«Las relaciones entre España y Chile son excelentes; la dificultad es encontrar formas de mejorar y profundizar en ese vínculo»

Carlos Robles, en una imagen de archivo./EFE
Carlos Robles, en una imagen de archivo. / EFE

«Corremos el riesgo de que otros lo estén haciendo ya por nosotros», avisa el embajador español en Chile

TERI SAENZSantiago de Chile

La potencialidad del español como lengua vehicular para la implementación de oportunidades de desarrollo a ambos lados del Altántico se confirma hoy en Chile. El embajador español en el país andino lo refuerza con su presencia en Futuro en Español y en esta entrevista donde advierte de que aún queda camino por recorrer y que ese trayecto es indispensable para que nadie tome la ventaja que compromete a 570 millones de hispanohablantes. «Corremos el riesgo de que otros lo estén haciendo ya por nosotros», avisa Carlos Robles

- ¿Cuál es desde su punto vista el estado actual de las relaciones entre España y Chiles?

No soy la persona más neutral para juzgar el estado de las relaciones entre España y Chile. A mí me parece que son excelentes desde que ambos países volvimos a la democracia y la dificultad es encontrar formas de mejorar y profundizar en esa relación. Tenemos visiones del mundo muy parecidas tanto en lo que se refiere a los problemas globales como a los procedimientos para enfrentarlos. Creemos en el respeto al derecho internacional, el multilateralismo eficaz, la integración en grandes regiones, el respeto a las fronteras existentes, los derechos humanos, la lucha contra la pobreza o la igualdad de género. Son relaciones estables que no dependen en lo esencial de quien gobierne en cada país.

- ¿Qué grado de presencia tienen ahora mismo las empresas españolas en el país y cuáles son los sectores en los que hay mayores intereses de implantación?

Las empresas españolas tienen una enorme presencia en Chile. España es uno de los principales inversores en Chile y nos encontramos empresas de todos los tamaños y en todos los sectores. A diferencia de las empresas de otros países, cuya inversión se concentra en minería, las empresas españolas operan en todo tipo de sectores. Por supuesto operan en el rubro minero, pero también tienen una destacada presencia en el sector de energía, desde la pequeña mantención a la gran generación, las telecomunicaciones y TICs, los servicios financieros, las infraestructuras o el retail entre otros. Además, hay una gran actividad medianas y pequeñas empresas españolas en Chile. No sólo las grandes multinacionales españolas vienen a Chile, sino que muchas pymes invierten aquí. En la embajada tenemos localizadas unas 700 empresas españolas con inversión en Chile, pero sabemos que hay más que todavía no hemos detectado.

Además del atractivo que tiene Chile per se como destino de inversión, hay que destacar que en muchos casos las empresas españolas utilizan Chile como primera etapa de su entrada en toda la región latinoamericana e incluso como centro de control de su presencia en la misma.

- ¿Existe también culturalmente un flujo fluido entre ambos países?

Rotundamente sí. Los contactos entre todos los sectores de la cultura son constantes. Podría destacar las relaciones del mundo teatral, la literatura, las academias de la lengua o las universidades. Este es precisamente uno de los sectores más dinámicos en los últimos diez años y son numerosos los estudiantes de uno y otro lado del Atlántico que pasan temporadas de estudio o en España o en Chile. Acabamos de firmar el Tratado de Reconocimiento de Títulos Universitarios que facilitara aún más la relación educativa.

- ¿Cómo la idiosincrasia propia de cada país puede suponer algún tipo de barrera?

Efectivamente, por decirlo de manera gráfica, somos primos pero no hermanos. Los españoles, no podemos evitarlo, hablamos fuerte y nuestro duro acento es a veces chocante. Somos directos cuando hablamos muy a menudo, demasiado directos. A mis compatriotas siempre les señalo esto y otras diferencias. Para nosotros no es fácil saber, por ejemplo, cuando se nos ha dicho que no porque aquí se hace eso de una forma mucho más indirecta que la nuestra. Se trata por lo demás de pequeñas dificultades que se solucionan con experiencia y sentido común. Es un proceso de aprendizaje muy similar al que los chilenos tienen que hacer cuando van a vivir a España.

- ¿De qué forma el nuevo gobierno de Sebastián Piñera puede reforzar todo ese tipo de lazos?

