Un palentino en el Vaticano

El fotógrafo Daniel Ibáñez trabaja desde hace cinco años en los actos del Papa

Encuentro de Daniel Ibáñez con el Papa Francisco después de la misa del 20 de diciembre en la capilla de Santa Marta. /El Norte
Encuentro de Daniel Ibáñez con el Papa Francisco después de la misa del 20 de diciembre en la capilla de Santa Marta. / El Norte
BÁRBARA RODRÍGUEZ

Ningún día es igual en el Estado más pequeño del mundo. Diferentes gentes, casi en su totalidad turistas, visitan día tras día los monumentos, la historia y la vida que recorre de punta a punta la Ciudad del Vaticano. Todos los días, con calor o frío, con lluvia o tormenta, la situación se repite. Pero es algo que se incrementa cuando a la vida diaria del Vaticano se suman los actos religiosos que tienen lugar en la Plaza de San Pedro y que están presididos por el sumo pontífice, el Papa Francisco. Cada vez que sale al balcón o baja a la plaza, miles de ojos siguen con atención las plegarias, celebraciones y actos que preside. Unos ojos miran, de manera especial, tras el visor de una cámara, pretendiendo conseguir los mejores detalles de lo que allí sucede, ya sea en un gesto, en las manos, en un contacto visual. Es la mirada de Daniel Ibáñez, el fotógrafo palentino que se ha hecho un nombre en Roma.

Son las 6:45 horas y comienza a amanecer en Roma. El día ha comenzado para Daniel Ibáñez, que intenta llegar en torno a las 9:30 horas a la oficina. «Digo que lo intento, porque en Roma es difícil ser puntual», explica. Se refiere a la oficina de la agencia de noticias y televisión ACI Group-EWTN, para la que trabaja desde hace casi cinco años. Allí, su labor es seguir la agenda del Papa Francisco, pero también el resto de actos de la iglesia y la sociedad de Roma e Italia; además de realizar el archivo fotográfico de la oficina de Roma. «Dicen que todo buen fotógrafo tiene que tener un buen archivo ordenado», explica el palentino, que también es el community manager del Instagram de la agencia.

Cuando el trabajo se desarrolla en la Piazza San Pietro, el trabajo comienza una hora y media antes de los actos, pues ninguna plaza está asignada para los fotógrafos, aunque siempre están colocados en un mismo sitio. Durante los actos, un único objetivo: sacar las mejores fotos esquivando los obstáculos, como puede ser un guardia suizo, una monja, un embajador, un sacerdote o el mismo tiempo, tan insoportable los días de mucho frío como los de mucho calor. En un día corriente, la jornada de trabajo finaliza a las 18:30 horas, pero que fácilmente se torna más complejo y largo si desde el otro lado del mundo, como Estados Unidos o Latinoamérica, se necesita algo, ya que allí apenas está comenzando su jornada laboral.

La historia de Daniel Ibáñez se vinculó a Roma hace casi cinco años. La oportunidad le llegó en forma de trabajo de becario con la agencia ACI Group-EWTN, que en un principio le propuso seis meses de prácticas. Y aunque al principio en la mente del fotógrafo rondó la idea de hacer tres meses de prácticas y otros tres pos su cuenta, la realidad es que el próximo 10 de marzo se cumplirán cinco años desde que Daniel Ibáñez se despidió de su familia y su ciudad en la estación de tren de Jardinillos rumbo al aeropuerto de Barajas. Y después, a Italia. Sobre lo que supuso para él marcharse a un nuevo país, afirma que su vida «ha cambiado mucho, pero hay trenes que pasan una vez en la vida y solo depende de ti subirte». Sin saberlo, Daniel había aceptado un boleto de ida, sin fecha de vuelta.

El palentino Daniel Ibáñez, con su equipo fotográfico en la Plaza de San Pedro.
El palentino Daniel Ibáñez, con su equipo fotográfico en la Plaza de San Pedro. / El Norte

Desde entonces, la fe del palentino, quien tuvo una fuerte experiencia con Dios a los 16 años, ha madurado, y «aunque me he visto huérfano de padres, de amigos y de la familia por la distancia viviendo situaciones complicadas, cometiendo errores, he intentado siempre crecer en la fe». Lo que también ha vivido son numerosos actos en los que ha estado siempre acompañado por su equipo fotográfico profesional, compuesto por dos cuerpos Canon 5DM3 y 6D, los objetivos 400 mm f/2.8; 70-200mm f/2.8; 24-70 mm f/2.8 y de 16-35 mm f/2.8; además de un ordenador Mac Book Pro y un Mo-Fi para tener Internet en cualquiera de los lugares donde se encuentre.

Su equipo es su medio de trabajo. Su parte favorita es «cuando hay algo que te asombra, y sobre todo, cuando por algo, lloras. Ya sea por algún gesto del Papa, por algo que dice, porque ves el sufrimiento humano y ves a un Papa tan cercano», afirma. Quizás fueron esos sentimientos que mueven al fotógrafo los que en noviembre le llevaron a escribir una carta al Papa. Y para su sorpresa, el 18 de diciembre recibió la llamada de Francisco, quien le aseguró haber recibido su carta y le invitó a la misa de Santa Marta, una misa privada que celebra cada mañana.

Recepción del Papa

«Respondí a la llamada y al otro lado del teléfono me hablaba un acento castellano perfecto. El sumo pontífice me estaba llamando a mí. En aquel momento me puse a temblar y no podía articular palabra. Me explicó varias veces por dónde tenía que ir y que entrar», explica el fotógrafo palentino, que el pasado 20 de diciembre acudió a la invitación. Una anécdota que podría contar muy pronto a su familia, ya que días después, Daniel hizo las maletas para volver a Palencia a pasar la Nochebuena y Navidad en su casa, allí donde se crió, a orillas del arroyo de Villalobón, en Pan y Guindas. Tras estar rodeado de sus padres, abuela, hermanos y sobrinos, y habiéndose librado de ser el responsable de sacar las fotos de familia navideñas, el palentino admite que «a veces echo de menos el frío castellano, pero volver ayuda a no olvidarse de dónde vienes», y marca junio como fecha de su próxima vuelta a casa.

Aunque admite que se siente «un privilegiado al fotografiar a una de las personas más 'influencer' de la tierra» y que le queda mucho trabajo en la Ciudad Eterna, fotografiar cada rincón, que cuenta una historia, abre la puerta a nuevos trabajos y nuevos objetivos. Quizá el primero sea la exposición MANIVUS, una colección de sus fotografías de manos humanas, que le apasionan.

Y después, puede que dedicarse a fotografiar el fútbol o la tauromaquia, dedicarse de lleno a comunicar una marca o a una sesión personal a personajes famosos como Iker Casillas, Xabi Alonso, Roberto Begnini, Marco Giallini o Vetusta Morla.