UGT pide otro modelo de oposiciones en Castilla y León: acorde a la categoría y estudios

Beatriz García, Tomás Pérez y Miguel Holguín, durante la ruda de prensa. /Rodrigo Jiménez
Beatriz García, Tomás Pérez y Miguel Holguín, durante la ruda de prensa. / Rodrigo Jiménez

También se han referido a la cantidad de plazas que quedan desiertas debido al sistema elegido

El Norte
EL NORTEValladolid

El sindicato UGT ha denunciado el problema endémico del modelo de oposiciones de Castilla y León, que es «más papista que el papa», y en el que se pide más nivel que en ninguna otra comunidad, y ha demandado a los políticos que salgan de las urnas el domingo un sistema acorde a la categoría y los estudios que se piden.

No puede ser que para optar a una plaza de personal de servicios se pida lo mismo que a un ingeniero, que buena parte de las plazas de las oposiciones a profesor de secundaria de matemáticas queden desiertas, o que sólo se cubran una de cada cuatro plazas que se sacan a promoción interna, ha denunciado este martes en rueda de prensa el responsable de la FeSP de la UGT en la Comunidad, Tomás Pérez.

No es un problema coyuntural sino estructural, ha sostenido el sindicalista que se ha referido a los casos más graves, como la suspensión de las oposiciones de enfermería en 2015 por «no estar bien formuladas», la repetición de las oposiciones de personal de servicios por contener preguntas no acordes a la categoría profesional o los cientos de protestas en las últimas de enfermería.

«En Castilla y León la exigencia es muy superior a la de en otras autonomías», ya que un opositor que aquí no aprueba saca las mejores notas en otras comunidades, e incluso quien no aprueba una promoción interna aquí supera una prueba libre en otros sitios, ha sostenido Tomás Pérez.

El secretario de la FeSP de UGT en la Comunidad ha sostenido que es un problema que se arrastra desde siempre, por lo que han suspendido la protesta convocada para el jueves, ya que al ser al final de la campaña electoral se puede pensar que va contra el actual gobierno y en respaldo de otras formaciones, y no es así.

Lo que quieren, ha defendido, es que el modelo de oposiciones se ajuste al nivel de estudios que se pide, a la categoría y al temario.

«Un enfermero no es un estomatólogo ni un traumatólogo», y un celador no tiene que saber «los intríngulis de una operación», ni que «ingenieros» se presenten a los puestos de la escala más básica, ha insistido.

También ha denunciado que la Junta vea como normal que cada año queden un montón de plazas vacantes por no cubrirse en las oposiciones o por promoción interna.

La responsable de Educación de UGT regional, Beatriz García, se ha referido a la cantidad de plazas que quedaron sin cubrir en las oposiciones de secundaria de 2018, con «gente sobradamente cualificada» que no pasó ni el primer examen, y con una parte práctica que no se ajustaba al tiempo de realización.

Por ello, ha reclamado que en el caso de que se pida un nivel alto que se ajuste al tiempo que se al opositor, y ha pedido más transparencia en las pruebas, que garanticen el anonimato del que se examina, revisión de examen por toro tribunal y garantías de igualdad, mérito y capacidad.

Y desde el sector sanitario, su responsable autonómico en UGT, Miguel Holguín, ha lamentado que primero las oposiciones sanitarias salieran tarde y mal y ahora que han conseguido que lo hagan en tiempo y forma el problema es con la formación de los tribunales, que han conducido a oposiciones judicializadas como las de los médicos de familia de 2016 o a unas recientes oposiciones de fisioterapeutas con un 10 por ciento de aprobados.

Tomás Perez ha rechazado llevar a los tribunales las últimas oposiciones de enfermería, ya que esa vía siempre perjudica a los que han aprobado.