Los cultivos de secano del sur de Burgos se reducirán un 40% por la sequía

Campo de cereal de secano. /BC
Campo de cereal de secano. / BC

La Uniión de Campesionos de Castilla y León plantea a la administración que implante medidas para paliar los daños causados por las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones

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Los cultivos de secano de la zona sur de la provincia burgalesa podría ver mermada su producción en un 40% respecto al año pasado debido a la extrema sequía, mientras que en la zona norte y centro de Burgos las lluvias de la última semana, que rondaron los 10-25 litros/m2, parece haber aliviado algo la situación y ayudado a recuperar los cultivos levemente, según señalan desde la Unión de Campesinos de Castilla y León.

El sindicato agrario pronostica que a día de hoy la campaña 2018/2019 será una mala cosecha a consecuencia de la falta y a la irregularidad de las lluvias, que junto con las altas temperaturas y las heladas han conllevado a la reducción drástica de la producción de la mayoría de los cultivos de Castilla y León.

Las lluvias de finales de abril permitieron aliviar en parte la extrema sequía, pero fueron escasas y desiguales, lo que hizo pronosticar que podrían recuperarse los cultivos de secano y los pastos de Castilla y León, pero las elevadas temperaturas que se registraron a posteriori han acelerado su degeneración, por lo que desde la Unión de Campesiones de Castilla y León apunta que este año la producción se va a reducir un 60% de media en Castilla y León.

Respecto a los regadíos, la UCCL señala que el adelanto obligado de los riegos, ante la falta de precipitaciones que no llegaron hasta finales de abril, han encarecido los costes de producción y, en algunas zonas, podrían verse aumentados en un 20% o ser superiores si no llegan las lluvias.

En la provincia de Ávila se pueden diferenciar dos zonas, una el macizo central, donde la escasez de precipitaciones ha implicado que los cereales se estén segando para forraje y se puede estimar que la producción va a ser similar a la vivida en el año 2017, que fue el considerado el peor año de la última década. En el Valle del Tiétar, las últimas precipitaciones de hace un mes han salvado en parte los cultivos y si las temperaturas no son muy altas puede que se pueda salvar parte de los cultivos. Por lo general, los ganaderos son de los más afectados, ya que este año no van a poder segar ningún pasto. Destacamos el término municipal de Tiñosillos (Ávila) donde la cosecha es tan mala que probablemente no se pueda segar ni cosechar.

En la zona Sur de Valladolid la situación es muy similar a la vivida en Ávila y «podemos considerar que la cosecha va a ser un desastre si la situación continúa así. Actualmente, se estima una pérdida de un 75% de la producción en la zona sur, mientras que en el resto de la provincia se considera que la perdida puede estar en torno a un 50%. De continuar así, las perspectivas son que la se aproxime a la sufrido en 2017. Actualmente, se están segando los forrajes y se está observando una disminución del 50% con respecto al año pasado, y en cuanto al cultivo de la alfalfa la situación es mucho peor», apuntan desde el sindicato agrario.

En Zamora, Segovia y Salamanca se estima una reducción en torno al 30-40% de la producción con respecto al año pasado, aunque habrá zonas concretas donde la perdida será mayor. Con respecto a Palencia, la zona de Campos y Cerrato son las que peor se encuentran y se estima una pérdida del 25 al 30% que puede ser mayor que las temperaturas continúan así de elevadas.

Pérdida del 60% en Castilla y León

Por lo general aunque es un poco precipitado, «podemos estimar de media una pérdida del 60% de la producción con respecto al año pasado, aunque el mayor temor de los agricultores y ganaderos son las altas temperaturas del próximo mes que pueden reducir considerablemente la producción».

Ante esta situación, la UCCL plantea a la administración queimplante medidas que palien los daños causados por las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones y reclama una actualización de los rendimientos de los seguros agrarios que permita que los mismos sean más atractivos para los profesionales agrarios y un mayor apoyo de las ayudas a los seguros agrarios.

Del mismo modo, y aunque puede llegar a ser un poco pronto, de continuar las elevadas temperaturas, se pide flexibilidad para el cumplimiento de los requisitos de las ayudas PAC que evite a los profesionales agrario penalizaciones por incumplimientos cuando los mismos se deben a las condiciones climáticas.