Castilla y León ya produce más que antes de la crisis con 100.000 ocupados menos

Un camarero, de los puestos con mayor creación de empleo, sirve una consumición en la Plaza Mayor de Salamanca. /Manuel Ángel Laya
Un camarero, de los puestos con mayor creación de empleo, sirve una consumición en la Plaza Mayor de Salamanca. / Manuel Ángel Laya

La recaudación fiscal de este año es aún diez puntos inferior a la de 2007, pero supera la de 2008

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAValladolid

Al décimo año, la economía volvió al punto donde se encontraba antes de la crisis. Y lo ha hecho de una manera en la que, como se advirtió, las cosas no han vuelto a ser iguales. Castilla y León genera ya más riqueza que en 2007, su año récord, pero la produce con menos personas trabajando y menos certezas laborales, así que a la recaudación –tanto la fiscal como la de la Seguridad Social– todavía le falta un trecho para volver a la casilla de partida. Es una asignatura superada y dos pendientes. Una vez más, la brecha entre la macro y la microeconomía.

Los datos: el valor monetario de todos los bienes y servicios producidos en Castilla y León durante el año 2007 ascendió a 57.092,2 millones de euros. Después de diez tortuosos años de bajadas y subidas, en el ejercicio pasado la comunidad produjo 57.094,3 millones, es decir 2,1 millones más (0,003%) que la cantidad que hasta entonces suponía el culmen de la economía regional.

Para alcanzar estos niveles de PIB, la región necesitó 1.073.800 ocupados, si tomamos la estimación de la Encuesta de Población Activadel INEdel segundo trimestre de 2007. En la actualidad, el último dato conocido es del mismo periodo de 2018, Castilla y León tiene 985.400 personas con empleo, lo que supone 88.400 menos (8,3%).

El problema recaudatorio

Como hay menos 'trabajadores con trabajo' –también hay menos 'en potencia', es decir, activos– y los que se han incorporado en los últimos tiempos cotizan y cobran menos que 'los anteriores', la recaudación fiscal del Estado en la comunidad autónoma en lo que va de año (enero-agosto) asciende a 2.882,5 millones. Son 364,5 menos que los 3.247 millones ingresados en el mismo periodo de 2007, que fue el máximo histórico (11,3% menos). Eso sí, ya se han sobrepasado los 2.618 millones de euros de los ocho primeros meses de 2008.

En el conjunto de delegaciones autónomicas de la Agencia Tributaria, la recaudación de 2018 sí está ya el 5% por encima del dato de 2007. En el mismo sentido, los ingresos de la Seguridad Social por la vía de las cotizaciones sociales que empresas y trabajadores ponen en la caja común superaban en Castilla y León los 4.700 millones anuales en los ejercicios anteriores a la crisis. El año pasado se quedaron en 3.850 millones, el mínimo de la serie histórica.

Las mujeres, que antes de la crisis, suponían el 40%de las personas ocupadas, ahora representan el 44%

De la recaudación de los tributos cedidos a la Junta, muy dependiente del impuesto de transmisiones patrimoniales, que a su vez está muy vinculado a la vivienda, mejor no hablar. La Junta recaudó en 2017 un total de 612,4 millones de euros, (257 de Transmisiones) lo que supone un aumento del 2,8% con respecto a la cifra del ejercicio anterior, pero aún lejísimos de los 1.009 millones de euros de 2006, el año en que las arcas del erario público autonómico tocaron techo.

Tras cerrar 2017 en esos 57.000 millones, igualando la cifra de hace un decenio, los últimos datos difundidos por la Consejería de Economía y Hacienda señalan que el Producto Interior Bruto de Castilla y León está creciendo en el presente ejercicio a un ritmo superior al 3%. Así que la comunidad es más 'rica' que antes de la crisis en ese porcentaje, pero su riqueza se genera (y está repartida) de manera diferente.

En 2007, el sector agroganadero tuvo una aportación a la economía regional del 6%, mientras que la construcción, en pleno apogeo, contribuyó con el 10% del total. La industria contaba entonces con un peso del 19% –del que la manufacturera suponía el 14,7% y el resto, el sector energético– y los servicios supusieron el 66%.

Peso de los sectores

Frente a este reparto, el 'cambio de modelo productivo' que se ha llevado a cabo hasta el momento dice, según la información incluida en el último registro de la Contabilidad Regional Trimestral, que la agricultura representa el 3,2% del 'pastel' y la construcción, el 6,7%. Son los dos sectores que han perdido participación, más el segundo (3,3 puntos porcentuales) que el primario (2,8 pp). En sentido contrario, los servicios han ganado peso, hasta el 69,2% (son 3,2 pp), mientras que el sector industrial supone ahora el 20,9% de la economía castellana y leonesa (dentro del cual la manufacturera es el 18,8%).

De manera coherente con estas premisas, desde la óptica del empleo también la recuperación va más avanzada en la industria y los servicios, sectores que prácticamente ya se encuentran en los valores de empleo anteriores a la crisis: la primera con menos de dos mil ocupados menos (187.400) y el segundo, menos de cinco mil (670.200). La agricultura y la construcción siguen lejos, el primero con más de veinte mil ocupados menos (62.000) y el segundo, con casi sesenta mil trabajadores por debajo del dato de antes del estallido de la burbuja inmobiliaria (65.800 ahora).

Aunque quizás el mayor cambio que se ha producido en la configuración del mercado laboral de la comunidad autónoma no tenga que ver con el reparto del trabajo por sectores, sino por sexos. En la actualidad hay 550.000 hombres ocupados, casi cien mil menos que hace diez años; mientras que el número de mujeres se sitúa en 435.400, lo que representa 12.000 más que en 2008. De una relación de 60%-40% hemos pasado a otra de 56%-44%.

Menos autoempleo y más jornadas por horas

Después de la crisis nada volverá a ser lo que era'; 'eso de trabajar en la misma empresa toda la vida se ha acabado';y 'el futuro es de los emprendedores' fueron algunos de los 'mantras' más repetidos sobre todo en los primeros años de la crisis. Ahora que estamos al otro lado se puede empezar a calibrar lo acertado o erróneo de tales afirmaciones. Antes de la debacle económica (para la comparación se han tomado los datos de la EPAdel IItrimestre de 2008 y 2018–, los trabajadores por cuenta propia representaban el 22,6%del total de ocupados de Castilla y León y ahora son el 19,1%. Los asalariados, mientras, han pasado en estos diez años de ser el 77,4%a representar el 80,9%. Dentro de estos, dos puntos han ganado los del sector público (hasta el 18,8%) y 1,7 puntos los del privado (62,2%). Si seguimos dentro de los asalariados, el reparto de indefinidos y temporales se encuentra prácticamente igual ahora que antes de la crisis (la relación es 75% a 25%), después de que durante el último decenio los primeros llegasen a caer por debajo del 20% por el despido masivo de trabajadores eventuales. Mucha mayor variación se ha producido en la distribución entre ocupados a jornada completa y a tiempo parcial. Los primeros, que antes de la crisis eran 88,1% del total, ahora son el 84,7% es decir, 3.4 puntos porcentuales más. En consecuencia los empleos por horas han crecido del 11,9% al 15,3%. Más que acabarse lo de trabajar en la misma empresa durante toda la vida, lo que parece haberse acabado es lo de trabajar durante la jornada laboral completa.

 

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