Tráfico cede a la Policía Local 260 nuevos test de drogas

Raúl galán y gema Conde han presentado los nuevos equipos./GIT
Raúl galán y gema Conde han presentado los nuevos equipos. / GIT

El cuerpo municipal y la Jefatura Provincial de Tráfico unen fuerzas para intentar reducir la «sorprendente prevalencia» de las drogas al volante

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La Policía Local contará a partir de ahora con 260 nuevos test de drogas cedidos por parte de la Jefatura Provincial de Tráfico en el marco de la colaboración iniciada ya tiempo atrás para reducir las cifras de siniestralidad y la presencia de alcohol y drogas en las carreteras y calles de la ciudad.

Según han explicado esta mañana la concejala responsable de Policía, Gema Conde, y el jefe provincial de Tráfico, Raúl Galán, la iniciativa surge tras comprobar la «sorprendente prevalencia» que tienen las sustancias ilegales al volante. En este sentido, Galán ha recordado que desde que hace apenas unos años se comenzaron a realizar test de drogas en las carreteras españolas se ha mantenido un volumen de en torno al 35% y el 40% de positivos. Y lo que es más preocupante, se ha comprobado que se trata de un «consumo generalizado, muy frecuente y sin estratificación social ni temporal». De hecho, aunque pudiera parecer ilógico, lo cierto es que los positivos por drogas «no están vinculados al ocio», o al menos, no es ese el factor determinante.

Esos datos se pueden extrapolar perfectamente a los obtenidos por la Policía Local en los últimos años. Así, en 2017 se realizaron 243 pruebas, resultado positivas un total de 69 (un 28%). Sin embargo, hasta mayo de este año se han llevado a cabo 66 test, que han arrojado un total de 32 positivos. Esto es, «casi la mitad» de los conductores que se sometieron a la prueba dieron positivo.

Pruebas selectivas

Eso sí, estos porcentajes han de ser estudiados con perspectiva, ya que no implican que la mitad de los conductores circulen bajo los efectos de las drogas, explica Galán. Y es que, los test se realizan de manera «más selectiva» que los de alcoholemia, toda vez que son «mucho más caros» (en torno a 100 euros por prueba) y más lentos, ya que han de ser enviados a un laboratorio externo para validar el resultado.

De esta forma, son los agentes de la Guardia Civil o de la Policía Local en su caso, quienes deciden en cada momento y en cada lugar si el conductor ha de ser sometido al test de drogas en virtud de los signos y la actitud que presente al volante.

Sea como fuere, lo cierto es que, a la luz de los datos obtenidos en los últimos años, tanto la DGT como el Ayuntamiento están «preocupados». «La ciudadanía está asumiendo que el alcohol al volante es una práctica perniciosa, pero parece que las drogas no preocupan de la misma manera». Y eso, a juicio de Conde, es muy peligroso, ya que los consumos de diferentes sustancias son uno de los tres grandes factores que intervienen en líneas generales en la siniestralidad en calles y carreteras. Los otros dos, insiste Galán, son la velocidad y las distracciones.

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