Aurreko: «Ya no se cumple el tópico de que los futbolistas son unos ignorantes»

Mikel Aurreko junto al Cid con la camiseta que más le acercó a Segunda División la de la eliminatoria ante el Sevilla Atlético/IAC
Mikel Aurreko junto al Cid con la camiseta que más le acercó a Segunda División la de la eliminatoria ante el Sevilla Atlético / IAC

El que fuera portero del Burgos CF durante 13 temporadas explica su «decisión meditada» que le desvincula por completo del fútbol con 36 años

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Mikel Aurrekoetxea (1981), más conocido como Mikel Aurreko, es hoy un aficionado más, pero hasta hace unos meses era uno de los trabajadores con más trayectoria en el Burgos CF. El portero por excelencia de esta última etapa del Burgos CF ha dedicado 13 de sus 20 temporadas como profesional al conjunto blanquinegro y es, sin duda, uno de los jugadores más queridos.

Comenzó «profesionalmente» a dedicarse al fútbol en el Oviedo cuando era juvenil de segundo año, pero antes había sido internacional con la Selección Española sub-15, sub-16 y sub-17. En 2005 fichó por el Burgos y durante tres temporadas «resbaló» en la fase de ascenso a Segunda División. Después de un parón para jugar en el Sant Andreu, regresó al Arlanzón a las órdenes de Javier Álvarez de los Mozos. En la segunda etapa ha estado vistiendo la camiseta blanquinegra hasta la temporada 2016/17 y la última lo hizo exclusivamente como entrenador de porteros.

En su longeva carrera profesional estudió Magisterio de Educación Infantil y de Educación Primaria y ya hace unos cursos que ejerce como profesor en un colegio burgalés. De hecho, ha sido su nueva profesión la que le ha llevado a dejar definitivamente el fútbol.

-¿Para ti qué ha supuesto decidir que se acabó ser también ser entrenador de porteros, cuando era el último hilo que te unía al fútbol en activo?

-Ha sido una decisión muy meditada, después de llevar tres temporadas como entrenador de porteros, dos de ellas compatibilizándolo con el juego y el trabajo de profesor en el colegio. Al final yo me he formado para ser docente y es algo que me gusta y que iba a acabar convirtiéndose en mi profesión plena más tarde o temprano. Al final lo fui buscando, porque me seguí formando para que me ampliasen la dedicación. No ves cuándo va a llegar, pero al final, este verano hablé con la dirección y me podían ampliar la jornada. Ha sido buscado, pero eso no quita para que me dé pena, porque ha sido mi medio de vida durante 20 años. Ahora me desvinculo totalmente, pero es el camino que he elegido.

Además, por las dos partes hemos actuado bien, porque el Burgos me ha esperado hasta que tomase la decisión y yo se lo he querido anunciar antes de que empiece la pretemporada para que puedan buscar una alternativa.

-Como profesor que eres, ¿es cierto que los futbolistas generalmente dejan los estudios antes que el resto de los deportistas?

-Es cierto que antes el nivel económico en Segunda B y en Tercera era alto. Se cobraba bastante bien, pero los últimos diez años no y lo que está pasando es que los jóvenes tienen otra filosofía y saben que el fútbol es su medio de vida, pero que con eso no van a poder dejar de trabajar para el resto. Por eso, las nuevas generaciones se están formando, aunque todavía les hay que viven en una nube y se creen que van a ser como Cristiano Ronaldo. Dentro de unos años se darán cuenta de que no es así. Si en una plantilla somos 20 futbolistas, 15 están formados o formándose.

-¿Esa proporción se cumple en la plantilla de la pasada temporada?

-Sí, eran gente bastante formada y gente que aprovecha el tiempo. Me viene a la cabeza el caso de Julio Rico, que está actualmente en la plantilla, que empezó el año pasado a estudiar Educación Primaria. Yo le animé y con todo su valor y la buena temporada que hizo, se sacó todo el curso y renovó. Creo que los futbolistas han cambiado el chip y ya no se cumple el tópico de que los futbolistas son unos ignorantes.

-¿El día a día os permite aprovechar las tardes para estudiar?

-Realmente no hay tantas horas libres. Hay una cosa que es el entrenamiento invisible, porque la gente cree que el fútbol es entrenar dos horas e irte a casa a hacer lo que te dé la gana. Por ejemplo, cuando estás un poco sobrecargado, que se está muchas veces durante la temporada, acudes por las tardes al fisioterapeuta, intentas estar las menos horas posibles al sol, la alimentación tienes que cuidarla y si tienes que ir a casa a merendar porque así te lo han planificado tienes que hacerlo. Al final tienes una vida muy ordenada y cumples con unos hábitos que son tu forma de vida. Eso no quita para que los fines de semana que se puede se hagan excesos, como en cualquier otro trabajo y creo que, incluso, en muchos momentos es bueno para cambiar el chip.

-¿Cuántos presidentes has disfrutado o sufrido?

-Valentín Germán, Novoa, Barriocanal y José Luis García. En total, cuatro presidentes.

