carriedo ha tomado buena nota.

El consejero ha insistido en que tres son los grandes retos a los que se enfrenta Castilla y León en materia laboral. En primer lugar, la creación de empleo, la «gran prioridad» de la actual legislatura, pues el objetivo es llegar a 2019 con 1 millón de ocupados. Ahora se cuenta con 960.000 y, si bien vamos por la senda «adecuada», todavía queda mucho trabajo por hacer. En Burgos, por ejemplo, el 69% de las personas que perdió el empleo con la crisis ya lo ha recuperado, pero todavía queda un 31%.

Otro de los retos es conseguir que el empleo sea estable y de calidad, y que se suban los salarios. Y, el tercero, es conseguir que la recuperación económica llegue a todo el mundo, apostando por políticas que prioricen la empleabilidad de colectivos con mayores dificultades, como los jóvenes, las mujeres, los parados de larga duración o las personas con discapacidad.

Realidades

Por todo ello, Carlos Fernández Carriedo considera que el último año de la legislatura será un año «importante», en el que se seguirá creando empleo y bajando la tasa de paro. Eso sí, UGT y CC OO han avisado en la reunión de esta mañana de que la precariedad laboral es una realidad, por mucho que desde FAE se insista en que generalizar no es bueno, pues «no todo el mundo ha sido competitivo a base de bajar los salarios», ha apuntado Miguel Ángel Benavente.

El presidente de FAE también ha insistido en que «es el momento de echarle narices» y abordar una reforma del modelo de las autonomías, para que todo el mundo pueda competir en igualdad de condiciones. Además, Ángel Citores, de CC OO, ha defendido el diálogo social y la negociación colectiva, «herramientas maravillosas» tanto para garantizar la paz social que permite ser productivos como para ayudar a fijar población.

La pérdida de talento joven y la falta de oportunidades laborales en el medio rural han sido otra de las cuestiones debatidas en la reunión, en la que se ha pedido una cierta discriminación positiva para incentivar la creación de empleo en los pueblos. Igualmente, las entidades del tercer sector han defendido las empresas de inserción social, demandando una mayor coordinación con el sector público y el privado, acabando con las relaciones de «subordinación».

Y los ciudadanos, a través de asociaciones de vecinos como Nuestro Barrio, han mostrado su preocupación por la alta siniestralidad laboral, la reducida subida de las pensiones y la precaridad en el hogar, pues «los ingresos ya no llegan y muchas familias viven de las pensiones» de sus mayores.

 

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