Los trabajadores de Castilla y León protagonizaron 42 huelgas el año pasado, con 16.930 jornadas perdidas

Manifestacion de los empleados de ayuda a domicilio en Valladolid./Rodrigo Jiménez
Manifestacion de los empleados de ayuda a domicilio en Valladolid. / Rodrigo Jiménez

El año pasado también se contabilizaron un mayor número de procedimientos de conflictos colectivos en el Serla, donde llegaron 303

El Norte
EL NORTEValladolid

La conflictividad laboral se disparó en Castilla y León el año pasado. Los datos que maneja el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, revelan que el número de huelgas en la Comunidad, creció un 75 por ciento, hasta las 42 frente a las 24 convocadas el año 2017.

Asimismo, los datos recogidos por Ical, ponen de manifiesto que el número de trabajadores implicados en estas protestas crecieron un 125%, hasta un total de 9.825. En consonancia con estos datos, el número de jornadas perdidas por las huelgas aumentó en Castilla y León en 2018, un 88,4%, con un global de 16.930.

Los secretarios autonómicos de Acción Sindical y Negociación Colectiva de CCOO y de Política Sindical, Industrial y Empleo de UGT, Fernando Fraile y Raúl Santa Eufemia, respectivamente, cargaron contra una patronal que sigue sin repartir la riqueza en Castilla y León, lo que impulsa la conflictividad en un contexto de recuperación, en el que crecen sin cesar los beneficios.

Los responsables sindicales destacaron que una vez superada la etapa de estabilización en el empleo, cada vez son más los trabajadores que quieren y se atreven a luchar por mejorar sus condiciones laborales precarizadas durante la crisis y ante una clase empresarial que no responde, vaticinaron un incremento aún mayor de las movilizaciones este año, para exigir que se cumplan los compromisos del Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva (AENC).

Fernando Fraile denunció que la conflictividad en la negociación colectiva por la «codicia» empresarial, estuvo en el origen del aumento de las huelgas. Una conducta de los empresarios castellanos y leoneses, dijo, que responde a que «siguen establecidos cómodamente en la reforma laboral de 2012, lo que nos lleva a una mayor conflictividad y a una situación que perjudica gravemente a la economía». «Nos encontramos con un muro para avanzar en derechos», concluyó.

En este sentido, precisó que el año pasado también se contabilizó un mayor número de procedimientos de conflictos colectivos en el Serla, donde llegaron 303, frente a los 215 de 2017, y de ellos, 99 «se metieron por convocatoria de huelga», cuando un año antes sumaron solo 58.

«Hubo más conflictividad derivada de la negociación colectiva», dijo, para explicar que en el primer trimestre de este año el número de conflictos colectivos que llegaron al Serla, ascendió a 83, uno más que el año anterior, 18 con convocatoria de huelga, dos por encima de los 16 de 2018. «Este año la tendencia apunta a más procedimientos y más convocatorias de huelga», resumió.

En la base del aumento de la conflictividad estuvo así, lamentó, «el egoísmo de la patronal que sigue encerrada en no repartir la riqueza que se genera en las empresa de manera justa, que haya una redistribución justa que permita recuperar el poder adquisitivo perdido durante los años de la crisis».

La realidad es que se sigue incumpliendo de forma generalizada el AENC, que se traspuso a la Comunidad, con la firma de un acuerdo con la patronal Cecale, algo que también, constató, «está perjudicando gravemente» a la economía de la Comunidad, al cercenar el consumo.

En este contexto, sentenció que «si esto sigue así habrá más conflictividad este 2019, al igual que 2018 fue más conflictivo que 2017». «No tengo ninguna duda de que será más conflictivo si los empresarios mantienen esta conducta, algo que reflejan los últimos datos», dijo, porque la subida media pactada en convenio hasta febrero se situó en el 2,23% en España, mientras que en la Comunidad se cerró en un 1,72%. Aseveró que las empresas de la Comunidad tienen cuatro puntos más de beneficios que la media en España y los salarios son más bajos y suben menos, y «la conflictividad está servida».

Apretar mucho más

Raúl Santa Eufemia explicó que la parte negociadora, los representantes de los trabajadores, ahora están exigiendo mucho más a los empresarios en un contexto de recuperación en el que están en beneficios, una vez logrados los objetivos de estabilidad en el empleo. En este sentido, incidió en que cada vez más trabajadores empiezan a moverse para lograr mejorar sus condiciones laborales tras años de precariedad, y «ese mayor músculo social trae consigo una mayor reivindicación, porque sino se logra en la negociación entonces se hace por la movilización o la denuncia». El dirigente sindical aprovechó además para animar a la gente a ir a votar en las elecciones para que salga una opción de izquierdas que también permita avanzar aún más en todos los avances sociales.

«Hay que apretar mucho más una vez cerrado el abanico de convenios para recuperar la estabilidad», dijo. Al respecto, reconoció que los datos de cierre de acuerdos en 2019, fueron positivos, pero «no se alcanzaron los objetivos marcados en mejoras salariales y otros aspectos», lo que impulsó la conflictividad, que irá en aumento si las patronales provinciales no asumen los acuerdos suscritos a nivel autonómico. «Cecale cerró acuerdos que después no ha trasladado a sus organizaciones provinciales», lamentó.

En este sentido, denunció que la patronal no mueve sus posiciones «ni un ápice» y «sigue totalmente rozando la ilegalidad» en muchos sectores, como la hostelería, donde no se reconocen las horas y hay encadenamiento de contratos, algo que está destapando cada vez más la inspección, y que otorga base para una mayor presión.

Provincias

Los datos territoriales que facilita el Ministerio revelan que el año pasado sólo bajaron las huelgas convocadas en Salamanca (once), en Zamora y en Segovia (ocho en ambos casos), donde se redujeron un 21,4%, 20% y 11,1%, respectivamente.

Por el contrario, en el resto de provincias crecieron, con especial incidencia en Ávila, donde se convocaron 13, frente a las cinco de 2017, con un alza del 160 por ciento. Asimismo, en León los trabajadores salieron a la calle en 24 ocasiones, con una subida del 60%; en Burgos, en 18, que suponen un incremento del 50%, y en Palencia en 15, un 25% más que en 2017. Por último, las huelgas también se elevaron en Valladolid (18) y Soria (once), un 12,5%, respectivamente.

En cuanto a los participantes, mermaron en Salamanca (521), un 20,7%; y en Soria (312), un 62,1%. Por el contrario, crecieron en León (1.910), un 508,3%; en Valladolid (3.732), un 382,2%; en Palencia (1.224), un 314,9%; en Burgos (770), un 54,3%; en Zamora (394), un 43,3%; en Segovia (513), un 39%; y en Ávila (449), un 24,7%.

Las jornadas no trabajadas mermaron en Soria (383), un 75%; en Salamanca (620), un 55,7%; y en Zamora (391), un 43,1%. Por el contrario, se dispararon en León (7.086), un 615,8%; y subieron en Valladolid (4.227), un 188,7%; en Palencia (1.526), un 123,1%; en Burgos (1.488), un 41,2%; en Ávila (590), un 5%; y en Segovia (619), un 0,7%.