Rozalén o la forma más bonita de «hablar de lo que duele»

Imagen de la actuación de Rozalén/Ismael del Álamo
Imagen de la actuación de Rozalén / Ismael del Álamo

La cantante manchega señaló la fidelidad que le ha brindado el público burgalés desde sus inicios durante el concierto que ofreció anoche en la capital burgalesa

Andrea Ibáñez
ANDREA IBÁÑEZBurgos

Sensible, optimista y soñadora. Así se mostró Rozalén la pasada noche ante los miles de burgaleses que se concentraron en el paseo Sierra de Atapuerca para disfrutar en primera persona de una de las artistas del momento en nuestro país.

Junto a su inseparable Beatriz Romero, que la acompaña durante todo el concierto interpretando cada una de las canciones en lenguaje de signos, hizo un recorrido por sus tres discos. Un total de dos horas de reflexión y honestidad gracias a la profundidad de sus letras, pero no carentes de diversión. Y es que la artista manchega buscó en varias ocasiones la participación de un público completamente entregado.

Un público, que tal y como la propia cantante señaló, le ha sido fiel en Burgos desde sus inicios. De hecho, se mostró emocionada al recordar sus actuaciones en la ciudad del Arlanzón en pequeñas salas -como La Rúa- y comprobar como ha sido capaz de conseguir incrementar su número de seguidores en la ciudad. Algo fácil de explicar tras ver su entrega en el escenario y escuchar su voz -una de esas que no te cansas de escuchar- en directo.

Tras activar a los espectadores con 'Vivir', entre otras, derrochó emoción y sinceridad en cada una de las canciones pero sobre todo, en las de su último disco 'Cuando el río suena'. Se abrió al público para contarle algunos de sus secretos familiares y «hablar de lo que duele».

Especial intensidad le puso a 'Las hadas existen', una de las canciones con la que la cantante rinde homenjae a las mujeres. Uno de los temas escogidos para repasar 'Con derecho a...' y 'Quién me ha visto...', los dos primeros discos de la de Albacete.

Y no faltaron las más esperadas por el gentío. Notas que se han convertido en himnos. Las miles de voces se unieron para corear 'La Puerta Violeta' o 'Girasoles'. Y más allá de sus temas propios, también incluyó entre su repertorio 'La llorona'. Una mezcla de ingredientes con la que Rozalén consiguió contagiar su energía positiva y sus ganas de vivir.