La cápsula del tiempo de Louis Vuitton se abre en el Thyssen

Creación de Louis Vuitton. / Virginia Carrasco

Una cuidada selección de objetos y documentos pertenecientes a los archivos de la 'maison' cubren más de 160 años de historia de la firma

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

Su primera clienta fue Eugenia de Montijo. Su delicadeza y destreza hicieron que la esposa de Napoleón solo quisiera que aquel joven perteneciente a una familia de carpinteros llamado Louis Vuitton (1821) empaquetase sus pertenencias para los viajes. Su estrecha relación fue la responsable de que haya tantos guiños a España en sus piezas, que empezó a elaborar al comprobar que los baules no estaban bien diseñados, ya que su tapa curva no permitía apilarlos. Así, en 1854, comenzó la historia de una de las firmas de lujo más importantes de la historia, cuya trayectoria se puede conocer en el Museo Thyssen-Bornemisza desde hoy, 17 de abril, al 15 de mayo.

'Time Capsule' es una exposición itinerante en la que el contraste entre el pasado y el futuro de la 'maison' son el hilo conductor, con piezas históricas intercaladas con otras más contemporáneas pertenecientes a los archivos de la firma para subrayar su compromiso con la innovación constante. Suya fue la idea del baúl plano (1858), al que más adelante colocó ruedas y comenzó a confeccionar en lona impermeable para evitar el peso del cuero cuando se mojaba, lo que facilitaba su transporte, especialmente de los verticales -podían ser un armario o un escritorio-. Cambió el concepto de los viajes en coche con una suerte de maletero portátil -hasta entonces se llevaban sujetos al techo- y la bolsa de viaje plegable, que ideó para meter la ropa usada, con un asa pensada para colgar en los picaportes de las puertas.

Arriba, uno de sus primeros baules. Abajo, baúl-cama confeccionado para el expedicionario francés Pierre Savorgnan de Brazza en 1905 y baúl vertical creado a petición de Mahou para guardar cervezas. / V. Carrasco

Retó a Houdini a abrir uno de sus cierres inexpugnables, desafío que el ilusionista rechazó

Para mejorar sus artesanales piezas, el hijo de Vuitton, George, inventó el llamado cierre inexpugnable, otorgando una cifra a todas las piezas de cada cliente, entre los que estuvieron los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII. Tan seguro estaba de su invento, que retó a Harry Houdini a abrir una de sus cerraduras, desafío que el ilusionista rechazó porque no se vio capacitado. George tambien fue el artifice de la famosa lona Monogram -consistente en las iniciales LV junto con flores japonesas-, con la que pretendía ahuyentar a los numerosos imitadores de la marca.

Una apasionante historia aderezada con piezas realizadas por encargo que dejan patente la obsesión como empaquetador de Louis Vuitton por los detalles y el buen hacer artesanal para proteger los efectos más preciados de los viajeros.

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Datos

¿Dónde? Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

¿Cuándo? Del martes 17 de abril al martes 15 de mayo de 2018

¿Coste? Entrada libre

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