El populismo localista de Castilla y León

«No digo que no haya que invertir en la comunidad autónoma en otro sitio que no sea Valladolid. Sí creo que el modelo de replicar en otros territorios todo aquello que tiene o se hace en Valladolid es un profundo error que lleva al más absoluto fracaso y al despilfarro del dinero público»

El populismo localista de Castilla y León
ÓSCAR PUENTE, ALCALDE DE VALLADOLID

Hace unos días en una entrevista radiofónica, se me ocurrió cometer la fechoría de reclamar a la Junta de Castilla y León una apuesta más decidida por Valladolid. Lo hacía en respuesta a una pregunta que me formulaba el periodista sobre la despoblación en esta tierra. Mi reflexión, lejos de querer ser una ofensa a los habitantes de zonas desfavorecidas de nuestra comunidad autónoma, pretendía poner el dedo en una llaga que no se cierra en Castilla y León, y que no es otra que el desatino de las políticas de inversiones y gasto público que, lejos de contribuir a reducir la brecha entre territorios o frenar la despoblación galopante que sufrimos, han conseguido el efecto exactamente contrario. Mi reflexión en voz alta fue respondida en el resto de provincias con insultos, reprobaciones, desde fuera pero también desde dentro de mi propio partido. Siempre me ha producido pereza y tristeza el debate político en nuestra comunidad. Un debate que para muchos se reduce a responsabilizar de los males que sufre Castilla y León a Valladolid, al supuesto centralismo de la Junta de Castilla y León, y al carácter depredador de los vallisoletanos que, al parecer, nos llevamos todos los recursos y dejamos al resto sin nada; de ahí que no progresen ni prosperen. Nadie quiere afrontar con seriedad este debate, porque lo que vende fuera de Valladolid es esto, aunque no sea cierto, y hablar con un mínimo rigor es materia imposible en esta comunidad, a menos que se quiera morir lapidado por los que viven día y noche de este discurso único a fin de justificar su incapacidad para resolver los problemas de su tierra.

Cuesta entender que disponemos de recursos limitados y que si no los empleamos bien, si los dilapidamos, perderemos tanto los recursos como la población que pretendemos sujetar con ellos. Por eso, mal que les pese a algunos, está más que demostrado que las inversiones que se realizan en aquellos lugares capaces de atraer actividad y población y que tienen una ubicación estratégica en su entorno son las inversiones más rentables a la hora de alcanzar el objetivo que se persigue. Y Valladolid cumple como ningún otro lugar con esa premisa. No digo que no haya que invertir en la comunidad autónoma en otro sitio que no sea Valladolid. Sí creo que el modelo de replicar en otros territorios todo aquello que tiene o se hace en Valladolid es un profundo error que lleva al más absoluto fracaso y al despilfarro del dinero público, cuya escasez justifica todo tipo de recortes en detrimento del bienestar general.

Podría poner muchos ejemplos de lo que digo, y otros relacionados con la nefasta política inversora de la Junta, que empleará solo en un hospital en Burgos 1.600 millones de euros, 8 veces lo que costó el Río Hortega de Valladolid, único de la comunidad que está en la lista de los 25 mejores de España. Podría recurrir a la estúpida, porque no puede llamársele de otro modo, política aeroportuaria de Castilla y León, pero voy a referirme solo a un ejemplo que ilustra de manera inmejorable el disparate en el que vive esta tierra desde que nació como comunidad autónoma. En el año 2005 se construyó en León un Museo de Arte Contemporáneo con una inversión de 33 millones de euros. ¿Qué razones motivaron la decisión de afrontar esa inversión? ¿Qué estudio se hizo sobre las posibilidades que tenía ese museo de funcionar, al menos con unos criterios de mínima rentabilidad social? No le den vueltas, el Musac se construyó porque en Valladolid se inauguró tres años antes otro museo de arte contemporáneo, el Patio Herreriano. Poco importaba que un estudio serio hubiese llevado a la conclusión de que esa era una inversión claramente desaconsejable. Si en Valladolid había un Museo, en León tenía que haber otro. Hoy el Musac, para subsistir, tiene que contar con un presupuesto público de 5,5 millones de euros al año, que aporta íntegramente la 'centralista' Junta de Castilla y León. Recibe 60.000 visitas frente a las 100.000 del Patio Herreriano, donde la Junta no pone un céntimo de euro. El presupuesto del Musac equivale a la Seminci, el Teatro Calderón, el Museo de la Ciencia y el Museo Patio Herreriano juntos, espacios de los que el pasado año disfrutaron 350.000 personas. La Seminci recibe para su funcionamiento menos de 300.000 euros de la Junta de Castilla y León, pero es la única institución cultural de esta comunidad que está entre las primeras 50 de España. Eso sí, a quien tuvo la feliz idea de construir el Musac no se le ocurrió que en León no hay un solo teatro abierto al público y que puestos a invertir en cultura quizá esa ciudad precisase más la reapertura del Emperador que un Museo de Arte Contemporáneo. Por cierto, ni el Musac ni nada de lo que se ha hecho ha servido para mejorar las cifras de visitantes que recibe León y que en el año en el que ha sido capital gastronómica de España ha perdido un 15 % de visitantes, mientras Valladolid alcanzaba su cifra record histórica. ¿Van a mirarse un poco más a sí mismos y menos a Valladolid? Más les valdría. Y por mí no se preocupen y no teman, pierden el tiempo insultándome y reprobándome. Ni soy presidente de la Junta, ni lo voy a ser, aunque sienta una enorme impotencia al ver cómo el populismo localista se ha impuesto a la cordura, para mal de todos los castellanos y leoneses.