¿VEROÑOS HORARIOS? EL CAMBIO 'SIN SENTIDO' DE LAS AGUJAS DEL RELOJ

Europa ha aplazado hasta 2021 el fin de los cambios de hora, pero adelantar o atrasar los relojes hace tiempo que dejó de aportar beneficios económicos

Un relojero manipula las agujas de sus relojes para adaptarlas al cambio horario/Stefan Rousseau/EFE
Un relojero manipula las agujas de sus relojes para adaptarlas al cambio horario / Stefan Rousseau/EFE
Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Hace una semana le ganamos una hora al reloj, justo la hora que él nos había arrebatado en marzo. Y ¿para qué? Pues... realmente para nada. En pleno siglo XXI, la medida es un 'sinsentido' en toda regla. Nada queda ya de los ahorros energéticos y económicos que impulsaron los cambios horarios bianuales. Los hábitos laborales y sociales han cambiado, así que lo más que conseguimos adelantado o atrasando las manecillas de nuestros relojes es alguna descompensación anímica (sobre todo en primavera).

Y para muestra del 'sinsentido' tres botones. La industria, el comercio y la hostelería burgaleses no encuentran beneficios en los cambios horarios; tampoco perjuicios, dicho sea de paso. La vida sigue su ritmo, una hora adelante, una hora atrás. Abogan por unificar criterios y, si se les pregunta, prefieren el horario de verano. Lo que sí les preocupa es la insistencia de la Unión Europea por un cambio en los husos horarios, que sí podría llegar a modificar nuestros hábitos.

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Así lo apunta Luis Mata, el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería de Burgos, quien insiste en que los españoles «acabamos haciendo lo que el sol nos manda». Europa disfruta de menos horas de luz solar que España, de ahí que sus hábitos sociales sean diferentes. Aquí cenamos más tarde, nos acostamos más tarde porque contamos con más horas de luz, pero nos levantamos igual al amanecer. La clave de la polémica es la luz solar, afirma Mata.

Para los hosteleros, el cambio horario verano-invierno o invierno-verano no es «crucial». Es más determinante la meteorología, apunta Mata, pues con más o con menos horas de luz, en invierno hay menos turismo que en verano, se frecuentan menos los bares... Aun así, «la gente hace su vida con independencia de la hora solar», y sale a tomar un caña a las ocho de la tarde se haya hecho de noche una hora antes o dos, si es que le apetece hacerlo.

La luz solar marca nuestros hábitos, con independencia de la hora que marquen nuestros relojes

De la misma opinión es Julián Vesga, vicepresidente de la Federación de Empresarios del Comercio, quien afirma que «no se nota ningún cambio sustancial con los cambios horarios». El comercio tiene que adaptarse, sea de día o de noche, a los horarios de los clientes. Vesga considera una «utopía» el cambio radical que supondría un reajuste de los horarios, pero si España cambia el huso horario, los comercios tendrían que adaptarse porque «funcionamos por los horarios del consumidor».

¿Ahorro energético? Imposible

Y en ambos casos, el ahorro energético y económico de la medida es inexistente, y en esto tienen mucho que ver las tarifas eléctricas españolas. «Va a dar igual la electricidad que consumas -apunta Mata- la factura no va a baja». Una queja que comparten en la industria burgalesa. La secretaria general de FAE, Emiliana Molero, recuerda que los costes energéticos, «no fijos pero elevados, lastran la competitividad de las empresas españolas».

De nada sirve adelantar o atrasar los relojes si se sigue pagando en exceso por la luz, de ahí que FAE apueste por la compra conjunta de energía bajo subasta, a fin de abaratar costes para las empresas burgalesas. Por lo demás, el cambio horario no supone ningún inconveniente para las empresas, ni para los trabajadores, aunque «sería favorable acabar con los cambios bianuales».

El elevado coste de la energía en España lastra la competitividad de nuestras empresas, se adelanten o se atrasen los relojes

La industria apuesta por el horario de verano, pero «como el cambio no va a ser de la noche a la mañana hay tiempo de transición» para adaptarse, asegura Molero. Lo que sí generaría problemas sería un cambio en el huso horario para, por ejemplo, equiparnos con el huso de Reino Unido y Portugal, pues la mayor parte de la actividad comercial española se gestiona con Francia o Alemania, ha recordado la secretaria general de FAE.

Así las cosas, seguiremos todavía unos cuantos años más atrasando las ajugas del reloj en otoño y adelantándolas en primavera, sin motivo alguno. La Unión Europea, que había previsto para marzo el último cambio horario obligatorio, dejando a los países la opción de realizar el cambio de octubre si optaban por el horario de invierno, ahora ha cambiado de decisión. Se ha dado cuenta de que la propuesta es muy precipitada y, de momento, hasta 2021 nada de nada.

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