La agenda de crecimiento económico del Gobierno del Presidente Piñera será un elemento esencial en el reforzamiento de nuestros lazos económicos. Ayudará a que lleguen nuevas inversiones. La agenda de integración regional también será muy importante, en especial en los avances que se produzcan en la Alianza del Pacífico. Somos grandes partidarios de ella. La mejora económica impulsará las inversiones chilenas en el exterior y deseamos que España sea centro de atención de las mismas porque nuestra economía es actualmente uno de los motores de la economía europea. También tenemos que hablar mucho en todo lo relativo a la lengua cómo palanca económica de industrias culturales. Este es un campo al que debemos poner mucha atención.

- ¿Qué papel juegan ambos países en sus respectivos entornos? ¿Pueden ejercer respectivamente como puente de paso mutuo en un caso hacia el resto de Iberoamérica y en el otro hacia la UE?

Ambos países estamos convencidos de que lo primero de todo es tener buenas relaciones con nuestros vecinos. Chile lo está haciendo con Argentina y Perú. España por un lado con Portugal y Francia en el marco de la Unión Europea y por otro con sus vecinos del sur y muy especialmente Marruecos y Argelia. Chile sabe que España es un aliado natural de América Latina en Europa y que puede contar con nosotros en sus negociaciones, por ejemplo, para el nuevo Acuerdo de Asociación con la UE. Así mismo España sabe que puede contar con Chile en sus relaciones con la Alianza del Pacífico y nuestras empresas muy a a menudo llegan primero a Chile y desde aquí se aventuran a otros países del continente.

- ¿En qué aspectos pueden (o deberían) España y Chile profundizar su relación en el contexto internacional presente para explotar las oportunidades de negocio?

Como decía, en el estricto plano empresarial, Chile ha sido capaz de establecerse como puente de las inversiones españolas en Latinoamérica, por lo que cualquier avance en la mejora de las relaciones bilaterales entre Chile y España va a tener como resultado una mayor importancia de Chile como centro regional de las inversiones españolas en la región. Pero es que además, las inversiones españolas no buscan sólo un mercado y una rentabilidad, que también. Las inversiones españolas buscan mejorar con Chile, que el país mejore con su trabajo y ayudar al desarrollo del país y de sus empresas. Así, una parte significativa de la modernización de Chile se ha llevado a cabo por la cooperación de empresas chilenas y españolas, pero también en algunos casos vemos como el desarrollo y la internacionalización de lagunas empresas chilenas se ha hecho en cooperación con empresas españolas.

- ¿De que manera un idioma compartido y global como el español facilita ese intercambio de intereses?

A mí parece que este es un terreno en el que todavía no hemos hecho los deberes. Partimos de una excelente relación entre las Academias de la Lengua pero eso no basta, tenemos que impulsar las industrias de la cultura de nuestros respectivos países y el contacto entre ellas para proyectos en común. Hay que ir más allá de lo que ya se está haciendo como resultado de las cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos. Hay que crear foros empresariales de la cultura y por eso es importante que haya iniciativas como las de Vocento.

- Y en ese marco, ¿de qué manera iniciativas como Futuro en Español que impulsa Vocento ayudan a apuntalar las relaciones?

Futuro en Español sirve para crear conciencia de la importancia internacional de la lengua española y por lo tanto de las posibilidades económicas que hay alrededor de ella. Es un mensaje que no hay que cansarse de repetir porque todavía no somos conscientes de esas potencialidades. Hay que ir más allá porque el mundo cambia rápidamente. Por ejemplo, las grandes plataformas de distribución de contenidos culturales tienen poca presencia hispana. Necesitamos grandes acuerdos entre empresas del mundo de la cultura de nuestros países. Me pregunto por ejemplo en las relaciones entre grupos de prensa, de televisión etc.

- ¿Con qué claves tienen desde su punto de vista que articularse las alianzas que puedan establecerse a nivel institucional y económico entre ambas naciones?

En parte ya lo he contestado en la pregunta anterior. En Europa algunos decimos la siguiente broma: «los países europeos se dividen en dos clases, los que son pequeños y los que todavía no saben que lo son» exactamente lo mismo se nos aplica a los miembros de la comunidad iberoamericana en todo lo relativo a nuestra presencia económica cultural. Tenemos la suerte de una lengua común pero todavía no la hemos convertido en la gran oportunidad económica que necesitamos y corremos el riesgo de que otros lo estén haciendo ya por nosotros.

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