El dolor crónico afecta a un 20% de la población, en su mayoría de tipo benigno

Personal de la Unidad del Dolor aplica a una paciente el tratamiento mediante ondas de choque extracorporeo, que fue pionera en España. /LAYA
Personal de la Unidad del Dolor aplica a una paciente el tratamiento mediante ondas de choque extracorporeo, que fue pionera en España. / LAYA

Los casos más complejos, en torno a un 13%, son tratados en la unidad específica del hospital

EVA CAÑAS / WORDSALAMANCA

El dolor es un mecanismo de alarma del organismo con el que se está avisando de que algo va mal. Hay dos tipos: el agudo y el crónico. Como apuntan los especialistas, el primero es muy fácil de tratar, con arsenal terapéutico; pero el segundo de los casos sucede cuando el dolor adquiere una naturaleza propia, «algo está pasando y ese dolor no se cura y se va haciendo cada vez más preeminente en la persona, y afectada cada vez más», apunta el jefe del servicio de la Unidad del Dolor y de Cuidados Paliativos del Complejo Asistencial de Salamanca, Francisco Vara, ubicado en Los Montalvos.

El dolor pasa a ser crónico cuando después de realizar los tratamientos oportunos persiste más de 3 o 6 meses. En Salamanca afecta a un 20% de la población, y que según subraya el doctor Vara, «es muy costoso para los países occidentales, y es como la diabetes y el cáncer juntos». Además, supone uno de los diez problemas de salud más importantes en las sociedades avanzadas, con especial incidencia en Salamanca debido al envejecimiento de la población. «El dolor crónico no desaparece con el tiempo y que además empeora, puede comenzar con una fractura, un dolor de muelas, una herida, y con el tiempo, el tejido o la fractura se cura, pero el dolor continua y toma naturaleza propia, de tal forma que cualquiera que fuera la enfermedad del paciente es sustituida por el dolor, que se convierte en una enfermedad en sí misma».

El responsable de la Unidad del Dolor de Los Montalvos lamenta que pese a los grandes avances en el campo de la ciencia y la Medicina, «no tenemos el tratamiento para aliviar por completo o eliminar el dolor crónico». Ante esta situación, el doctor Vara confirma que ante una situación que no se puede aliviar, «hay que transmitir estrategias a nuestros pacientes para que aprender a convivir con el dolor». Y confirma algunos datos al respecto, como que el 80% de los casos de dolor crónico se atienden desde las unidades de Atención Primaria, «a nosotros nos llegan los casos más difíciles y complejos, alrededor de un 13%».

Otro aspecto a destacar es que el dolor crónico supone hasta un 60% de los pacientes que se ven en Atención Primaria en Castilla y León, como sentencia este especialista. En la Unidad del Dolor del hospital de Salamanca atienden a unos 4.000 pacientes cada año, donde cuentan con consultas externas y técnicas específicas, además de una zona de hospitalización, por donde pasan unas 200 personas anuales. En Los Montalvos se dispone para ello de cuatro habitaciones dobles, en una zona de la planta de Cuidados Paliativos.

En cuanto al perfil de las personas con dolor crónico que atienden en el Complejo Asistencial de Salamanca, según describe Francisca Vara, se trata en mayor número de pacientes mayores de 70 años, más mujeres, con patología osteoarticular, que supone el 70% del total. Y y dentro de ese tipo, «el más prevalente es el dolor de espalda».

Del dolor crónico que tratan en esta unidad específica, resaltar que el 90% es de tipo benigno, y el 10% maligno, el del cáncer. De los tipos de dolor que tratan, el más difícil de tratar es el neuropático, que como describe Francisco Vara, «se origina por un fallo o mal funcionamiento del sistema nervioso».

Como también señala este especialista, este dolor tiene mucho impacto en los enfermos, que afecta tanto a población joven como a los mayores, «porque limita su actividad física lo que produce un deterioro en muchos ámbitos de su vida, como en su situación laboral, la pérdida de vida social, la merma económica, etc.». Asimismo, este tipo de pacientes desarrolla estrategias de afrontamiento patológico derivadas de la desesperación, como puede ser la depresión, «y todo eso produce más dolor».

Dentro del dolor neuropático, el más habitual es la compresión de un nervio por una hernia discal, que se irradia a una pierna y si esa hernia no se trata, «ese dolor se hará crónico) o si persiste un estímulo por alteraciones fisiológicas y anatómicas», entre otras causas que derivan a este tipo de proceso tan complejo.

Desde esta unidad de la Atención Especializada también aseguran que cada vez hay una mayor evidencia de que todo tipo de dolor, «al final tendrá un componente neuropático, lo que añade dificultad al tratamiento».

¿Y cómo se trata el dolor? Como argumenta este especialista: «Si nosotros solo tratamos el síntoma y no realizamos una atención integral del dolor, seguramente vamos a fracasar», reconoce el doctor Vara, su equipo realiza una atención integral, lo que llamamos el dolor total), que es el físico, el psicológico o el espiritual.

 

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