El árbol de la provocación no deja ver el frondoso bosque de ARCO

Foto y vídeo: Óscar Chamorro

Vargas Llosa destaca el «mal gusto» del ninot de Sierra y Merino, para Aizpuru «no es digno» de la feria y Urroz sugiere gastar mejor los 200.000 euros que cuesta

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

En su despedida de la dirección de ARCO, Carlos Urroz había prometido la feria más 'sexy' de la última década. Y puede que lo sea, pero lo cierto es que, por segundo año consecutivo y para disgusto general, el árbol de la provocación no deja ver el frondoso bosque artístico. Las 'boutades' ocultan el 'sex appeal' de la cita con el arte más importante del calendario español y resta lustre al caleidoscopio del arte peruano, con 24 creadores y quince galerías del invitado país andino. Hay hartazgo y muchas voces piden sofocar la llamas artificiales y dejar de hacer el juego a los incendiarios.

Hay en ARCO 2019 miles de piezas de calidad extraordinaria de artistas consagrados o emergentes y asequibles a todos los bolsillos, de unos cientos de euros a los cuatro millones y medio. Pero el 'Ninot' de los agitadores oficiales del arte actual -Santiago Sierra y Eugenio Merino-, actuó como un agujero negro que fagocitaba la atención de todos en la apertura de certamen, con 203 galerías de 31 países que esperan recibir mas de 100.000 visitantes.

Un año más el arte contemporáneo, -mucho, variado y bueno-, se queda atrapado entre la provocación y la tradición. Entre la curiosidad por saber quien se atrevería a pagar a los italianos de Prometeo 200.000 euros por el ninot regio con la obligación de reducirlo a cenizas, -«hay interés internacional pero quiere indultarlo y eso es innegociable», decía la galerista Ida Pisani- y la apabullante nómina de dinosaurios del arte del siglo pasado, con un trío de ases de la cotización: Miró por cuatro millones y medio, Pollock por algo más de dos, y Kandinsky por 1,8.

Miró, Pollock y Kandinsky marcan récords en una feria con piezas entre unos cientos de euros y los 4,5 millones

 «Por el precio del ninot se pueden comprar muchas cosas en ARCO», decía el codirector Carlos Urroz, que reclamó «igualdad de oportunidades» para todos los creadores. «Me encantaría hablar de otros artistas que no fueran estos», reconocía Urroz, que tras comandar nueve ferias cede el testigo a Maribel López.

Vídeo: Óscar Chamorro
Comienza ARCO, la feria de arte contemporáneo más importante en España

También tildó de «provocación de mal gusto» el ninot de Sierra y Merino el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. «No tiene ninguna gracia, no hay ninguna inventiva, ninguna creatividad, es la pura provocación», dijo el escritor y académico peruano-español tras la charla inaugural que mantuvo con Juan Manuel Bonet, poeta y exdirector del Instituto Cervantes, «Me parece bien que ARCO permita que esté ahí, pero creo que es una mala creación» insistió el Nobel.

La fundadora de la feria, Juana de Aizpuru, cree que el ninot es «una gamberrada» y que facturar una pieza así «está al alcance de cualquiera». Cargó las tintas contra Sierra y su afán de «escandalizar y mover a los medios». «No es digno de que otra galería le traiga el año que viene para armar otra escandalera», dijo calificando el ninot de «gansada propia de un novato». «Es muy fácil traer al Rey grande y que lo quemen. Puede hacerlo cualquier inteligencia mediocre, y el arte no es eso», añadió la galerista. «Creí que Sierra era más inteligente y capaz de hacer algo más sutil; cuando el Rey lo vea no le va a preocupar», concluyó.

Pueblerinos

«Somos un poco pueblerinos y, de nuevo, toda la atención está donde no debe», se lamentaba Helga De Alvear, otra gran dama del galerismo español, con Santiago Sierra en su nómina, y protagonista, a su pesar, de la polémica que el año pasado provocaron su 'Presos políticos'. Cuenta De Alvear que este año su pupilo Sierra trató de liarla en su espacio y ella no se lo permitió. «Santi, tú en tu sitio, le dije. Quería plantarme en la aquí un muro como el de Trump. Y le dije que no. Lo hacemos en agosto en la galería, o cuando tu quieras, Pero no en ARCO», explicaba irónica.

 También expresa su hastío por la repetición del show que convierte la apertura de ARCO en un día de la marmota Íñigo Navarro, otro histórico del certamen harto de que el altísimo y perfumado Rey de Sierra y Merino no deje ver el frondoso bosque de la ambiciosa feria. «Lo eclipsa todo», lamentó. «Que les hagan una feria para ellos y luego los demás podamos trabajar sin distorsiones para que los coleccionistas y el público disfruten de una oferta fabulosa», planteó.

«Hay que hacer un esfuerzo titánico para estar aquí y traer piezas de calidad, y ese trabajo pasa desapercibido cuando todo se focaliza en una pieza», lamenta el responsable de la galería Leandro Navarro. Expone y oferta piezas dignas de grandes museos, entre ellas una de las estrellas de la feria, un Kandinsky de 1942 -'Au milieu'- por 1,8 millones de euros. No es ni mucho menos lo más llamativo de un estand con obras de Calder, Gris, Picasso o Tàpies.

Cerca queda otro de los grandes del comercio mundial del arte, la francesa Lelong, que ofrece la pieza más cara de ARCO, un Miró de tamaño medio datado en 1963,-'Personnage et oiseau, 27 juillet'-, por el que pide 4,5 millones de euros. En el mismo espacio hay dos efigies de Jaume Plensa 'Grace' y 'Mina' por 350.000 y 240.000 euros. La neyorquina Edward Tyler Nahem ofrece un Pollock de 1946 -'Sun Escape'-, por 2,2 millones, y una escultura de Miró que roza el millón. Al lado la catalana Mayoral ofrece 'Figura y pájaro', de Joan Miró, por 1,2 millones de euros, una escultura de Chillida por 750.000 euros y un Tàpies por 450.000. También pide 1,2 millones Guillermo de Osma por un Millares de 1960.

Entre las obras más baratas, 'Everything about the contemporary is panda', que Rodríguez Gallery vende por 700 euros, o 'Blind drawings II', de Mónica de Miranda, a la venta en la Galería Sabrina Amrani por mil euros.

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