El 35% de los jóvenes con estudios universitarios residen en otra comunidad

Alumnos de la UVA junto a la Facultad de Medicina, en Valladolid. /Henar Sastre
Alumnos de la UVA junto a la Facultad de Medicina, en Valladolid. / Henar Sastre

Entre los que se quedan, la mitad de los empleados están en un puesto de menos cualificación

ÁLVARO GÓMEZValladolid

Los jóvenes con estudios universitarios de la región se ven obligados en muchos casos a abandonar su tierra natal en busca de mejores oportunidades en otras comunidades de España. De hecho, la proporción de personas entre 25 y 39 años nacidas en Castilla y León con un título superior que residen en otros territorios de la geografía española es la más alta de todo el país, y si observamos el dato absoluto (65.990 personas) ocupa el segundo puesto, solo por detrás de Madrid, a pesar de tener menos población en este rango que varias regiones. Son las conclusiones del estudio 'Emigración y fuga de talento en Castilla y León', publicado en el Boletín de la Asociación Española de Geografía, realizado por los investigadores Miguel González Leonardo y Antonio López Gay, investigadores del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona. «La principal razón creemos que es el desajuste entre el nivel educativo de la población, que es más alto que la media nacional, y las características del mercado de trabajo regional, que adolece de empleos cualificados», explica González.

La escasa oferta de puestos de trabajos cualificados no es suficiente para la cantidad de personas instruidas que se forman en Castilla y León, lo que obliga a una buena parte de ellos a emigrar a otras regiones del país en busca de un empleo acorde a su formación académica. En concreto es el 35,5% la proporción de los jóvenes con título universitario que residen en otras comunidades autónomas, más del doble que la media nacional (16,5%).

Más preparados

Los jóvenes de Castilla y León están más preparados que la media nacional, pues el 36,2% de los autóctonos entre 25 y 39 años tiene estudios superiores, cuatro puntos más que el dato global de España. Quedan por encima las comunidades de Madrid, País Vasco, Navarra y Aragón. Entre el colectivo emigrado, los castellanos y leoneses presentan el nivel educativo más alto del conjunto nacional, con un 52% de títulos universitarios.

La solución para la retención y el retorno del talento regional pasa, según González Leonardo, por una buena oferta de empleo cualificado. «Es necesario un tejido productivo con puestos de trabajo acordes al nivel educativo de la población». Las líneas de actuación que considera más apropiadas pasan por «potenciar las ciudades, especialmente las capitales de provincia, de forma complementaria al medio rural». En este sentido, aunque es partidario de llevar a cabo medidas contra la despoblación, el investigador hace hincapié en que «habría que hacer una distinción entre las diferentes tipologías de municipios rurales, el grado de despoblación y las posibilidades económicas de cada territorio para saber qué políticas de inversión son las más adecuadas» y hacia donde podría ser viable económica y demográficamente canalizar los esfuerzos contra la despoblación. «Yo apostaría por la industria agroalimentaria, el turismo rural ligado a los Parques Naturales y las producciones agrarias y ganaderas de calidad en algunas comarcas rurales». No obstante, considera que el grueso de las inversiones, principalmente de las encaminadas a la retención del talento, debería destinarse a las capitales de provincia, promoviendo las actividades de alto valor añadido y las industrias del conocimiento: universidades y centro de investigación, startups y empresas punteras en los parques tecnológicos y sus viveros de empresas y una oferta de empleo público destinado a titulados universitarios.

Otra curiosidad que recoge el estudio es que el nivel educativo de los jóvenes castellanos y leoneses que han emigrado es muy superior respecto al de las personas oriundas de otras comunidades autónomas del mismo rango que residen en la región. El 52,1% de los primeros tenían titulación universitaria, frente al 34,5% de los segundos.

En cuando a los destino elegidos por los castellano y leoneses, la principal comunidad de acogida es Madrid. Allí residían, según el censo de 2011, más de 51.000 castellanos y leoneses entre 25 y 39 años, el 65% de ellos con estudios universitarios. Por contra, de los 18.070 madrileños que vivían en Castilla y León, los poseedores de un título superior eran el 38%. Las principales razones del mayor repunte migratorio a Madrid son la cercanía y la oferta profesional de empleos cualificados. Muy lejos de Madrid se sitúa Cataluña, donde residían 10.100 personas, casi la mitad (47%) con preparación universitaria.

Al extranjero

La emigración al extranjero es minoritaria frente a la fuga de talento a otras comunidades autónomas. Menos del 10% de los jóvenes que abandonan la región lo hacen fuera de las fronteras nacionales, según las datos de la Estadística de Variaciones Residenciales del último lustro con los que el autor trabaja actualmente.

Un dato que confirma los elevados niveles de sobrecualificación es el porcentaje de jóvenes con estudios universitarios que se quedan en la región y trabajan en un puesto inferior al de su preparación. Son más de la mitad (51%), según la propuesta metodológica de los autores, elaborada a partir de los microdatos del Censo de Población de 2011 del Instituto Nacional de Estadística, en los que se basa el estudio. El porcentaje se reduce al 40,9% en los jóvenes universitarios emigrados.

Si miramos la procedencia, al contrario de lo que podría parecer, no son los jóvenes del medio rural los que más emigran. «Ahora estamos elaborando otro estudio a nivel nacional y hemos visto cosas interesantes, como por ejemplo que la mayor parte de los jóvenes que emigran de Castilla y León no provienen del medio rural, sino que parten de las capitales de provincia», explica González Leonardo.