Una treintena de empleados de la UTE del CREER reclaman el cumplimiento del convenio

Los trabajadores se han manifestado esta mañana a las puertas del centro/IAC
Los trabajadores se han manifestado esta mañana a las puertas del centro / IAC

Los trabajadores reclaman cobrar sus nóminas antes del día 5 de cada mes y disponer del cuadrante de turnos a tiempo, tal y como marca el convenio

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Cansados del trato laboral que están recibiendo, los trabajadores de la UTE que presta los servicios externalizados del Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedades Raras y sus Familias (CREER) se han concentrado esta mañana a las puertas de su lugar de trabajo. Una treintena de empleados están afectados por lo que consideran que es un continuo incumplimiento del convenio. Si bien, sus principales reclamaciones se centran en el cobro de las nóminas antes del día 5 de cada mes, tal y como marca el convenio, y disponer de los cuadrantes de los turnos con la suficiente antelación para conciliar la vida laboral y familiar.

Además, los trabajadores aseguran que, con sueldos de 700 y 800 euros como los suyos, un retraso en el cobro de la nómina -que se ha dado en dos ocasiones este año- les genera grandes inconvenientes porque «los bancos no esperan», indica Patricia Hernando, delegada de Personal. Además, esta situación viene de atrás, ya que la UTE está formada siempre por las mismas empresas -Clece y Selectia- y la firma de los contratos ha ido mermando «año a año» las condiciones laborales y, por ende, la calidad del servicio, indica la delegada.

Sin embargo, explica Hernando, a pesar de la situación laboral de la plantilla el trabajo se hace con la mejor voluntad, para tratar de paliar la falta de personal, que se nota especialmente en periodos vacacionales, ya que la empresa no cubre el periodo estival.

De hecho, según Hernando, desde la propia Administración se empieza a estar a disgusto con la UTE y de ahí que el concurso de prestación de los servicios externos del CREER haya vuelto a publicarse sin que se le haya otorgado el año de prórroga. A finales de año se conocerá qué empresa resultará concesionaria y el 1 de febrero deberá comenzar a operar.

Así las cosas, los trabajadores tienen la esperanza de que el contrato cambie de manos, aunque, al mismo tiempo, son conscientes de que la actual empresa «tira los precios» -rozando la baja temeraria- y la Administración vuelve a darles el servicio con los trabajadores como principales afectados.

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