La Casa del Cordón acoge la exposición 'Mariano Pedrero. Un maestro del dibujo y la ilustración'

Expición en el Cultural Cordón/AIA
Expición en el Cultural Cordón / AIA

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 12 de mayo, reúne más de doscientas obras de un artista que retrató admirablemente la España que transitaba del siglo XIX al XX

Burgos Conecta
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La sala de exposiciones de la Casa del Cordón acoge hasta el próximo 12 de mayo la muestra Mariano Pedrero (Burgos, 1865-Madrid, 1927). Un maestro del dibujo y la ilustración, compuesta por más de doscientas obras entre dibujos, pequeños óleos, pinturas, publicaciones y cartelería de quien fue un exquisito dibujante y un protagonista de primer orden en el desarrollo de la ilustración en España.

Pedrero fue una firma habitual en publicaciones tan reconocidas como Nuevo Mundo, La Ilustración Española y Americana, Blanco y Negro o La Esfera, pero también como autor de bellas portadas para libros y novelas por entregas y, por supuesto, de impecables dibujos de paisaje, tipos populares y entornos rurales y urbanos de nuestro país en el tránsito de los siglos XIX y XX.

A pesar de ello, Mariano Pedrero continúa siendo un artista en gran medida conocido en ámbitos muy reducidos. Hasta la fecha apenas se han publicado un par de trabajos monográficos que recogen su relación con el norte de España durante una parte de su vida, sin apenas ahondar en su verdadera importancia como uno de los más grandes ilustradores españoles de su tiempo, o reparar en su vínculo con la memoria sentimental y afectiva de generaciones de españoles.

Esta exposición, organizada y producida por la Fundación Caja de Burgos, recorre la mayor parte de su trabajo para propiciar un encuentro no solo con un artista único, sino también con un tiempo en el que la imagen recreada aún pugnaba con la fotografía como fuente documental en la ilustración de sucesos y noticias. Muchas de las representaciones pictóricas de Pedrero son perfectos resúmenes de un momento histórico, de un acontecimiento o de la emoción que un sencillo retazo de vida provocaba en sus contemporáneos. Más que dibujos e ilustraciones, son, en gran medida, verdaderos editoriales gráficos.