Un viticultor invita a las empresas a abrir negocios en torno al viñedo

Sergio Muñoz presentó el Proyecto Adrados a empresarios, junto a José Luis García./Adrián Selva
Sergio Muñoz presentó el Proyecto Adrados a empresarios, junto a José Luis García. / Adrián Selva

El Proyecto Adrados, que ya se ha presentado en Madrid, busca revertir la despoblación con la recuperación de viñas viejas

Nieves Caballero
NIEVES CABALLERO

¿Es un sueño? Quizás. Lo que empezó siendo un proyecto para recuperar viñas prefiloxéricas (es decir, no afectadas por la devastadora plaga), dar empleo, conseguir que aumente poco a poco la población y abrir de nuevo la escuela en el municipio segoviano de Adrados, está tomando grandes dimensiones. Ahora, el objetivo es crear un modelo que sirva para otros pueblos de la España vaciada. La maquinaría para modificar el devenir demográfico y revertir la despoblación se ha puesto en marcha.

Después de darle vueltas y vueltas en su cabeza durante dos años, el sumiller y elaborador segoviano Sergio Muñoz fue consciente de que no es suficiente con crear trabajo alrededor de sectores como la agricultura y la ganadería porque solo con ellos no se consigue fijar población. Fue entonces cuando este soñador empedernido analizó las necesidades reales de cualquier persona para poder vivir en una zona despoblada: vivienda, escuela, centro de salud, espacios de ocio y deporte, buena conexión con Internet... Y sobre todo trabajo en «un entorno apetecible» en el que los trabajadores 'deslocalizados' no se sientan aislados.

Hace un año, el proyecto arrancó con una campaña de micromecenazgo para la recuperación de los viñedos de Adrados, un municipio de 138 habitantes que llegó a tener un millar, y donde sus vecinos en gran parte vivían de las viñas y del vino; pero ha dado un vuelvo doce meses después. En junio, el propio Sergio Muñoz trasladó sus 'locas' ideas a un grupo de empresarios en el hotel Índigo Gran Vía de Madrid, gracias a la colaboración de Javier Cantera, presidente de la Fundación Personas y Empresas, al que considera «un gran aliado del Proyecto Adrados».

La próxima reunión a la que serán convocados una treintena de empresas pertenecientes a la Fundación Cotec, que promueven la innovación como motor de desarrollo económico y social, está prevista en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Muñoz junto a un viñedo prefiloxérico en Adrados.
Muñoz junto a un viñedo prefiloxérico en Adrados. / Agapito Ojosnegros Lázaro

Conexión a Internet

¿Y quién puede crear los puestos de trabajo y poner remedio a la despoblación rural? Desde su punto de vista, la solución está en manos de las grandes y medianas empresas que se han comprometido a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y han asumido políticas de Responsabilidad Social Corporativa. Muñoz lo ve claro. Un pequeño porcentaje de los trabajadores (el 5% o el 10%) de medianas y grandes empresas podría desplazarse a vivir a los pueblos y realizar sus tareas desde un ordenador. Los empleados obtendrían las ventajas de vivir en el medio rural, que las hay.

Pero para ello, recuerda, es fundamental que exista una buena conexión a Internet, cosa que hoy en día no está solucionada. En este sentido, está convencido que una vez que una gran empresa se comprometa a desplazar a parte de sus trabajadores a un pueblo, tanto las diputaciones como la Junta de Castilla y León, en este caso, llegarían a acuerdos con las empresas de telefonía móvil para instalar repetidores y dar servicio a ese muncipio y a los de alrededor. La vida es más fácil en compañía, así que lo más adecuado sería repoblar varios pequeños municipios próximos a un pueblo de mayores dimensiones, donde poner de nuevo en marcha una escuela o colegio público.

Uno de los obstáculos que hay que salvar es la vivienda, pero Sergio Muñoz ya está en contacto con arquitectos que han calculado los costes. El proyecto plantea construir viviendas sociales que generen su propia energía y la necesaria para abastecer a otras dos casas que podrían financiar los ayuntamientos, por ejemplo, con acuerdos con las entidades financieras para aplicar bajos intereses.

«Repoblar a través del viñedo, es una idea inspiradora», señala José María San Segundo, director del Congreso de Alcaldes e Innovación. «Podemos servir de laboratorio», apunta. De manera que el Proyecto Adrados será presentado en la segunda edición de este congreso impulsado desde la Diputación de Segovia. San Segundo, inspirador de este innovador encuentro, confía en que se logren «apoyos, alianzas o incluso patrocinios», y lograr líneas de ayuda europeas. Al próximo congreso acudirán como países invitados Portugal, Francia e Italia.

20 hectáreas

Este año van a comenzar a podar 20 hectáreas de viñedo en Adrados y Hontalbilla, donde se generarán seis empleos y trabajos para 60 temporeros, gracias a la cesión de los majuelos por parte de varias familias. La primera que creyó en el proyecto fue la familia de José Luis García. Sergio Muñoz ha calculado que recuperar de una vida casi agónica una hectárea de viña vieja cuesta alrededor de 4.000 euros porque están plantadas en el sistema de rastras y no se puede meter ni maquinaria ni animales. Con la contratación de seis personas con hijos de entre 1 y 5 años, se podrá reabrir la escuela.

Adrados serviría de proyecto piloto para trasladar sus ideas a otros municipios. El objetivo es crear un modelo. Calcula que en Madrid sobran dos millones de habitantes y otro millón y medio en Barcelona, que podrían encontrar opciones de vida más saludables en pueblos de la llamada España vaciada.