Crece la demanda de viviendas turísticas en la región, que ya superan las 2.000

Un hombre, a la puerta de un par de viviendas de uso turístico en el casco histórico de la capital zamorana. /Alicia Pérez
Un hombre, a la puerta de un par de viviendas de uso turístico en el casco histórico de la capital zamorana. / Alicia Pérez

Las provincias con mayor auge de este tipo de alojamientos son Salamanca, Ávila y León

ALICIA PÉREZZamora

Las viviendas de uso turístico están en auge en toda España y la demanda de este tipo de alojamientos crece en Castilla y León al igual que sucede en el resto del país. La comunidad cuenta ya con más de 2.000 viviendas destinadas al uso turístico que operan de forma legal y cada vez es más habitual identificar su distintivo azul con las letras «VuT» en las placas colocadas en el exterior de los edificios. A fecha de 31 de mayo de este año eran 2.094 y a 31 de julio se contabilizaron 2.213, según los datos del Registro de Turismo de Castilla y León. Las 2.094 que había registradas hasta el mes de mayo suponen un 18% más que las 1.763 de 2018 y casi el doble de las que había en 2017, que eran 1.089.

Estos datos reflejan su incremento y la legalización «de gran parte de los alojamientos» que hay en Castilla y León, aunque no toda la oferta que existe está registrada todavía y algunas viviendas operan sin los correspondientes permisos y al margen de la ley. Según explican desde la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, la demanda de este tipo de alojamiento está creciendo en la comunidad. En estos momentos, los pisos turísticos dados da alta representan el 25% del total de los alojamientos que hay en Castilla y León mientras que, por ejemplo, los establecimientos de alojamiento de turismo rural representan casi el doble, con el 47,29% del total.

Las viviendas de uso turístico tienen su mayor auge en Salamanca (409), Ávila (393) y León (322), seguidas, por este orden, de Segovia (297), Zamora (234), Valladolid (173), Burgos (149), Soria (88) y Palencia (29). No obstante, la proliferación de estos alojamientos no ha estado exenta de polémica en grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Sin embargo, desde la Consejería de Cultura y Turismo aseguran que la existencia de pisos turísticos en Castilla y León no supone actualmente ningún problema para el sector ni para los usuarios, porque el decreto sobre viviendas de uso turístico «garantiza una adecuada regulación de esta nueva forma de alojamiento» y la ejecución del Plan de Inspección Turística de la Junta 2019-2022 profundiza en el control del intrusismo tanto a través de la inspección como de la colaboración entre administraciones y plataformas de comercialización.

Requisitos para poner una vivienda de uso turístico

Qué son.
Son pisos, casas, bungalós, chalés u otros inmuebles análogos, amueblados y equipados en condiciones de uso inmediato, que son comercializados o promocionados en canales de oferta turística para ser cedidos temporalmente y en su totalidad a terceros, de forma habitual, con fines de alojamiento turístico y a cambio de contraprestación económica.
Diferencia con apartamento turístico.
La diferencia fundamental con el apartamento turístico es que en el apartamento las unidades de alojamiento han de estar integradas en un bloque o conjunto y por tanto ha de tratarse de al menos dos unidades de alojamiento.
Normativa.
Estos servicios turísticos se regulan mediante el decreto 3/2017, de 16 de febrero, de establecimientos de alojamiento en la modalidad de vivienda de uso turístico en la comunidad de Castilla y León.
Requisitos.
Dispondrán de licencia de primera ocupación, cédula de habitabilidad o autorización municipal correspondiente, debiendo cumplir en todo momento las condiciones técnicas y de calidad exigidas.
Características.
Deberán contar, como mínimo, con dormitorio, salón-comedor, cocina y cuarto de baño o aseo, salvo las viviendas de uso turístico de tipo estudio, en las que el dormitorio, salón-comedor y cocina ocuparán un espacio común. Cada estancia tiene que cumplir también con todos los requisitos que exige la normativa.
Servicios comunes.
Tienen que contar con suministro permanente de agua caliente y fría apta para el consumo humano, suministro eléctrico adecuado y suficiente, calefacción, combustible para el correcto funcionamiento de todos los servicios, botiquín de primeros auxilios, limpieza y cambio de ropa de cama y baño a la entrada de nuevos clientes, conservación y reparación de las instalaciones y equipamientos y tienen que tener cunas cuando sean requeridas por el turista.
Distintivo.
Los establecimientos deberán exhibir en la entrada de la vivienda una placa identificativa.

Control del intrusismo

Con el incremento de las viviendas destinadas al turismo en Castilla y León se ha intensificado la actividad controladora de la Junta. Durante el año pasado se realizaron 867 inspecciones frente a las 554 del periodo 2016-2017. Además, el número de expedientes sancionadores abiertos a este tipo de alojamientos pasaron de 15 entre los años 2016 y 2017, a 37 en 2018.

