Ya huele a titos

Los cofrades comenzaron ayer a preparar los titos/GIT
Los cofrades comenzaron ayer a preparar los titos / GIT

La Cofradía de San Antón ya ha comenzado con los preparativos de su gran cita anual, en la que se repartirán más de 20.000 raciones de titos entre los vecinos de Gamonal

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La sede de la Cofradía de San Antón ya empieza a oler a titos. Bueno, en realidad, de momento huele a ajos. Y es que, los cofrades comenzaron ayer con los preparativos de la gran cita del barrio de Gamonal, donde el próximo miércoles 17 de enero, como viene haciéndose desde hace más de cinco siglos, se repartirán miles de raciones de titos. Y para preparar tal cantidad de viandas, hace falta ponerse a trabajar con varios días de previsión.

La tradición de repartir titos se remonta a principios del siglo XVI

Y eso es precisamente lo que ya se está haciendo. Los cofrades han comenzado con los ajos. Poco a poco, van dando cuenta de los 150 kilos de ajos necesarios para la gesta. Luego llegarán los 150 kilos de cebollas, cuyo pelado y troceado, dicen los propios cofrades, es más duro, por aquello de los lagrimones. Y con todo preparado, el miércoles «a las cinco de la mañana» se juntarán de nuevo en la sede de la Cofradía para comenzar a preparar los fuegos.

En total, la experiencia dice que hacen falta alrededor de 4.500 kilos de leña para dar calor a las 17 calderas donde se prepararán los titos. Primero, el sofrito, que además del ajo y la cebolla, necesita 200 litros de aceite, 15 kilos de pimentón, 50 kilos de sal, cinco kilos de guindillas y una 'pizca' de laurel.

Pero todos esos ingredientes no dicen nada por sí solos. Hace falta algo más. Y en este caso son los tradicionales titos. En total, 2.000 kilos de una legumbre difícil de encontrar hoy en día, pero que siglos atrás campaba a sus anchas por los alrededores de Gamonal.

Desde 1502

De ahí, por cierto, viene la tradición. A principios del S.XVI, la Cofradía celebraba San Antón preparando grandes ollas de titos para dar de comer a los hambirnetos peregrinos que, en mitad del Camino de Santiago, hacían parada y fonda en el entonces pueblo.

Ahora, 500 años después, peregrinos pocos, pero vecinos del barrio y la ciudad en su conjunto, a centenares. De hecho, se calcula que cada año se reparten -después de Misa- más de 20.000 raciones de titos entre los burgaleses. Muchos de ellos, de hecho, acuden al antiguo pueblo de Gamonal olla en mano para nutrir la mesa de ese día.

Se mantiene la tradición

Esa respuesta vecinal es, sin duda, la que mantiene activa la tradición. Así lo reconoce Óscar Rivas, que este año hace las veces de prior. A su juicio, y el de varios de los cofrades más veteranos, cada vez resulta más complicado atraer savia nueva a la Cofradía. Él, de hecho, es de los más jóvenes. «Esta es una cofradía, no una peña, y el tema religioso ahuyenta a algunos jóvenes», reconoce. Sin embargo, ahí están, año tras año.

De hecho, lejos de «escaquearse» del trabajo que entraña la preparación de la comilona, los cofrades reciben ayuda estos días. «Siempre viene algún familiar o amigo a echar una mano» a lo largo de la semana previa, subraya Rivas, que reconoce entre risas que lo peor no es la preparación, sino la posterior limpieza. Sea como fuere, asegura, «esta es una tradición que hay que mantener», ya que supone una de las grandes señas de identidad del barrio.

Y ahora, con toda la maquinaria ya en marcha, sólo resta esperar que la meteorología acompañe. «El frío no es problema, pero esperemos que no llueva».

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