A los pies de los caballos

Las elecciones nacionales han dejado al PP muy tocado y no tienen tiempo de lamerse las heridas ante la nueva cita electoral de las municipales y autonómicas del 26-M

Cristina Ayala (izquierda) se quedó sin su acta de senadora como número dos del PP/César Ceinos
Cristina Ayala (izquierda) se quedó sin su acta de senadora como número dos del PP / César Ceinos
Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Este último lunes de abril de 2019 ha amanecido en Burgos y en Castilla y León con el halo de una noche que lo ha cambiado todo. Las elecciones generales han roto lo que parecía una máxima: la provincia y la región son azules. El mapa político se ha teñido claramente de rojo y lo ha hecho en la noche más dolorosa que jamás recuerdan los 'populares'.

Los comicios nacionales adelantados por el PSOE en busca de una reprobación pública tras la moción de censura a Mariano Rajoy les han dado la razón en sus planteamientos y, al mismo tiempo, han debilitado rotundamente a la derecha. La fragmentación del voto entre PP, Cs y Vox y la lucha por enfundarse la bandera de España ha dejado víctimas, especialmente entre los azules.

Un duro resultado difícil de encajar y más cuando, como en Burgos, estaban acostumbrados a tener garantizado un resultado cristalino, por más que en España el presidente de turno hubiera sido más o menos respaldado. Sin embargo, en esta ocasión, la corriente nacional ha arrollado a los 'populares' en Burgos, dejándoles a los pies de los caballos a solo 27 días para que los ciudadanos vuelvan a acudir a las urnas. Tener una convocatoria nacional tan próxima a unas elecciones municipales y autonómicas -sin olvidar las europeas- conllevaba este riesgo para el partido perdedor, ya que, en caso de derrota, tendría que apaciguar la resaca nacional.

Javier Lacalle y Alfonso Fernández Mañueco están contra las cuerdas después de haber encajado un golpe tan inesperado como inédito. De hecho, en el caso del candidato a la Junta de Castilla y León no tuvo el cuajo de salir ante los medios que esperaban su particular valoración de lo ocurrido en la noche electoral. El mapa regional, teñido de rojo, a excepción de Ávila y Salamanca, que han mantenido su predilección por el PP, recrea un escenario hostil para el líder regional y todos sus cabezas de lista. Son ellos los que tienen la 'papeleta' de que su nombre se escuche más alto que el del malogrado Pablo Casado, cuyo liderazgo ha quedado más que en entredicho.

Especialmente difícil se le presenta la campaña de las municipales a Lacalle, que ha conseguido el único acta de senador del PP por la provincia de Burgos y su soledad en la Cámara Alta coincide con la batalla que tendrá que librar por la Alcaldía. El doble escenario juega en su contra y le sitúa con mayor desventaja que el resto de candidatos 'populares'. En su caso, deberá de sobreponerse al varapalo nacional y contrarrestar el juego a dos bandas que le achacarán su adversarios políticos.

Y tras la derrota en la gran batalla y los numerosos «cadáveres» dejados, los 'populares' de la comunidad tendrán que aferrarse al carácter más próximo del que será el último combate que sí decidirá la guerra de siglas.