Esta labor de control también se ha recogido expresamente en el vigente Plan de Inspección Turística para el periodo 2019-2022, aprobado por la Consejería como uno de los instrumentos fundamentales contra el intrusismo y la actividad clandestina en el sector turístico.

El objetivo de este plan, según explican desde la Junta, es la erradicación de las actividades ilegales, «consolidando los niveles de calidad y evitando el pernicioso intrusismo profesional que pudiera resultar perjudicial para el sector turístico y para la imagen de calidad del turismo de Castilla y León».

La Administración regional tiene en cuenta, además, que la proliferación de las viviendas de uso turístico está directamente relacionada con el uso de las nuevas tecnologías para la comercialización, ya que esta clase de alojamientos se anuncian casi exclusivamente a través de plataformas digitales.

Por este motivo, la Consejería considera que deben ponerse en marcha nuevas formas de controlar la legalidad turística y que la tradicional visita que realizaban los inspectores a los alojamientos debe estar completada con nuevas formas que permitan detectar actividades que se escapan de la legalidad.

El número de expedientes sancionadores se ha duplicado respecto a 2016

Combatir el intrusismo profesional y mantener el nivel de calidad es el objetivo del plan inspector 2019-2022

En este sentido, el nuevo Plan de Inspección de la Junta incorpora nuevas herramientas de control como las consultas en las páginas web. Además, para agilizar la labor de la inspección se va a dotar a los inspectores de medios tecnológicos como tablet y aplicaciones informáticas específicas que faciliten su trabajo.

Para detectar las viviendas de uso dedicado al alojamiento de visitantes que funcionan al margen de la ley, además de la labor de los inspectores, la Junta ha suscrito convenios con Ávila, León, Palencia y Salamanca para que la Policía Municipal colabore en la detección de las actividades ilegales y ha impulsado grupos de trabajo con los ayuntamientos de las capitales de provincia para realizar actuaciones conjuntas. También trabaja con la Policía Nacional y la Guardia Civil y ha solicitado la colaboración de la Agencia Tributaria.

También se trabaja con plataformas digitales como Booking y Asociación PAT para que no publiciten alojamientos no inscritos en el Registro de Turismo de Castilla y León.

Hosteleros y propietarios rurales reclaman más inspecciones

Hosteleros y representantes de turismo rural piden más inspecciones y un mayor control para las viviendas de uso turístico y evitar así que haya pisos turísticos que incumplan la legalidad. La Confederación de Hostelería y Turismo de Castilla y León se mantiene a la espera de mantener una reunión con la Consejería en la que trasladará esta demanda.

La vicepresidenta de la Confederación y presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid, María José Hernández, ha explicado que quieren que se luche contra la actividad clandestina y que se persiga el intrusismo y la competencia desleal que suponen las viviendas que funcionan sin los permisos correspondientes y sin estar registradas en el Registro de Turismo de Castilla y León.

Pide que haya suficientes inspectores y llama a la colaboración ciudadana para que se denuncien los casos que operen de forma clandestina.

Hasta ahora, las viviendas de uso turístico no habían supuesto un problema importante para el sector, pero aseguran que las cifras están subiendo y ya se empiezan a notar los efectos en los hoteles en puentes festivos y fechas clave. «Las viviendas dadas de alta y que cumplen la normativa pagan sus impuestos y nos tenemos que adaptar a que están ahí y a que es una oferta más, pero hay que luchar contra la clandestinidad, el intrusismo y la competencia desleal porque hay gente que lo está haciendo sin ninguna garantía», manifiesta la vicepresidenta de la confederación.

Óscar Somoza, presidente de la Asociación Zamorana de Empresarios de Hostelería (Azehos), se muestra muy crítico con la situación, ya que entiende que el problema es que sigue habiendo viviendas ilegales, pero también que la normativa ha supuesto «un coladero, porque la gente se ha legalizado con cuatro requisitos mínimos». La patronal zamorana solicita que se regule «con más rigor y de forma menos permisiva» porque estas viviendas «están haciendo un daño importante a un sector que es el que realmente crea empleo, el que paga impuestos y el que está todo el año».

En cuanto al turismo rural, Luis Chico, presidente de la Federación de Turismo Rural de Valladolid y expresidente de la Federación de Asociaciones Castellano y Leonesas de Turismo Rural (Acaltur), explica que la gran importancia de la regulación es que exista «una auténtica inspección» porque «muchas veces hay gente que infringe estas normativas y se vende o publicita de manera ilegal y eso es lo que hace daño al sector turístico». Además, considera que los clientes muchas veces son desconocedores de la normativa.