Un verano sin olas de calor

Un estudio de la AEMET registra 28 fenómenos atmosféricos de altas temperaturas en los últimos 38 años, pero ninguna en 2018

Termómetro marcando 38,5 grados./BC
Termómetro marcando 38,5 grados. / BC
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Burgos no ha vivido ninguna ola de calor durante este verano. Pese al calor que en determinados días del estío han sufrido muchos burgaleses y las predicciones que han recogido los medios de comunicación, un estudio de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) refleja que en la capital no se registró ninguna incidencia atmosférica de este estilo en 2018.

Ante esta afirmación, muchos quizá se pregunten qué es una ola de calor y en qué momento se produce. La AEMET explica que este fenómeno se da en la ciudad del Arlanzón cuando se supera la temperatura máxima de 34 grados al menos durante tres días consecutivos. ¿Y por qué 34? Esta cifra responde a un cálculo complejo que tiene en cuenta los mercurios más altos en los meses de julio y agosto entre 1971 y 2000.

Cada localidad tiene un umbral diferente. Por ejemplo, otros municipios de la provincia, como Medina de Pomar o Aranda de Duero, registran olas de calor cuando superan 35 y 36 grados respectivamente, según el estudio del organismo nacional encargado de la meteorología.

Cerca de la ola de calor

Del 31 de julio al 7 de agosto, en 34 provincias de la península se anotó una ola de calor (la única que se ha sufrido durante este año en España), si bien entre ellas no aparece Burgos. La capital se quedó cerca. En el aeropuerto de Villafría, el punto donde se ubica la estación que usa como referencia la AEMET para la ciudad, el 2 de agosto se registraron 36 grados de máxima, el 3 de agosto; 34 grados, pero el 4 de agosto la marca del mercurio «solo» se elevó hasta los 31,6 grados. La cifra llegó a los 36,7 grados el día 6, pero tanto las jornadas anteriores como las posteriores fueron «más fresquitas».

Pero no todos los años han sido así. La provincia (demarcación que utiliza la AEMET en su análisis) ha sufrido 28 periodos de ola de calor desde 1975. El primero tuvo lugar entre el 28 y el 30 de julio de 1981 y afectó a 21 territorios penínsulares más, algunos muy cercanos, como Álava y otros más lejanos, como Almería o Lugo. La última estuvo fijada entre el 13 y el 21 de junio de 2017 y se notó en 23 lugares más, entre los que figuraron Alicante, Zaragoza o Toledo.

Entre medias, estos fenómenos se han repartido a lo largo del resto de años de una manera más o menos igual, sin detectarse, grosso modo, tendencia alguna. El máximo de incidencias por periodo es de dos y se dio en seis ocasiones (1985, 1987, 1990, 1991, 2003, 2006, 2011 y 2012).

Aumento de las temperaturas

La ausencia de olas de calor en 2018 no quiere decir que el cambio climático no se note en Burgos. Recientemente, el prestigioso periódico 'The New York Times' publicaba un estudio en el que se podía comprobar fácilmente gracias a un gráfico interactivo cómo había subido la temperatura en los últimos años en cualquier parte del mundo.

La aplicación permite conocer cuántos días al año se superaban los 32 grados en cualquier periodo desde 1960 y los compara con los actuales y con los que se calcula que habrá en el futuro. Por ejemplo, en 1991 la ciudad del Arlanzón vivió seis días por encima del límite fijado en el estudio del rotativo neoyorkino; en 2017, nueve días y en 2071, entre 15 y 46.

A nivel nacional destacó el verano de 2003, que tuvo una temperatura media de 25,94 grados, el más cálido desde que se tienen registros. El 4 de agosto de ese estío el termómetro burgalés marcó su récord, que está en 38,8 grados.

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