Año nuevo, vida nueva

Goti celebra su tempranero gol. /GIT
Goti celebra su tempranero gol. / GIT

Un gol de Goti a los diez segundos de partido permite al Burgos comenzar el año con una sonrisa y encadenar dos victorias consecutivas

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Nada mejor que empezar el año con victoria. Y si es frente al líder del grupo, mejor todavía. El Burgos CF consiguió hoy encadenar su segundo triunfo consecutivo tras superar al Fuenlabrada en un partido en el que los hombres de Estévez desplegaron un fútbol solvente y efectivo. Al menos, lo suficiente como para empezar a sacar la cabeza del pozo en el que se encuentran.

Un gol de Goti a los diez segundos de encuentro fue suficiente como para que el Burgos cumpliera con su propósito de año nuevo. Y es que, aunque el Fuenlabrada lo intentó por todos los medios e hizo sufrir, y mucho, a la parroquia local, el cuadro blanquinegro respondió a la presión con garantías.

1 Burgos CF

CF: Saizar; Andrés, Borda, Undabarrena, Cantero, Kevin; Goti (Rojano, min.85), Beobide, Adrián Cruz (Jaso, min.90), Machuca (Chevi, min.73); y Cervero.

0 CF Fuenlabrada

Biel Ribas; Iribas, Cata Díaz, Juanma, Glauder; Clavería (Caballero, min.62), Cristóbal; Javi Gómez, Randy, Sotillos (Borja Lázaro, min.69); y Cedric.

Goles:
1-0, min.1: Goti.
Árbitro:
López Parra (Comité Cántabro). Mostró tarjeta amarilla a Cervero, Adrián Cruz, Javi Cantero y Beobide por el Burgos CF y a Iribas por el CF Fuenlabrada.
Incidencias:
Partido correspondiente a la décimo novena jornada del Grupo I de la Segunda División B disputado en El Plantío ante unos 3.000 espectadores. Mañana gélida a orillas del Arlanzón.

Encaraba el choque el Burgos con la intención – y necesidad- de arrancar el nuevo año con una victoria que permitiera al equipo mantener sus opciones de salvación tras una primera vuelta para olvidar. Y es que, los resultados obtenidos no han estado a la altura de las previsiones iniciales.

Sin embargo, el triunfo cosechado hace quince días frente al Celta B pareció darle un plus de confianza a los hombres de Estévez, que saltaron al campo con una marcha más que el Fuenlabrada. De hecho, tal y como sucediera en tierras gallegas hace dos semanas, el Burgos apenas necesitó diez segundos de partido para ponerse por delante en el marcador. En la primera jugada, un balón a la olla que parecía carente de peligro acabó en las botas de Goti, que aprovechó el error de la zaga visitante para batir con mucha calidad a Biel Ribas y levantar a la grada.

Nada mejor que comenzar el partido con ventaja para mantener una calma que hacía tiempo que no se respiraba a orillas del Arlanzón. De hecho, esa situación permitió al Burgos jugar sus bazas sin asumir grandes riesgos. La fórmula de los tres centrales y los dos carrileros, que tan buenos resultados ofreció frente al Celta B, también parecía estar funcionando ante un Fuenlabrada que, a partir del gol, quiso dar un paso al frente.

De hecho, el conjunto madrileño se hizo con el control de la pelota, pero se mostró incapaz de encontrar el hueco ante un Burgos muy ordenado y solvente, que se encomendó al contragolpe en busca del segundo gol. Y a punto estuvo de conseguirlo en el minuto 10, cuando Goti volvió a ser el más listo de la clase, robándole la cartera al Cata Díaz en una zona muy comprometida y plantándose de nuevo ante Biel Ribas. Sin embargo, en esta ocasión, el mediapunta blanquinegro no acertó a colarla entre los tres palos.

Tampoco fue capaz de hacerlo el propio Goti en el 25, cuando volvió a tener en sus botas una oportunidad clarísima. En este caso, fue Cervero quien, aprovechando otro error clamoroso de la zaga madrileña, se plantó solo ante Ribas, pero en vez de probar con un lanzamiento a bocajarro decidió ceder el balón ante la llegada al segundo palo de Goti, que incomprensiblemente no consiguió conectar con la pelota a puerta vacía.

Esa ocasión marrada pareció dar alas al Fuenlabrada, que en la siguiente jugada pudo poner el empate en el marcador con un buen lanzamiento de Cristóbal desde la frontal del área que obligó a Saizar a echarse al piso para atajar el balón.

El Fuenlabrada quería dar un paso al frente y empezó a encontrar agujeros en la defensa blanquinegra a medida que el partido se calentaba por un par de acciones fuera de lugar. Cierto es que el Burgos seguía mostrándose muy serio en todas las facetas del juego, pero el empuje del cuadro madrileño ya estaba generando problemas. De hecho, Borda salvó al Burgos en el 37, sacando despejando sobre la línea y con una media chilena un gran remate de Cedric. A pesar de que el Fuenlabrada protestó, entendiendo que el balón había superado la línea, el asistente no lo vio así, permitiendo al Burgos marcharse al descanso con un balsámico 1-0 en el marcador.

A merced de lo visto sobre el terreno de juego, estaba claro que al Burgos le tocaría sufrir tras el paso por vestuarios. Y así fue. El Fuenlabrada regresó al verde con una marcha más y acabó protagonizando un auténtico monólogo en busca del empate. Los madrileños se hicieron pronto con el control del balón ante un Burgos que se vio obligado a contemporizar, cerrar filas y aguantar el chaparrón.

En el 54, Cedric probó fortuna con un lanzamiento lejano que se fue muy alto, y Juanma dispuso en el 60 de una falta muy peligrosa al borde del área que acabó en saque de esquina. Pero el susto más importante llegó en el 64, cuando Javi Gómez estrelló un remate en el poste con Saizar ya vencido. Lejos de quedarse ahí el peligro, el rebote ofreció al Fuenlabrada otras dos ocasiones consecutivas que no encontraron portería.

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El Burgos estaba sufriendo para aguantar la ventaja, pero también pudo aumentar la diferencia en un par de buenos contragolpes. El más claro llegó en el 74, cuando Chevi filtró un gran pase entre líneas que dejó de nuevo a Goti en posición franca para poner el segundo en el marcador, pero la presión de un rival le impidió rematar con confianza.

Los minutos pasaban y el Burgos sufría, pero la victoria ante el líder cada vez estaba más cerca. Solo faltaba un último empujón para amarrar tres puntos de oro. Consciente de ello, el conjunto blanquinegro mantuvo la concentración, apurando los cambios e intentando ganar segundos al cronómetro en cada jugada, mientras el Fuenlabrada se lanzaba al ataque con todo lo que tenía sobre el césped.

Y la apuesta funconó. Al final, una victoria de prestigio, que devuelve la sonrisa al Burgos, a pesar de que la situación clasificatoria todavía es muy comprometida. Ahora, solo queda seguir remando para salir del pozo, empenzando el próximo fin de semana, cuando el cuadro blanquinegro arrancará la segunda vuelta del campeonao recibiendo a la Ponferradina en El Plantío.

 

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