José Sagredo denuncia la «nula vigilancia» a las operaciones de la extinta Caja de Burgos

José Sagredo en la comisión de investigación/El Norte
José Sagredo en la comisión de investigación / El Norte

El expresidente de la comisión de control ha criticado la labor desempeñada por el órgano durante su comparecencia en las Cortes

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El expresidente de la comisión de control de Caja Burgos, José Segredo, ha denunciado hoy durante su comparecencia en la comisión de investigación de las Cortes sobre las Cajas de Ahorros la «nula vigilancia» que ejercía el órgano que presidía a las operaciones de la entidad financiera.

Durante su comparecencia, Segredo se ha mostrado muy crítico con la labor desempeñada por la comisión de control de la Caja a la que pertenecía, hasta el punto de que ha llegado a asegurar que «nunca ha estado en una comisión de control donde se controlara menos», al mismo tiempo que ha lamentado que «nadie esperaba que saliera alguna iniciativa digna de ser considerada».

En este sentido, Segredo ha asegurado que su función en la comisión de control no era la de ser «detectives privados», de ahí que el Consejo de Administración de Caja Burgos «no facilitara ni especificara» en dónde invertía el dinero o a quién se concedían los créditos, una cuestión que «nunca se planteó» por parte de la comisión de control.

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Asimismo, el que fuera teniente de alcalde de la ciudad de Burgos ha asegurado en la comisión que investiga actuación, gestión y supervisión de las Cajas de Ahorro que, en su opinión, hay dos días negros en la historia de las Cajas: uno cuando «jugaron a ser bancos y perdieron su vinculación territorial» y otro cuando «entraron en el tablero de juego políticos y sindicalistas».

En este sentido, la mayoría de los portavoces de los Grupos Parlamentarios presentes en esta comisión de investigación han preguntado a Segredo para qué existía entonces una comisión de control en Caja Burgos que «no controlaba nada«, ha pormenorizado el portavoz del Grupo Podemos, Pablo Fernández.

En referencia a esta cuestión, el entonces auditor ha reconocido que la mayoría de miembros de esta comisión de control «desconocía» las competencias regladas por el decreto legislativo y que los miembros de esta comisión se dedicaban a «asentir» a todo lo que decía el presidente del Consejo de Administración de la entidad.

Corrupción y burbujas

En cuanto a si había corrupción o no en la gestión de estas Cajas de Ahorros, Segredo ha afirmado que «posiblemente existiera, como existe desde tiempos de Viriato», solo que por aquella época «se toleraba más» por parte de «todas las formaciones políticas», aunque en estas sesiones de control «nadie preguntaba al otro de qué partido venía».

Igualmente, el excontrolador ha reconocido que en aquella época las cajas funcionaban para «facilitar la burbuja inmobiliaria» y para «el dinero que cobraba», «tampoco era para estar trabajando día y noche». Es más, Segredo ha reconocido cómo desde la comisión de control pidieron subir sus retribuciones, algo a lo que el Consejo de Administración no accedió por considerarles unas «comparsas».

En este sentido, el portavoz del PSOE en la comisión, Óscar Álvarez, ha cuestionado al compareciente por el nombre del director de Caja Burgos que le trasladó a la comisión de control que no cuestionara sus operaciones, a lo que Segredo no ha querido pormenorizar con nombres y apellidos, aunque sí ha opinado que este exdirector «habrá lamentado lo dicho el resto de su vida».

«Trabajábamos con lo que nos daban, con datos cocinados», ha lamentado el expresidente de la comisión controladora, quien ha reconocido que «poco más podían hacer», pero así fueron las Cajas de Ahorros de «victoria en victoria hasta la derrota final», en una «huida hacia delante sin control».

Auditorías externas

«Cuando el barco marcha, no hay que poner piedras», así es como ha justificado hoy Segredo el trabajo «laxo» que realizaban estas auditorías de control, que podían durar «solo» dos o tres días y que a la postre «ha evidenciado» lo necesarias que son las «auditorías externas» y no «de aquella guisa».

Finalmente, el representante del Grupo Popular en esta comisión, José Manuel Fernández Santiago, se ha interesado por las auditorías externas realizadas en la Caja municipal de Burgos, donde según han informado en esta comisión otros comparecientes se acreditó que «todo estaba correcto», algo que hoy también ha ratificado Segredo.

Por todo ello, el interviniente ha concluido que, en su opinión, el «derrumbe de las Cajas de Ahorros no benefició a nadie, salvo a algunos bancos» y la «supuesta democratización» de las Cajas solo sirvió para que los políticos «metieran su nariz».

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