La concesionaria de la AP-1 ya indemnizó a los condutores por una nevada en Burgos en 2004

Aspecto que ofrecia el acceso a la AP-1 desde Burgos capital en febrero de 2012. /Ical
Aspecto que ofrecia el acceso a la AP-1 desde Burgos capital en febrero de 2012. / Ical

Cientos de vehículos quedaron «embolsados» toda una noche entre Miranda de Ebro y Pancorbo, en la provincia de Burgos, entre el 27 y el 28 de febrero

El Norte
EL NORTEValladolid

El caos en la AP-1 de la noche del 6 al 7 de enero tiene antecedentes. A finales del mes de febrero de 2004 la AP-1, en Burgos, cientos de vehículos estuvieron «embolsados» toda la noche entre Miranda de Ebro y Pancorbo. En aquel entonces Ausbanc presentó una demanda civil que concluiría con la condena de Europistas, concesionaria de la autopista, que tuvo que indemnizar con el precio del peaje y 150 euros a cada uno de los conductores afectados, según publica ABC.

La demanda cursada esgría el argumente del incumplimiento en la prestación de un servicio público, enriquecimiento sin causa y cobro indebido del peaje, aunque la autoridad administrativa había apreciado «fuerza mayor», por lo que no atribuyó responsabilidad alguna a Europistas.

La demanda fue parcialmente estimada por la Audiencia Provincial de Burgos, que en julio de 2006 declaró la responsabilidad civil de la entidad demandada y la condenó a indemnizar por el importe del peaje y 150 euros por daño moral a cada uno de los posibles afectados que tuvieran la condición de consumidores finales de la autopista. Europistas recurrió la resolución judicial y esto retrasó la decisión definitiva hasta 2010, cuando el Tribunal Supremo resolvió el recurso de casación.

El alto tribunal sentenció que «la relación contractual entre el concesionario de una autopista y el usuario de la misma impone al primero una obligación de diligencia extremada para garantizar las condiciones de seguridad adecuadas a las características de las vías de aquella naturaleza, concebidas para la circulación rápida de vehículos». Según la resolución del Supremo, en este caso quedaron acreditadas la falta de previsión de las circunstancias climáticas adversas, la insuficiente vigilancia en el punto en que se produjo el conflicto, la insuficiente información a los conductores y la falta de coordinación con la autoridad administrativa. El Supremo coincidió con la Audiencia de Burgos en que las complicaciones meteorológicas no eran imprevisibles en la zona y en la época del año en que se produjeron y habían sido advertidas por las autoridades de tráfico.

En el caso de desastre de la noche del día de Reyes la Fiscalía de Madrid ya está investigando el caso mientras los conductores se organizan por medio de las diferentes asociaciones de consumidores para presentar una demanda colectiva.

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