Las casetas y gastronetas despiden los Sampedros con alegría en clientes y empresarios

La comida al aire libre triunfa por partida doble, gusta al público y da un buen resultado a los hosteleros

Aspecto de la Plaza de la Libertad durante estos Sampedros./GIT
Aspecto de la Plaza de la Libertad durante estos Sampedros. / GIT
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Dicen que la alegría va por barrios, pero en el caso de la comida al aire libre en los Sampedros bien podría decirse que va a todos los lugares a la vez. Los empresarios que han montado la habitual caseta, los hosteleros que han aparcado su furgoneta en la Llana de Afuera y los clientes han acabado las fiestas mayores con un buen sabor de boca.

Los nubarrones previos a las fiestas de San Pedro y San Pablo se han disipado desde el momento que se lanzó el chupinazo desde el balcón de la Casa Consistorial. Los comerciantes han vendido pinchos y tapas mientras que los burgaleses y visitantes han saboreado productos de calidad en compañía de amigos y conocidos. Además, salvo en contadas ocasiones, el tiempo ha acompañado, lo que provoca que el cóctel haya sido perfecto o, al menos, muy bueno.

Desde la Plaza de España, Alejandro Sagredo, de Hotel Las Vegas, ha manifestado que «ha sido un año animado pese a las fechas diferentes» y ha presumido de la labor de los empresarios de las casetas, que, tras los problemas de los últimos meses, han promovido, con éxito, actividades musicales para cubrir «las que no ha organizado el Ayuntamiento», al que ha criticado su gestión de la Feria de Tapas. Asimismo, ha animado a los clientes a que voten la mejor tapa de la feria en Facebook. «Este año lo decide el ciudadano. La que tenga más 'me gusta' gana», ha explicado.

Aspecto de la Llana de Afuera durante estos Sampedros.
Aspecto de la Llana de Afuera durante estos Sampedros. / CC

Por su parte, Lorena Escudero, del bar The Book, que ha recibido con gusto a sus clientes durante los Sampedros en la Plaza de la Libertad, también ha destacado el buen ambiente que se ha respirado alrededor de las tapas, los eventos complementarios y la gestión de los empresarios. «Ha habido trabajo y el tiempo ha invitado a que la gente saliera», ha aseverado.

A la otra orilla del río Arlanzón, en el Paseo de la Sierra de Atapuerca, Eduardo Rodríguez, del Pecaditos, ha subrayado el enorme tirón del primer fin de semana, con los conciertos de La Raíz, Rosendo y La M.O.D.A. Por el contrario, ha matizado que las últimas mañanas no han sido tan buenas. «Los vermús han estado vacíos, aunque por la tarde volvió a subir con las actuaciones de Víctor Rutty y Luz Casal», ha comentado.

Igualmente, en la caseta de la Casa Regional de Salamanca, ubicada también a escasos metros de la puerta del Museo de la Evolución Humana (MEH), hay sonrisas, ya que Manuel Sogorb ha opinado que «todo ha salido perfecto». Además, ha agradecido la labor de Víctor, del bar El Callejón para montar las casetas y, al contrario que muchos de sus compañeros, del concejal de Festejos, José Antonio Antón.

Arrabal: «éxito rotundo»

El balance gastronómico finaliza junto al edificio más destacado de la capital burgalesa, la Catedral. En la Llana de Afuera se han instalado por primera vez cinco furgonetas -también conocidas como 'food trucks' o gastronetas- y el resultado, a tenor de lo que han comentado, no ha podido ser mejor. El chef Antonio Arrabal, de La Jamada, ha calificado la iniciativa de «éxito rotundo de afluencia, venta y ambiente».

«Creo que hemos creado una buena zona para picar en Burgos», ha sentenciado, mientras aseguraba que el recinto «ha estado lleno todos los días por la noche». Por ello, espera repetir esta actividad en los próximos años, aunque siempre «mejorando año a año».

Cerca del cocinero que participó en Top Chef estaba trabajando Hugo Visa, pero en la gastroneta de La Burgoneta. Sus frases han sido muy parecidas a las de Antonio Arrabal. «Teníamos un poco de miedo por ser el primer año, pero ha salido todo muy bien. La novedad ha gustado», ha matizado.

Por último, pero no menos importante, destacar la opinión muy positiva del público, que ha hecho gasto tanto en los habituales puestos de la Feria de Tapas como en la innovadora 'comida sobre ruedas'. Respecto a esta cita, Miguel Ángel Martín Fernández, mientras bebía una cerveza con varios amigos en una de las mesas instaladas en el centro de la Llana de Afuera, ha explicado que «ha dejado el listón muy alto para ser la primera edición» y se ha centrado en la calidad del servicio.

Apoyado sobre el murete que separa la escalera de la zona en la que se han colocado las furgonetas estaba Andrés Pardal, quien ha valorado la feria «del uno al diez con un once» a la vez que disfrutaba de una hamburguesa y unos nachos con su familia. En cambio, Elisa Segura no ha acabado tan satisfecha del lugar. «Estaba muy concurrido y no estábamos cómodos», ha declarado, no sin antes dejar claro que tanto las casetas como las gastronetas han servido pinchos y tapas de calidad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos