Cambio de timonel, pero no de rumbo

Madrazo salió de titular/GIT
Madrazo salió de titular / GIT

El Burgos CF no es capaz de pasar del empate frente a la Real Sociedad B y desaprovecha una gran ocasión para meterse de lleno en la pelea por el play off en el estreno de Nacho Fernández en el banquillo

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Hay situaciones en las que un cambio de timonel permite modificar el rumbo de un crucero a punto de encallar. Pero otras no, al menos a corto plazo. Y eso es precisamente lo que le ha pasado hoy al Burgos, que en el estreno de Nacho Fernández en el banquillo no ha conseguido pasar del empate frente a la Real Sociedad B tras caer presa de las taras que arrastraba el equipo ya con Salinas.

0 Burgos CF

Saizar; Andrés, Julio Rico, Ayoze, Eneko (Javi Cantero, min.48); Beobide, Adrián Cruz (Cusi, min.82); Madrazo, Iker (Carlos Álvarez, min.68), David Martín; Adrián Hernández.

0 Real Sociedad B

Zubiraurre; Álex, Normand, Lapeña, Muñoz; Guevara, Sangalli (Sanz, min.90); Calvillo (Muguruza), Capilla, Olaizola; Celorrio (Davila, min.80).

goles
Sin goles
árbitro
Galech Apezteguía (Colegio Navarro). Mostró tarjeta amarilla a Beobide, Julio Rico, Saizar, Madrazo y Andrés por el Burgos CF. También amonestó al técnico local, Nacho Fernández.
incidencias
Partido correspondiente a la vigésimo quinta jornada del Grupo II de la Segunda División B disputado en El Plantío ante unos 3.000 espectadores.

Afrontaba el coque el Burgos cual plebiscito. Y es que, el conjunto burgalés necesitaba reivindicarse después de una semana complicada. De esas que suelen suponer un punto de inflexión, para bien o para mal. Tras dos derrotas consecutivas, el club decidió el lunes destituir a Patxi Salinas. El técnico vasco dejaba el equipo a cuatro puntos del play off, pero con muchas dudas en su juego ofensivo, y Nacho Fernández asumía de manera «interna» la dirección del equipo, como ya lo hiciera a finales de la temporada pasada.

Y en ese contexto, además, llegaba a El Plantío la Real Sociedad B, que marcaba los puestos de play off. Una victoria del Burgos volvería a meterle en la pelea por la zona noble. Una derrota, por el contrario, supondría un duro golpe para las aspiraciones del conjunto burgalés. Vamos, que en la grada se mascaba la tensión.

A pesar de ello –o quizá por ello-, el fútbol tardó en hacer acto de presencia sobre el césped. Ambos equipos se enzarzaron en una batalla por el control de la pelota que tardaba en tener dominador claro. Y en ese escenario, las ocasiones claras brillaron por su ausencia. Cierto es que Normand mandó un aviso a los tres minutos de juego con un cabezazo a la salida de un saque de esquina que se marchó alto, pero la Real Sociedad apenas fue capaz de superar la línea defensiva castellana.

El propio Fernández ya avisó en la previa de que los cambios en el equipo respecto a la etapa de Salinas se circunscribirían a meros matices, y así fue. Más allá de un cambio de sistema para dar entrada a un solo punta, el equipo blanquinegro mantuvo sus señas de identidad. Las buenas y las malas. Y es que, además de la solidez defensiva, el Burgos volvió a dar muestras de falta de pegada.

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De hecho, la primera gran ocasión del Burgos tuvo que esperar hasta el 31, cuando Iker Hernández, que saltó al césped como segundo punta, empalmó un disparo desde la frontal que se marchó alto por poco. Apenas un minuto después, Adrián Hernández tuvo en sus botas la mejor de la primera parte. Madrazo recuperaba un balón en el área rival y lo cedía ante la llegada de Adrián, pero el punta canario no acertaba a enganchar un buen disparo y la pelota moría en las manos de Zubiaurre.

A medida que pasaba los minutos, el Burgos había ido haciéndose dueño del control del juego ante una Real Sociedad que parecía jugar a trompicones, pero que no dejó de husmear en campo contrario mientras la grada se enfadaba una y otra vez con el árbitro. Eso sí, hasta el filo del descanso, los de Imanol Alguacil no probaron a Saizar, que respondió a la perfección a un lanzamiento de Celorrio desde la frontal.

Más tensión

Con el cero a cero y la impresión de que la situación había cambiado poco o nada tras la Salida de Salinas, el Burgos regresó de vestuarios con la exigencia de dar un paso al frente. Y lo intentó. Nada más saltar al césped, David Martín probó fortuna con un buen disparo desde la frontal que atajó arriba Zubiaurre.

Sin embargo, la iniciativa apenas le duró un suspiro al Burgos. Y es que, poco a poco, el filial donostiarra comenzó a carburar y discutir la posesión al conjunto blanquinegro. En el 56, Capilla enganchaba un disparo desde la frontal que desviaba a córner la defensa; en el 66, Lapeña enviaba alto un cabezazo franco a la salida de un saque de esquina; y en el 67, Sangalli obligaba a Saizar a sacar los puños de paseo para desviar un tremendo zapatazo de libre directo.

Nacho Fernández no lo veía claro y daba entrada a Carlos Álvarez en detrimento de Iker. Y a continuación, Julio Rico no acertaba a enganchar con claridad un taconazo a la espalda de la portería tras un mal despeje rival.

Esa fue quizá la mejor ocasión de un Burgos que, lejos de echar el resto en los últimos compases, tuvo que sufrir de lo lindo para mantener al menos el empate ante una Real Sociedad que acabó encerrando a los blanquinegros con hasta cuatro ocasiones de peligro, incluida una de Muguruza que se estrelló en el exterior del palo.

Al final, ni unos ni otros consiguieron perforar la portería, dejando las cosas prácticamente igual que antes de comenzar la jornada. Y es que, el Burgos está ahora a cinco puntos del Logroñés, equipo que cierra la zona noble. El próximo fin de semana, el conjunto burgalés volverá a vivir su particular reválida frente al Real Unión.

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