El sector del porcino sigue al alza con un incremento en las exportaciones del 67% en cinco años

Granja Porcina./José Utrera/El Norte.
Granja Porcina. / José Utrera/El Norte.

El mayor peso es para el animal de capa blanca y la salida a otros mercados de animales vivos es poco significaiva

S. G.Castilla y León.

El sector del porcino sigue al alza tal y como reflejan las últimas cifras de exportación. Así, en Castilla y León se ha pasado de vender a mercados exteriores 85.855 toneladas en 2013, a las 143.757 con las que se cerró el 2017. En esos datos que facilita la interprofesional del cerdo de capa blanca, Interporc, se suman las exportaciones tanto de carne, como de grasa, mantecas o jamones curados, es decir, muchas de las posibilidades que ofrece uno de esos animales de los que se dice que se aprovechan hasta los andares. En valor económico, eso se traduce en pasar de 223,5 millones a 356,5 millones en cinco años.

Por otra parte, los códigos de exportación no diferencian entre cerdo blanco e ibérico, pero el verdadero peso lo aporta el primero de los sectores pues en el caso de Castilla y León, de los 3,8 millones de cerdos censados al cierre de 2016, 3,1 millones eran blancos.

Lógicamente, hay que buscar una explicación a esos datos y en palabras de Alberto Herranz, director de Interporc, el ascenso en las exportaciones se debe a circunstancias variadas. «Se ha invertido, se ha crecido, se ha planificado y se ha buscado la internacionalización», remarca. Y es que a día de hoy, según los expertos, la palabra exportación se queda corta, «es más importante el concepto de internacionalización porque no se trata solo de exportar, hay que conocer la cultura de los países a los que queremos ir, sus hábitos de consumo, cómo se comporta el mercado, qué podemos exportar y qué productos están autorizados», aclara Herranz. «Por eso, detrás hay un proceso en ocasiones bastante largo, además de un tiempo de adaptación», añade el dirigente del sector.

La teoría del ganadero salmantino Gregorio Sánchez parte del hecho de que «el cerdo blanco está muy agrupado en torno a grandes marcas y ya no se producen 200 cerdas, ahora se producen 1.000, 10.000 o 100.000». Esa profesionalización la entiende como «una gran ventaja» si se tiene en cuenta que «hay grandes grupos pero todo el mundo gana: el ganadero, el del pienso, la integradora; es un sector en el que la cadena de valor está equilibrada y todo el mundo gana su parte por eso crece cada año».

Precisamente, el propio Sánchez trabaja con una gran firma holandesa por el denominado modelo de integración, es decir, en su granja de madres crían los cerdos hasta que alcanzan 20 kilogramos y a partir de ahí, pasan a otra granja del grupo para ser cebados y exportarse a cualquier parte del mundo.

Primer exportador europeo

De manera general, España se ha alzado con el primer puesto de la producción a nivel Europeo «gracias a este sistema en que todo el mundo tiene repartida la parte del beneficio», insiste.

España exporta en estos momentos a más de 130 países y en el caso de Castilla y León, según los datos de la consejería de Economía y Hacienda que aglutinan tanto a los animales vivos como carnes frescas, refrigeradas o congeladas, Portugal se ha convertido en el último año en el principal comprador de productos de origen porcino de la comunidad, con el 57,5% de esas exportaciones regionales. Francia, Japón y China van detrás de los portugueses y los cuatros países juntos suponen el 62% de la exportación de can y derivados de cerdo criado en Castilla y_León.

Si se atiende solo a esos dos códigos de exportación, es decir, animales vivos por un lado, y las carnes frescas, refrigeradas o congeladas por otro, el valor de las mismas se ha incrementado en un 10,6% entre 2016 y 2017, pasando de 162,8 millones a 180 millones. La exportación de animales vivos es poco significativa según todas estas fuentes consultadas.

Producir un kilogramo de carne de cerdo blanco tiene un coste medio de 1,05 euros. «Habrá quien lo haga mejor y salga a 1,02 y quien lo haga peor», suscribe Gregorio Sánchez, «el coste está relacionado con el precio de la materia prima pero esa es perfectamente la media».

La evolución en el precio de los animales suele ser cíclica y «ya estamos acostumbrados a que después del verano, en octubre, el precio baje y vuelva a subir en enero», precisamente, a finales de año el precio estuvo por debajo de un euro el kilogramo y ahora mismo ronda 1,12 euros.

Perspectivas de futuro

«El futuro lo veo bien, es un buen momento», asegura el ganadero, quien también se muestra convencido de que el futuro de este sector pasa por la exportación. «Lo que vaya a ser del cerdo es una guerra que se va a librar en los mercados externos; quien va a quitar y poner van a ser los mercados internacionales», argumenta. Razonamiento que cobra impulso si se tiene en cuenta que España exporta la mitad de lo que produce en el sector del porcino.

Es verdad que «los costes de producción son más bajos aquí que en otros países con los que competimos directamente», pero no es menos cierto que el sector se tiene que ir enfrentando a otros retos como producir libres de antibióticos o el bienestar animal «que iremos superando». Gregorio Sánchez incide en esta situación: «Si tú vas a vender a Inglaterra, te van a venir a ver desde la granja hasta el final para ver si cumples o no, hay países donde sí se preocupan mucho por todo el proceso y desde luego, hay cosas que no se pueden permitir y por lo tanto, esos retos hay que superarlos».

Este ganadero salmantino apuesta por cambiar los hábitos, «hay que hacer los cerdos con más calma, más despacio para que el organismo vaya reaccionando y por supuesto, una buena alimentación».

Concluye que «hay que ir a todos los mercados pero con lo que demanden, no podemos hacer jamón si quieren lomo, por lo tanto, fabricar lo que se consume».

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