Y la Sardina ardió

Cientos de burgaleses despiden el Carnaval entre lágrimas de plañideras y humor gaditano

La quema de la Sardina estuvo este año muy controlada. /GIT
La quema de la Sardina estuvo este año muy controlada. / GIT
Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Burgos se ha despedido esta noche del Carnaval hasta el año que viene. Y lo ha hecho como manda la tradición, entre lágrimas de plañideras, fuego y humor. Un humor que, en esta ocasión, tenía tintes gaditanos. Y es que, el humorista Miki Dkai ha hecho las veces de maestro de ceremonias, recogiendo así el testigo que cedió el año pasado El Sevilla y poniendo algo de guasa a la noche.

Entre chistes de gordos, gimnasios, vuelos baratos y Pablo Alborán, la comitiva, formada por varios cientos de personas y amenizada por la música de charanga, ha recorrido las calles del centro de la ciudad. Lo ha hecho con parsimonia, durante más de una hora, y haciendo paradas para disfrutar del humor de Miki.

Y allí iba la Sardina. La pobre Sardina. Cierto es que este año tenía pinta de mal carácter, pero su destino, aunque sobradamente conocido, siempre es trágico. Su incineración marca el punto y final a cuatro días de fiesta, que además este año han estado acompañados de una meteorología más propia de otras épocas o, en su defecto, otras latitudes.

Sea como fuere, su final ya estaba escrito de antemano. Eso sí, en esta ocasión, su incineración ha estado mucho más vigilada. El susto del año pasado, con una potente deflagración incluida, ha obligado al Ayuntamiento a poner medidas este año, movilizando a numerosos efectivos de los Bomberos, de la Policía Local y de Protección Civil. Suya ha sido la responsabilidad de controlar el fuego mientras cientos de burgaleses -muchos se resistían a abnadonar el disfraz de estos días- despedían el Carnaval. Al año que viene, más.

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