El médico forense ve «razonable» el ingreso en un centro psiquiátrico no penitenciario que evite recaídas

El juicio se ha celebrado en la Audiencia Provincial/PCR
El juicio se ha celebrado en la Audiencia Provincial / PCR

La evolución del acusado del crimen de Padre Silverio, es «muy buena», aunque no se pueden decartar rebrotes violentos, «muy improbables» si sigue tratamiento

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

El juicio contra Óscar R.V., acusado de un asesinato con alevosía y dos asesinato en grado de tentativa, ha quedado visto para sentencia. Ninguna de las partes pone en duda la autoría de los hechos. «No tiene vuelta de hoja» que el procesado hirió a dos compañeros de trabajo en el almacén de Josmy en Padre Silverio en 2015 y asestó una cuchillada mortal a un vecino de El Carmen. Tampoco, que existe la eximente completa por alteración psíquica, que deriva en la imputabilidad del acusado. Lo que le tocará dirimir al juez ahora es qué tipo de medida de seguridad se impone a Óscar R.V., que garantice un tratamiento psicológico adecuado, resarza a las víctimas y evite que la situación vuelve a repetirse.

El médico forense José Amador Martínez, que ha declarado en calidad de perito al ser responsable de la evaluación psicológica del acusado, ha asegurado que «la evolución de Óscar R.V. ha sido muy buena», durante los dos últimos años, tras salir del hospital e ingresar en la prisión de Burgos. Ha seguido el tratamiento psiquiátrico prescrito contra su trastorno bipolar, no ha tenido descompensaciones y, a día de hoy, toma la medicación por iniciativa propia, sin vigilancia especial de los profesionales del centro penitenciario, ha afirmado Martínez.

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«No se pueden descartar nuevos brotes», pues con un enfermo mental grave siempre existe el riesgo de que abandone la medicación, «sobre todo cuando existe una exaltación de ánimo» y se siente bien. Así habría ocurrido en fechas previas a los sucesos del 11 de noviembre de 2015. Sin embargo, «es muy improbable», ha insistido el médico forense, si el paciente lleva una vida estable y ordenada, sigue el tratamiento y está controlado, no solo psicológicamente, sino también por la familia.

De ahí que Martínez haya asegurado que «un recurso razonable» sería el internamiento de Óscar R.V. en un centro de media estancia de rehabilitación psiquiátrica como el Hospital Fuente Bermeja de Burgos, sometido a un control permanente y con revisiones, de modo que existiese la posibilidad de pasar a un régimen ambulatorio, con vigilancia de la familia.

La psicóloga afirma que no lo vieron psicótico en ningún momento

En segunda sesión del juicio del crimen de Padre Silverio, la psiquitra del acusado ha expuesto el caso de Óscar R.V., asegurando que desde 2012 «se había mantenido, con épocas de descompensación», que se solventaron con ajustes de medicación. La psiquiatra ha insistido en que el transtorno bipolar no se elimina, pero «tomando medicación de disminuye mucho el riesgo de las recaídas», y el acusado lleva un tratamiento a base de estabilizadores del ánimo, antipsicóticos y antidepresivos.

En los días antes al 11 de noviembre de 2015, la familia de Óscar R.V. acudió a hablar con la psiquiatra, pues lo encontraban raro, según declararon ayer varios de sus miembros. Ellos aseguran que la psiquiatra le había reducido la medicación, sin embargo, esta afirma lo contrario, e insiste en que sospechaba que Óscar R.V. la había dejado de tomar porque se sentía bien. Cuando se acercaron a consulta, se le ajustó la medicación de estabilización del estado de ánimo, no los antipsicóticos «porque no estaba psicótico», ha afirmado; «nosotros no lo hemos visto psicótico en ningún momento», ha insistido.

Sin embargo, el médico forense que lo trató tras los sucesos afirma que «es evidente» que «tenía un trastorno psicótico». Se sentía amenazado, ninguneado y controlado en el trabajo; tenía paranoias, ideas delirantes, sensación de persecución, que acabaron en el brote violento. Ese trastorno psicótico fue remitiendo tras volver a la medicación y, dos años después, «la evolución es muy buena», ha apuntado el médido forense.

Una propuesta, «de un experto», ha señalado el abogado de la defensa, que no comparte la acusación ni el Ministerio Fiscal. Sobre todo tras escuchar a Jesús de la Gándara, el jefe de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, quien recuerda que Fuente Bermeja es un centro hospitalario, no una cárcel; tiene medidas de control y seguridad, pero como centro médico, no como una prisición y ha habido «algún caso extraño de fuga», ha reconocido. También que el tratamiento que requiere el acusado se puede seguir, en igualdad de condiciones, en un centro psiquiátrico penitenciario.

Y eso es lo que pide el abogado de los trabajadores heridos, pues «está muy bien contemplar el derecho del acusado pero sin olvidar los derechos de la víctima». La acusación también ha insistido en que «se tiene que garantizar que no se repitan los hechos», y se ha demostrado que el control familiar y ambulatorio, que existía en 2015, «no fue suficiente» para evitar el brote violento que acabó en agresión.

Así, la acusación recuerda que una medida excesivamente abierta no cumpliría con la finalidad de las medidas de seguridad, que no se repitan los hechos. Además, plantear un internamiento en un centro psiquiátrico penitenciario, que el abogado de la defensa considera que lo «anula como persona» y es más «una situación de venganza que de justicia», no sería irreversible, a juicio de la Fiscalía. Si se valora como positiva la evolución del acusado, podría pasar a otro régimen más abierto.

Alevosía y ánimo de matar

La acusación y el Ministerio Fiscal han insistido también en que los delitos llevan el agravante de alevosía y cumplen con el requisito de ánimo de muerte, aunque de las tres agresiones solo una haya sido mortal. Las víctimas no pudieron defenderse y las cuchilladas se asestaron en una zona corporal «delicada», siendo mortal en el caso del vecino de 80 años, A.S.S., pues le produjo una hemorragia interna que acabó con su vida con rapidez.

La agresión también destaca por su intensidad, han asegurado, a la vista de los informes forenses que detallan la rotura de una costilla en uno de los trabajadores agradidos, lo que exige una «fuerza» importante porque «es complejo romper una costilla», han apuntado. Eso sí, no se ha demostrado que el acusado persiguiese a sus víctimas tras asestarles la primera puñalada, y la defensa ha insistido en que, si hubiera habido «intencionalidad homicida», habría asestado más de una puñalada. Por ese motivo, la defensa pide la recalificación de la acusación por los delitos de homicidio y lesiones, frente a asesinato con alevosía y en grado de tentativa.

Indemnizaciones

Al margen de la pena que se vaya a imponer a Óscar V.R., las víctimas reclaman también una serie de indemnizaciones al acusado y a Josmy, a través de su seguro. En el caso de los trabajadores heridos, en concepto de daños físicos y psicológicos tras la agresión. Mientras, los hijos del fallecido reclaman 200.000 euros, pues la víctima era el sustento económico y personal de uno de ellos, que presenta una discapacidad del 34%, al que se le quiere garantizar el susento futuro.

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