110 muertos en Castilla y León este invierno por la gripe

El doctor Iván Sanz, en el laboratorio de Microbiología del Clínico de Valladolid. :: A. MINGUEZA/
El doctor Iván Sanz, en el laboratorio de Microbiología del Clínico de Valladolid. :: A. MINGUEZA

Una epidemia más larga y con cuatro virus ha obligado a hospitalizar a 737 pacientes en la región

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

La epidemia de gripe ha remitido definitivamente, aunque aún hay casos esporádicos, y los habrá hasta junio;pero ha sido más larga, con la rara convivencia de cuatro virus diferentes circulantes y, por ello, con más fallecimientos. Es la conclusión del Hospital Clínico de Valladolid, que es centro de referencia nacional, después de analizar los datos de laboratorio y epidemiológicos.

Según explica su director, Raúl Ortiz de Lejarazu, «es como si hubiera habido cuatro epidemias de gripe a la vez y, por ello, es lógico que haya habido más fallecimientos. No es lo mismo tener un determinado porcentaje de diagnósticos durante nueve semanas que durante quince, como ha ocurrido en la temporada que acabamos de pasar; hay más oportunidades de contagiarse, más casos, aunque no se den a la vez y las tasas de incidencia no sean mucho más altas, porque hay más tiempo para enfermar. Es sencillo. Y además ha habido cuatro virus circulantes y de forma significativa, lo que resulta algo verdaderamente raro».

Han sido quince semanas con tasas epidémicas (es decir, por encima de los 50 casos por cien mil habitantes) en Castilla y León y trece en la media nacional. «Es una contabilidad que depende de cómo se vigila y del tamaño de las comunidades; a veces unos datos amortiguan otros, pero, en cualquier caso, es largo también el total». Y, ¿por qué se ha producido está prolongación? Pues «porque ha habido más invitados a la mesa», asegura el virólogo con una clarificadora metáfora.

Destaca el microbiólogo, junto al también especialista del servicio Iván Sanz, que en la ya pasada epidemia el laboratorio del Clínico aisló la A(H1N1), la A(H3N2), la B/Yamagata y la B/Victoria. Cuatro variedades, mientras que lo habitual es que convivan solo dos y que, además, una de ellas domine con el 85% o el 90% y la otra como mucho suponga un porcentaje de presencia del 20%. «No es la primera vez que hay coincidencia de más de dos virus, pero es muy raro, y más en proporciones altas. En la temporada 2015-2016 también hubo de dos tipos, pero con menor incidencia. Esta diversidad antigénica llama la atención, desde luego», añade el doctor Ortiz de Lejarazu.

Las participación de cada tipo, apuntan los dos especialistas, es importante. «Las del B han supuesto el 60% al principio de la epidemia y, a partir de la mitad, las dos del A adquieren protagonismo, no solo la H1N1», la que surgió en 2009 y se convirtió en la gripe común, sino también la H3N2, una cepa que apareció en Hong Kong en el año 1968.

La circulación del tipo B siempre ha sido minoritaria y es a partir del año 2000 cuando vuelven los dos linajes, pero es este año cuando han circulado ambos, en un 85% la Yamaga, y en el 15% restante, la Victoria y, además, «no exactamente la que contenía la vacuna que se puso sino que ese 'espacio' fue ocupado por un nuevo virus que ya ha hecho mutaciones, apareció hace año nuevo en Noruega y lleva por eso el nombre de Norway». Pese a estos datos, las tasas no son elevadas en el corte semanal que ofrecen los datos de la Red Sanitaria Centinela. «El mayor pico ha sido de 250 casos por 100.000 habitantes a finales de enero y principios de febrero,pero «cada semana y durante muchas», insiste Iván Sanz.

Lo que sí ha provocado la larga epidemia y la circulación de los cuatro virus es mayor mortalidad, no por ser más agresivos cada uno por sí solo, sino porque han sido cuatro epidemias. «Los casos de B aparecen cada dos o tres años, hay mutaciones y cambios en el comportamiento de estos virus –añaden– y en algunos círculos académicos se piensa que el B es menos patógeno y circula en torno al 63%; lo que se debe tener en cuenta para la vacunación es que afecta menos a los ancianos, pero produce fallecimientos, luego es importante en términos de mortalidad».

Así, en toda España, fueron 5.689 los casos graves hospitalizados, y 927, las defunciones, más del doble que en temporadas anteriores, con un 16% de casos graves y entre 300 y 400 defunciones por año. En la de 2016-2017, en concreto, fueron 464 las personas que fallecieron por complicaciones, generalmente mayores y muchas veces con neumonía. El doble de fallecimientos en definitiva, situación a la que no fue ajena la comunidad.

En Castilla yLeón, el Servicio de Epidemiología de Salud Pública estima que ha habido unos 737 casos graves hospitalizados de gripe (30,4 por 100.000 habitantes) y 110 fallecidos (4,5 por la misma cifra de población), según los cálculos realizados sobre la base de los datos de la Red Centinela hasta la semana 14. En los dos 'hospitales centinela', el de Burgos y el Clínico de Valladolid, el número de casos graves hospitalizados de gripe fue de 188, y el de fallecimientos, de 28. Hay, además, otras diez personas en seguimiento. Los datos de la Consejería de Sanidad también revelan que el 67% de los casos graves hospitalizados de gripe tenían 65 o más años y se habían vacunado 88 de los 188 ingresados. De los 28 fallecidos solo 12 estaban vacunados.

Esta temporada la gripe afectó mucho más a los menores de 15 años, especialmente entre los no vacunados, con un porcentaje del 60% del total.

Vacuna tetravalente

Una temporada más larga y con cuatro virus ha provocado un importante cambio en la composición de la vacuna. Si hasta ahora, salvo en contadas excepciones, era una trivalente la que se ponía en la campaña antigripal a la población general, la próxima vacuna será, ya lo ha previsto así la Organización Mundial de la Salud (OMS), tetravalente para incluir el cuarto linaje de la B, la Yamagata, que no contempló la última composición.

No obstante, el director del Centro Nacional de la Gripe del Clínico de Valladolid, Raúl Ortiz de Lejarazu, explica que, en contra de lo que pudiera parecer, la inmunización de la pasada campaña, del otoño de 2017, fue efectiva. Cabría pensar que al carecer de cobertura para una de las B no haría tanto efecto, pero hemos visto que ha habido protección cruzada. Las personas que han pasado hace tiempo la gripe por este tipo guardan memoria inmunitaria», destaca.

Las vacunas nunca son iguales del todo, se van adaptando a los virus circulantes en el hemisferio sur y, además, hay de diversos tipos, como la adyuvante para los mayores o la tetravalente, que sí incluye los dos linajes además de la influenza A (H1N1) y la A (H3N2). Para la temporada 2016-2017, además de las dos de la gripe A citadas, se incluyó un virus tipo B/Brisbane/60/2008 (linaje B/Victoria). La tetravalente, en cambio, incluye las cuatro.

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