Las expectativas de una gran vendimia en Castilla y León provocan el efecto llamada de jornaleros

Temporeros de la vendimia trabajan en una parcela de la localidad vallisoletana de Castrillo de Duero. / Agapito Ojosnegros

Los sindicatos impulsan acciones para mejorar las condiciones laborales de los temporeros

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZAranda de Duero

Todo apunta a que las buenas perspectivas en cuanto a la cantidad de uva para esta campaña generarán «un efecto llamada» de vendimiadores, por lo que se espera la llegada de entre 2.000 y 3.000 personas que busquen un empleo en la zona de Ribera para esta campaña. «La presencia es variable, el año pasado vino mucha menos gente, se realizaron algo más de 500 contratos, por la menor la cosecha. Este año se pronostica una mayor recogida y esperamos una afluencia masiva, con todos los problemas que subyacen de ahí, tanto laborales como sociales», consideró el secretario comarcal de UGT en Aranda de Duero, Modesto Rioseras.

Una llegada multitudinaria que, en los últimos años, ha generado un problema social sobre todo en esta localidad burgalesa, ya que son muchas las personas que no encuentran trabajo o no tiene el alojamiento incluido y pernoctan en calles, cajeros automáticos o inmuebles abandonados. «No puede haber trabajadores durmiendo en las calles, desde las administraciones hay que poner solución a todo aquello».

Salarios por debajo de la mitad de lo marcado en convenio y personas durmiendo en las calles y en los cajeros automáticos son la otra cara de la vendimia, según los sindicatos, y una situación que se pretende erradicar en la Ribera del Duero a través del trabajo conjunto de los colectivos sociales, la Inspección de Trabajo y los cuerpos de Seguridad del Estado, con la colaboración del sector del vino. Sus representantes participaron ayer en una reunión de trabajo en Aranda de Duero, que se extenderá la próxima semana a otros agentes involucrados como el Consejo Regulador, los sindicatos agrarios y la patronal bodeguera.

UGT y Comisiones Obreras defendieron que las contrataciones fuera de la legalidad no son generalizadas y que, en muchas ocasiones, los viticultores y bodegueros desconocen cuál es la cantidad final que le llega al trabajador. En este sentido, apuntaron a las empresas de multiservicios, intermediarias entre los temporeros y contratantes.

Explicaron que, en algunos casos, agricultores y productores pagan el precio marcado en el convenio colectivo, pero los vendimiadores reciben menos de la mitad de lo desembolsado. De esta manera, el precio marcado por ley está por encima de los once euros por hora, mientras que los trabajadores reciben 4 o 5 euros por hora, según los sindicatos. «Hay que mandar un mensaje a agricultores y bodegueros y es que es muy importante con qué empresas contratan», afirmó el secretario provincial de UGT, Ángel Cítores, aludiendo a que hay «gente que se aprovecha de los trabajadores temporeros».

Al respecto, añadió que «se arriesgan a que, si hay una denuncia, ellos sean los que tengan que pagar los salarios y las diferencias salariales y cuotas a la seguridad social, porque muchas empresas no respetan la legalidad». Los representantes sociales afirmaron que el desconocimiento de la ley y el temor por parte de los temporeros hacen muy complicado determinar el número de irregularidades que se cometen, ya que en la mayor parte de los casos no se presenta denuncia.

Profesionalidad

Por su parte, el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente, apeló a seguir trabajando en un problema multisectorial, que comprende desde la contratación hasta la seguridad. «La calidad del vino de Ribera empieza por la calidad del trabajo que se ofrece y las condiciones en las que se hace», declaró. Desde el Consejo Regulador, su presidente, Enrique Pascual declaró que el organismo «no interviene para nada en este asunto».

«Es el dinero que más a gusto pagamos, la profesionalidad hay que valorarla y el resultado es un trabajo bien realizado», destacó este miércoles José Manuel Pérez Ovejas, enólogo de la bodega Hermanos Pérez Pascuas que abogaba por contratar a trabajadores profesionales del campo, bien remunerados y con unas condiciones dignas de alojamiento. Desde hace más de 20 años, la bodega cuenta con el trabajo de una cuadrilla de profesionales del campo que llegados desde Palma del Río (Córdoba) y que se ha convertido en una parte fundamental del proceso de elaboración de sus vinos de calidad.