«Juan Carlos Barriocanal ha sido muy importante en mi carrera en el Burgos CF porque me ha llevado en muchos momentos a tomar la decisión de quedarme»

-¿Y de todos ellos, con cuál te quedas?

-No, sinceramente, con los que menos trato he podido tener es con Novoa, con el que estuve un año y medio, con Valentín Germán, otro año, pero con é mantengo relación a día de hoy porque sigue dedicándose al fútbol. Él fue quien me fichó y tengo muy buena relación. Después, Juan Carlos Barriocanal ha sido muy importante en mi carrera en el Burgos CF porque me ha llevado en muchos momentos a tomar la decisión de quedarme y no de marcharme. Ha sido muy buen presidente y tengo muy buena relación con él y habrá disparidad de opiniones, pero creo que ha hecho bien algunas cosas.

Por último, José Luis ha estado muy poco tiempo, pero es una persona cercana que vive y que quiere mucho al Burgos. Además, estaba en el día a día de los entrenamientos y al final haces muy buena relación y creo que es una grandísima persona que era muy válida para el Burgos CF. A Jesús Martínez lo conozco poco, pero lo poco que he tratado me ha parecido un buen perfil y espero que tenga mucha suerte.

-En el apartado de entrenadores el listado se amplía. ¿Cuáles te han marcado tanto en lo personal como en lo profesional?

-(Sopla) Habré tenido 15 o 16 entrenadores y no me quiero olvidar de nadie. Tengo muy buenos recuerdos de Fede Castaños, que fue el que me trajo. Gracias a él me he quedado tantos años aquí, he encontrado a mi mujer y he tenido a mis hijos. También tengo buenos recuerdos de De los Mozos, porque sacó muy buen rendimiento a toda la plantilla. Ángel Viadero se ha portado muy bien conmigo para poder compatibilizar colegio con fútbol. Ramón María Calderé es una persona especial, pero muy cercana. Al final, no voy a decir nada malo de ninguno, porque, como todas las personas tienen cosas malas. No obstante, creo que los entrenadores dependen de como fluya la temporada y durante el año, por muy bien que vayan las cosas, hay altibajos, momentos buenos y malos y ves ambas vertientes de cada entrenador.

-Has sido durante siete temporadas capitán del equipo y la afición te lo reconoce teniéndote un cariño especial, ¿qué puedes decir de la afición del Burgos CF?

-Todo lo que puedo decir es bueno. Siempre me he sentido muy querido y aún hoy me siento muy querido a pesar de haber colgado las botas. La gente por redes sociales te lo sigue agradeciendo y deseándote suerte. Yo creo que la afición se merece que el club y el equipo den un pasito adelante, con un poco de suerte que nos ha podido faltar en determinados momentos y que podamos jugar en una categoría superior, porque después de tantos años intentando ascender en algún momento tiene que llegar y para eso hay que hacer las cosas muy bien porque las cosas no llegan por casualidad sino por causalidad.

Siempre digo que Burgos es una plaza muy difícil porque es un club histórico y con una afición que siempre te pide y te exige, pero que, a la mínima, cuando ven que lo estás dando todo por la camiseta, es la primera en aplaudirte. Entonces es una plaza difícil para aquellos que vienen y creen que es un club trampolín y no, es un club donde te puedes quedar muy bien.

Aurreko conserva con cariño camisetas como la del ascenso de la temporada 2010/11 firmada por sus compañeros
Aurreko conserva con cariño camisetas como la del ascenso de la temporada 2010/11 firmada por sus compañeros / IAC

-¿Se te queda en el debe no haber podido jugar nunca en Segunda División?

-Sí, la temporada en la que más cerca estuvimos fue la del 2006/07 en la que caímos contra el Sevilla Atlético. De hecho, en mi primera etapa jugué tres fases de ascenso seguidas y sí es una pena, pero fueron años muy buenos.

-¿La temporada más difícil fue la 2011/12, con un descenso a Tercera División que se vislumbraba desde noviembre?

-Pues seguramente a nivel deportivo sí, porque ha habido otras temporadas, fuera del Burgos, en las que he llegado a estar seis meses sin cobrar y siendo tu único sustento también se pasa muy mal. Pero sí, fue muy dura, encajamos muchos goles, parecíamos malísimos, no nos salía nada y salir a jugar a El Plantío se le hacía muy cuesta arriba a mucha gente que se no quería ni jugar porque no quería hacerlo mal. Personalmente aprendí a hacerme fuerte y el haberme quedado a pesar del descenso, fue un acto de fe en el equipo, en el club y en la afición y así se reflejó con un ascenso rápido. Al final me quedo con eso.

-Despídete con una anécdota que se pueda contar.

-Hay pocas que se puedan contar (ríe). Hubo un año, no voy a decir cual, pero era antes de un partido de una fase de ascenso a Segunda A. Para quitarle un poco de hierro al asiento, todo el vestuario nos pusimos en tanga el día de partido y como había muy buen rollo el entrenador se quedó alucinando, pero nos echamos unas risas.

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