Mercedes Martín pide «absoluta determinación» de las administraciones e implicación social contra la violencia machista

Mercedes Martín, delegada del Gobierno en Castilla y León. /ICAL
Mercedes Martín, delegada del Gobierno en Castilla y León. / ICAL

La delegada del Gobierno en Castilla y León ha recordado que en la Comunidad se registran al año más de 5.000 denuncias

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La delegada del Gobierno en Castilla y León, Mercedes Martín, ha condenado «sin paliativos ni matices» la muerte de una mujer de 28 años en Salas de los Infantes tras sufrir la agresión de su pareja y ha pedido la implicación «con absoluta determinación» de las administraciones y también de la sociedad en la lucha contra la violencia machista.

Martín se ha expresado así a las puertas de la Delegación del Gobierno, donde se ha guardado un minuto de silencio en recuerdo de Monika, a la que su pareja mató con un arma blanca este lunes en Salas, tras lo que se entregó a la Guardia Civil y confesó los hechos.

En este acto de rechazo, tras el que ha leído un manifiesto, la delegada ha estado acompañada por el subdelegado en Valladolid, Emilio Álvarez, la directora general de la Mujer, Esperanza Vázquez, además de trabajadores de la delegación.

La delegada ha condenado la muerte de esta mujer por violencia machista, un «drama insoportable, insostenible, que duele, conmociona, indigna y subleva» porque conlleva datos «escalofriantes», con 1.004 mujeres muertas desde 2003 (desde cuando hay datos), 50 de ellas en Castilla y León y dos en lo que va de año, algo que «no se puede tolerar».

Martín, en declaraciones recogidas por Europa Press, además de expresar la condena y mostrar la solidaridad con las hijas y familia de la víctima, ha asegurado que todas las administraciones tienen que «implicarse con lealtad, contundencia y absoluta determinación» y ha hecho un llamamiento al conjunto de la sociedad «para que este drama no sea individual de las mujeres que sufren maltrato, en silencio y que desgraciadamente mueren a manos de esa violencia machista de asesinos, porque no tienen otro nombre».

«El conjunto de la sociedad tiene que entender que todos somos corresponsables, todos tenemos que implicarnos, todos tenemos que colaborar a ayudar a esas mujeres que sienten miedo y se sienten solas a decirles que no están solas», ha añadido la delegada, quien ha destacado la importancia de denunciar los hechos.

A este respecto, ha recordado que en la Comunidadse registran al año más de 5.000 denuncias, algo «doloroso» porque quiere decir que hay maltrato y violencia pero también ha apuntado que la lectura positiva es que las mujeres van «perdiendo el miedo y la sociedad se va implicando».

Martín ha reiterado su apoyo al Pacto de Estado contra la violencia de género (que ha recordado que contempla 7 millones de euros para la Junta y 2,3 para los ayuntamientos) y ha insistido en la necesidad de que todos se impliquen.

«Determinación»

Además, considera que lo importante no es ya hablar de «concienciación», sino de «determinación absoluta» por parte de las administraciones «para trabajar juntos en erradicar este drama» que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo.

Por su parte, Esperanza Vázquez ha vuelto a condenar los hechos, ha transmitido el pésame y condolencias a los familiares y ha apuntado que se ha ofrecido apoyo y ayuda a las huérfanas y a la familia más cercana a la víctima.

Vázquez ha coincidido en la importancia de que todas las instituciones estén «unidas» contra esta «lacra» y cree que llevan años demostrando «unanimidad» en el trabajo y esfuerzo para trabajar.

Además, ha incidido en que las mujeres disponen de recursos y prestaciones para dar el paso de denunciar y pedir ayuda, para lo que en Castilla y León se cuenta con grandes profesionales en distintos sectores.

«El mensaje debe de ser de llamamiento a las mujeres que actualmente están sufriendo cualquier tipo de violencia de género para que no hagan como Monika, que desgraciadamente ha sido asesinada, que no callen, que pidan ayuda», ha señalado Vázquez, quien ha añadido que no sólo las mujeres, sino su entorno, tienen que rechazar y no admitir cualquier tipo de violencia que un hombre pueda cometer sobre una mujer.

En el manifiesto, la delegada del Gobierno ha incidido en que la violencia contra las mujeres y niñas «se produce sistemáticamente desde que el mundo es mundo» y es una de las violaciones de los derechos humanos «más devastadoras de tiempos pretéritos, pero también de los que toca vivir» y además en muchos países, además, «esta tragedia no ocupa ningún espacio de debate público ni político ni periodístico».

Asimismo, ha señalado que los maltratadores «actúan con total impunidad y apelan a atávicos derechos naturales y religiosos para disfrutar de su irracional alucinación de propiedad, de su enfermizo masoquismo» mientras las mujeres sufren, «además de la ignominia del yugo de una brutal superioridad física, la vergüenza, el silencio cómplice de la sociedad ante estos hechos y la estigmatización de un entorno que condena a la víctima y exonera al verdugo».

«Miedo» y «temor»

Por ello, considera que ninguna sociedad puede permitirse «tamaño disparate, semejante locura» y ha destacado que, además de las que han muerto, muchas más mujeres, «por desgracia viven con miedo, con desesperación porque se sienten amenazadas, porque son golpeadas, porque temen llegar a formar parte de esta macabra lista».

Ha asegurado que se concentran para alzar las voces «contra estos comportamientos de personas que cobardemente insultan, minusvaloran y atacan a la mujer por el hecho de serlo» porque la violencia de género «provoca dolor, desesperación, vacío».

En esta línea, en el manifiesto ha recordado que la violencia de género no sólo la sufren las mujeres directamente sino que afecta a todos porque si se tolera «degrada» como seres humanos. «Es un problema para ellas pero también para el resto de mujeres y para todos los hombres», ha asegurado Martín, quien ha añadido que «es un estigma social» contra el que no se puede estar «callados» ni «espectadores pasivos ante tanta agresión, sometimiento, acoso, discriminación y muerte».

Así, ha pedido a la sociedad que luche en su conjunto y ha puesto de manifiesto la necesidad de las mujeres maltratadas del apoyo de todos para salir del «infierno» en el que se encuentran. «Necesitan que no seamos espectadores pasivos del tormento, que denunciemos a los maltratadores, que los aislemos», ha añadido la delegada, quien ha afirmado que no están dispuestos a «seguir conviviendo con la barbarie».

«Nos comprometemos aquí y ahora a ayudar a las víctimas. A esforzarnos en educar a nuestros hijas e hijos con unos valores que les hagan detestar estos comportamientos. A luchar para evitar que la ponzoña del machismo siga saltando de generación en generación», ha señalado.

«Nos conjuramos para no pasar por alto ninguna agresión que conozcamos, para denunciarlas ante las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado como punto de partida que ayude a las víctimas a escapar de la situación en la que se encuentran», ha añadido.

Finalmente, ha hecho un llamamiento «alto y claro, simple pero rotundo» para que quien se sienta maltratada lo denuncie, al igual que el que lo perciba. «Cerremos todos y todas los ojos y pensemos por un momento que una de ellas podrías ser tú o tu mejor amiga o tu hermana, o tu hija», ha concluido.